<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062</id><updated>2011-12-18T14:13:06.532-08:00</updated><category term='Navidad'/><category term='crónicas'/><category term='mariconada'/><category term='Marietta'/><category term='transporte publico'/><category term='borrachos'/><category term='hijos de puta'/><category term='sorbos'/><category term='Hector Ccahua'/><category term='Hector R. Ccahua'/><category term='desamores'/><category term='Corazón delator'/><category term='grinch'/><category term='Reflexiones'/><category term='combis'/><category term='manual'/><title type='text'>Paraiso Artificial</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>39</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7365506137461294483</id><published>2011-03-24T00:31:00.000-07:00</published><updated>2011-03-24T00:31:19.942-07:00</updated><title type='text'>Poema anónimo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh3.googleusercontent.com/-xN9b7-URJ8A/TYrzDEwoaYI/AAAAAAAABPM/nfNgYnZwqVk/s1600/silencio.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" r6="true" src="https://lh3.googleusercontent.com/-xN9b7-URJ8A/TYrzDEwoaYI/AAAAAAAABPM/nfNgYnZwqVk/s320/silencio.jpg" width="210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A&lt;br /&gt;veces&lt;br /&gt;toma tiempo&lt;br /&gt;darse cuenta de las cosas&lt;br /&gt;no digo que de todas las cosas,&lt;br /&gt;pero sí de las más importantes, cuesta &lt;br /&gt;tiempo notar por ejemplo que no es lo mismo &lt;br /&gt;el aire que el viento o que el silencio es la mejor forma de amar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7365506137461294483?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7365506137461294483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7365506137461294483' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7365506137461294483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7365506137461294483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2011/03/poema-anonimo.html' title='Poema anónimo'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh3.googleusercontent.com/-xN9b7-URJ8A/TYrzDEwoaYI/AAAAAAAABPM/nfNgYnZwqVk/s72-c/silencio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-5331561549200424778</id><published>2010-07-27T17:16:00.000-07:00</published><updated>2010-07-27T17:16:20.627-07:00</updated><title type='text'>Juliaca</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE92sIKYORI/AAAAAAAABNk/yPXLuer0PIU/s1600/callejondevalverdesu9.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hw="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE92sIKYORI/AAAAAAAABNk/yPXLuer0PIU/s320/callejondevalverdesu9.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Nota de autor:&lt;/strong&gt; Este es un fragmento de un cuento aún inconcluso y que me atrevo a compartir por varias razones que no pretendo mencionar aquí. Particularmente es uno de los relatos que más trabajo me ha tomado darle forma y uno de los más serios que haya podido escribir. No tiene título definido y si alguno desea puede sugerir alguno al final de la lectura, háganlo, pero tengan por seguro que no será tomado en cuenta pero si quieren hacerlo aún a pesar de ello, hagan efectivo el uso de su derecho a sugerir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos hombres van peleando en plena calle embravecidamente. Uno culpa al otro de estafa y de haber deshonrado a su mujer. El otro se defiende a duras penas de los pesados y certeros golpes de la mano derecha que remecen su cabeza y que ya le han abierto más de una herida en el rostro. Nadie sabe a ciencia cierta cómo acabará la pelea. Lo que sí queda claro es que el más débil, el supuesto estafador, caerá muerto si nadie hace algo por detener a su salvaje agresor. Una pequeña multitud se forma y logra separar a los antagonistas. Ambos quieren retomar la lucha y son sujetados e impedidos fuertemente por unos señores de fachas galantes. El acusador (a quien tienen que sujetar entre varios) está que echa lava por las narices y quiere arremeter contra el otro que sangra impetuosamente pero que lo sigue provocando sabiéndose seguro detrás de quienes lo tienen sujeto. La policía está a punto de llegar. El alboroto causado bien vale la pena del rigor de la autoridad. Empiezan a interrogar a la gente y a buscar a los causantes de semejante batahola pero ellos ya se han ido hace buen rato sin que nadie se diera cuenta de su huida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos calles más allá ambos se encuentran y como si nada hubiera ocurrido empiezan a repartirse todo el botín que han conseguido gracias a los bolsillos perpetrados de todos los tipos que por andar distraídos en acabar peleas y sujetar fuertemente a los conflictivos peleadores nunca se percataron de las veloces manos que iban despojándolos precipitadamente de billeteras, relojes, anillos y demás cosas valiosas, mismas que ahora son compartidas proporcionalmente entre estos dos eficaces ladronzuelos. Ambos tienen ya muy bien ensayada la maniobra y aún cuando desconfían el uno del otro trabajan juntos desde hace más de dos años como compañeros de estafa, hurto y demás bribonadas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entran a un café céntrico de la ciudad para descansar el esfuerzo histriónico (y para ir preparando el siguiente golpe) pero al poco rato son sorprendidos por las espaldas por unos sujetos que los reconocen y se reconocen como sus estafados. Intentan atraparlos pero en todo el barullo solo logran capturar a uno. El otro huye sigiloso y raudo del café. Al salir lanza un montón de moneditas al suelo detrás suyo causando que la gente se vuelva a amontonar para atrapar lo que pareciera un montón de dinero despilfarrado y evitar así que quienes lo siguen puedan llegar a él. Sus perseguidores lo pierden de vista en un instante y sólo conducen al otro rufián a la estación policial más cercana. Quien logró escapar va caminando lento como para no levantar sospecha y se pierde, manos en los bolsillos, en medio de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los pocos que lo conocen (estafadores en su mayoría) lo llaman Juliaca, que nada debe parecerse a su nombre real si se supiera cual es, y que seguramente nada tiene que ver con el nombre de la provincia, ya que él es chalaco de nacimiento (o al menos es lo que dice cada vez que se emborracha y oye la salsa dura de Héctor Lavoe) y nada en su rostro de mármol severo lo delata como hombre de monte. Juliaca llega a la Fortaleza (un asentamiento humano circundado por estribaciones menores, como las hay muchas en las afueras de Lima) con el afán de desaparecer cuando menos algunos añitos y, maleta en mano, logra mezclarse con una facilidad camaleónica entre los pobladores de aquella comarca cuando las bombas lacrimógenas y los desalojos sorpresivos habían dado ya lugar a cierta urbanidad y los primeros ladrillos iban cimentando la tierra revuelta y escabrosa que era aquel lugar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Fortaleza, a estas alturas (u honduras) de su vida, sería el refugio perfecto para perderse de la gran ciudad. Estas tierras desoladas a la capital no le interesa en lo más mínimo, por ello justamente mientras más tiempo permanezca aquí, más lejos estará de la cárcel donde ahora seguramente su compañero debía estar recluido. Por suerte, Juliaca es de aquellos que cultiva el misterio como regla social y nunca devela aspectos personales a nadie, ni siquiera los más elementales. Esto le garantizaría, de cierta manera, que aún cuando su ex compinche lo quisiera delatar, no tendría cómo hacerlo, dado que Juliaca era como un fantasma sin pasado ni rastro ni sombra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juliaca era un hombre menudo de no más de un metro sesenta de estatura pero con un talento innegable e irrefrenable para la criollada y la desvergüenza. Mismos que le ayudaron a sobrevivir y trabajar deshonestamente todo este tiempo. No es ni cholo ni negro ni blanco, tampoco se le podría calificar de feo o atractivo, es más bien un rostro fiero como tallado por la venganza, que sin perder dureza o prepotencia a veces se transforma en una sonrisa romana de dientes perfectos y de ánimos socarrones. No bien llegó a la Fortaleza, Juliaca enamoró, se comprometió y embarazó a una mujer monumental (cualquier mujer a su lado resultaba monumental, valgan verdades) de piernas invencibles y bastante arqueadas y de apariencia andrógina, con la cual tuvo dos hijos que le sirvieron para mantenerse ligado a aquella mujer de espíritu hacendoso por buen tiempo. La mujer hacendosa construyó una casa no muy bonita pero recia e invulnerable con un esfuerzo incansable e implantó una licorería de mediano éxito, la primera que existió en la Fortaleza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mejor forma de disiparse, sin duda alguna, era tener una familia. Nadie sospecharía de un padre y esposo ejemplar si a las fuerzas del orden se les ocurriera, en el peor de los casos, buscarlo, aunque medio absurdo eso de buscarme, a mí, a un estafadorcillo de medio pelo, cuando hay peces más gordos y mucho más pendejos que este humilde servidor. Y si lo hicieran su familia y la comunidad en pleno sacrificarían el pellejo por salvarlo. Un plan magnífico, sin duda alguna. Sin embargo, su mujer, la de espíritu hacendoso, era de un talante áspero y brutalmente autoritaria, de modo que Juliaca pasó de ser el dueño del circo con sombrerito y todo a convertirse en un bufón maltratado en su hombría y dignidad. Debía de ajustarse a los mandatos de su mujer con obediencia militar y aceptar resignadamente que en casa era ella la de los pantalones, los sartenazos y todo lo demás. Al principio le costó mucho, ya que Juliaca es tan orgulloso como pernicioso, pero con el tiempo y en vista de las comodidades y los pocos esfuerzos, se dejó doblegar en sus contrariedades.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el dinero de las ganancias la mujer hacendosa le compró a su esposo un auto maltrecho para que lo taxeara e hiciera algo más que endeudarse, emborracharse y jugar al fútbol (no necesariamente en ese orden). Esta última actividad lo llevó a ganarse la simpatía de sus seguidores y la antipatía de sus rivales (tenía una enorme capacidad en los pies al punto que lo comparaban con el “ratón” Ferreyra, mítico jugador del Belgrano que nunca nadie llegó a conocer porque se suicidó un jueves santo pegándose un tiro en medio de los ojos, abatido por la idea de que con tantos Cubillas, Sotiles y Cuetos a él nadie le prestaría la menor atención). Las malas lenguas, que nunca faltan en lugares como este, decían que la mujer de Juliaca le debía su repentina y acomodada situación económica a la conformación de un burdel clandestino y tan bien escondido que ni siquiera su esposo, con toda su capacidad para revelar secretos, logró descubrir jamás en su vida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el tiempo Juliaca disciplinó, de alguna manera, esos impulsos malhechores que lo arremetían secretamente pero jamás llegó a controlarlos del todo. Ahora debía compartir su tiempo entre pequeños fraudes a vecinos ingenuos y las labores de padre. Labores, dicho sea de paso, mal realizadas ya que los hijos de la pareja crecieron alborotando a media comunidad y paseándose de colegio en colegio (los pocos que se iban inaugurando, todos ya conocían de la fama indomable de los hermanos) por las constantes expulsiones que sufrían. Tal suceso es entendible, hasta cierto punto, ya que siendo los críos de un hijo de puta como Juliaca, estos ineluctablemente tenían en la sangre el virus de la pendejada y el achoramiento más ponzoñoso como señal inequívoca de ser sangre de su sangre y mierda de su mierda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mayor era el Juancho, alto, huesudo y pétreo, un chiquillo pícaro de uñas largas y poca vergüenza. El menor, dueño de una risa siniestra, tenía una voz prepotente y poseía una ametralladora de lisuras siempre dispuesta a disparar si no se le pasaba la pelota o si era acusado ante la profesora. Ambos se distanciaban por dos años y eran tan parecidos el uno del otro que casi a diario terminaban peleándose porque los dos querían hacer lo mismo y al mismo tiempo. Tanto Juancho como Pepe (su hermano) parecían haber sido esculpidos por el mismo cincel impertinente y con la misma vehemencia errática, dado que Juliaca tenía esa encaprichada virtud genética de hacer los hijos todos iguales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nadie se explicaba cómo un tipo de aspecto tan desagradable e incorrectamente civilizado como Juliaca podía tener tanto éxito con las mujeres. Nadie, tal vez, consideraba el tremendo atractivo que despertaba en las féminas su audacia de callejón y su don de fabulador pertinaz. Así llegó a conocer a María Eugenia Soledad, una mujercita que le había pedido un aventón hasta la Plaza de Acho un día nublado de octubre en el que un famoso torero español iría a dar el más grande espectáculo tauromáquico visto en décadas en la capital. Claro que no se esforzó tanto para conocerla como para lograr mantener una conversación medianamente animada. Ella sabía que tal acontecimiento era propicio para vender hasta el último de sus dulces caseros (exquisiteces de un sabor casi divino que desaparecieron al cabo de su muerte ya que nadie más sabía como prepararlos) aprovechando la coyuntura del mes morado. María Eugenia era como todas las Marías, dócil, ferviente y afligida, pero de un temperamento metálico si de rechazar pretendientes se trataba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella no era bella ni altiva sino más bien parca y casi no reía ni cantaba, pero era trabajadora como ninguna y muy digna, eso sí. Los intentos de Juliaca nunca fueron más inútiles que con María Eugenia, a ella no le interesaba ese hombrecito a todas luces embustero y falaz. A decir verdad no le interesaba ningún hombre, esto ya lo tenía claro luego de la infortunada experiencia que vivió aún en su adolescencia con un granuja parsimonioso quien la embarazó y luego desapareció como si la mismísima tierra se lo hubiera tragado, dejándola con el corazón herido de muerte, una hija enferma en brazos y condenándola al más desgarrador estado de soledad y miseria. Por ello Juliaca, a pesar de sus constantes intentos de flirteo bravucón, nunca tuvo ni la más minúscula oportunidad con aquella mujercita de trenzas interminables. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otro lado, la frustración de Juliaca lo llevó a obsesionarse con María Eugenia al punto de despertar sospechas en su mujer, a quien, hasta ese momento, parecía no importunarle otra cosa que no fueran sus negocios, pero quien aprovechando su monumental fuerza sacudió hasta el cansancio el desgarbado cuerpo de Juliaca advirtiéndole que tuviera mucho cuidado con sacar los pies del plato no tanto por sentirse traicionada en su condición de mujer sino por aquello de las habladurías y su consecuente repercusión en el negocio. Juliaca parecía encandilado por la presencia de María Eugenia, no por albergar algún sentimiento noble hacia ella (que de eso las criaturas como Juliaca no entienden) sino porque era la primera vez que se veía rechazado y esto le abrasaba las entrañas y lo ponía frenético y extremadamente lujurioso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un mal día, luego de planificar hasta el más mínimo detalle con esa capacidad suya para calcular tiempos, reacciones y probabilidades, Juliaca enrumbó en la madrugada a la casita de María Eugenia con la intención artera de lograr a la fuerza lo que no pudo, ni por asomo, lograr con su lengua de reptil. Cuando llegó e irrumpió en la humilde casa de su víctima afiebrado por el simple pensamiento de hacer suya a la única mujer que el destino le negó, se vio sorprendido por una oscuridad remota que entorpeció mucho más la búsqueda atormentada del cuerpo de María Eugenia. Pero no podía dar marcha atrás, ya se sabe que Juliaca era de una especie incapacitada para sentir culpabilidad o remordimiento alguno, él quería hundir su virilidad a como diera lugar en el cuerpo inconquistable de aquella cholita que lo traía cojudo. Así buscó hasta que la halló entre la negra espesura de su desesperación erótica y los desniveles del fragoso terrenal. Maria Eugenia, advertida ya hace buen tiempo de la incursión del intruso, gracias al inconfundible y penetrante aroma a madera húmeda de Juliaca, se hizo la dormida y cuando lo tuvo suficientemente cerca lo recibió con un golpe seco y rabioso que terminó por estropearle la magnifica erección de media hora que llevaba desde que salió de casa. María Eugenia lo echó a punta de patadas y golpes de ortiga y le advirtió que nunca más volviera de lo contrario le iría a avisar a su esposa o a echarle agua caliente en las partes bajas y allí sí que se arma la grande, carajo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal reacción no hizo más que enardecerlo. Varios días pasaron y el desplante se convirtió en una obsesión incontrolable y malsana en los sueños del fracasado perpetrador. Esto porque si hay algo que distingue a Juliaca de entre los miles y miles de granujas que hay en la Fortaleza, es su perseverancia. En más de una vez le habían dicho que era más terco que una mula y que su terquedad, justamente, era la razón por la cual obtenía las cosas antes que por algún talento en especial. Y no les faltaba razón, Juliaca rigurosamente conseguía y consigue todo lo que quiere aún cuando para eso tenga que servirse de métodos infames o retorcidos y aún cuando las empresas en las que se involucra parezcan redifíciles o atañan riesgos no menores. Él lo sabe bien. Por ello sabe que María Eugenia terminara siendo suya, a las buenas o a las malas y de alguna u otra manera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Contrario a su costumbre, como se iba diciendo, decidió prescindir de cualquier estrategia y entregarse por completo a los impulsos de su inspiración. No parecía ser el mismo Juliaca de otras épocas. Ahora era un hombre achatado en inventiva y arrastrado por las decisiones de su entrepierna. Es así que resolvió ensayar un nuevo intento irrumpiendo en la casucha de la repostera artesanal una tarde de sol ardoroso. Por desgracia para él, no tuvo éxito de nuevo. María Eugenia había salido a recoger una encomienda proveniente de su Huancayo natal que traía consigo uno de los más importantes ingredientes secretos que sus, por entonces, ya afamados postres aún sin nombre, requerían. Juliaca, loco de desesperación, estalló en una vorágine de maldiciones y empezó a destrozar lo poco que hallaba a su alcance con una violencia ciertamente aterradora. Tal alboroto hizo que ni cuenta se diera de lo imprudente de su conducta. Algunas vecinas podrían alarmarse y eso dificultaría más adelante un nuevo intento de incursión en los territorios de la cholita que tan acojudado lo traía, pensó. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se calmó un poco y se sentó al borde de un poyo andino encontrándose de pronto frente a sí, y sin previo aviso, con el brillo intenso de unos ojillos asustadizos y aún algo adormilados. Era Lupita, la hija de María Eugenia de trece años que se despertó por todo el barullo causado. Juliaca la miró y de inmediato se vio sorprendido por una tibia sensación de quietud dentro de su pecho que iba desplazando de a pocos la incontenible furia que lo arremetía segundos antes. Lupita lo miraba como quien no mira nada, con esa no mirada que lo atravesaba todito y lo hacía ser otra persona, lo petrificaba de ternura y lo ruborizaba de la más infinita vergüenza de no estar a la altura de su belleza ni su humanidad, porque esa aparición de trece bellos años podría explicar que mi vida sólo tuvo sentido hasta ahora en que la conocí, santísimo dios bendito. Un ruido extraño lo hizo volver en sí, por lo que salió de la casa confundidísimo de amor y raudo se perdió como pudo entre las demás casuchas del vecindario sin que nadie se diera cuenta que ahora era otro el que salía por esa misma puerta por la cual había entrado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lupita creyó que se trataba de un mal sueño o de la aparición de una de esas criaturas misteriosas y sólo reservadas para los más suertudos de quien tanto se hablaba en la escuela, de esos duendes de orejas puntiagudas y aspecto huraño (que por otra parte eran tan parecidos a Juliaca que habría que darle el beneficio de la duda a la imaginativa Lupita) pero se asustó al poco rato luego de descubrir los destrozos y no hallar siquiera un monedita de oro tirado en el áspero suelo. En cambio Juliaca, lejos de las reflexiones infantiles y maravillosas se había quedado al borde del más sensato estado de estupor y pensando y repensando de la forma más adulta que tenía en la aparición de la prematura y maravillosa belleza de esa figura adormilada y temerosa de manitas pegadas al cuerpo que se posó frente a sí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo ocurrido, tanto para Lupita como para Juliaca, se paralizó en el tiempo por varios minutos, en el alboroto de una casa perpetrada, con ese olor a madera humedecida en el ambiente, el descubrimiento el uno del otro y esta sensación flameante al recordar sus profundos ojos marrones y esas manitas de reina de belleza, carajo; y que por otra parte, tanta mala suerte que ni siquiera una sola monedita en el suelo ni duende a la vista, caray. De modo que tal discontinuidad del tiempo sólo llegó a resquebrajarse con los gritos histéricos de María Eugenia al llegar a casa y toparse con tremendo desastre pero quien no necesitó de explicación alguna por parte de su bella hija para saber que el causante de todo aquello era del degenerado, maldito ese, que ahora quiere perjudicarme a mi cholita linda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;María Eugenia resolvió no tomar medida alguna. No podía. Su paralizante timidez le impedía realizar cualquier tipo de acción, además ¿quién le haría caso a una mujer tan humilde y de tan poca importancia?, se decía. Aquella noche rezó incansablemente para que Juliaca muriera o por lo menos se marchara para siempre de la comarca y decidió luego nunca más se separarse de su hija a partir de ese momento. María Eugenia era totalmente consciente de la belleza extraordinaria de su joven hija, por ello la mantenía recluida en casa todo el tiempo que no estaba en la escuela (en donde exigía que sólo sean profesoras las que impartieran las clases). Lupita era una criatura adorable pero por este encierro forzado poseía un grado de ingenuidad alarmante. No era, además, demasiado brillante, sin embargo su belleza podía equiparar cualquier defecto que se le detectase. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[...]&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pocos meses después, caminando entre las brumas de una noche asfixiada, lento como para no levantar sospecha pero con la procesión por dentro, Juliaca huye de un grupo enardecido que lo sigue desde la Fortaleza y que jura le dará caza así tenga que seguir sus pasos rastreros hasta el mismísimo infierno. Entre ellos se encuentran quienes admiraron sus gambetas y piques endemoniados y otros que no importándoles el dinero despilfarrado le pagaban los tragos, sólo por disfrutar de su grotesco humor callejero, pero que ahora, luego de enterados de los funestos acontecimientos, sólo piensan en arrancarle la cabeza a ese terrible malhechor y darle los restos de sus miserias a los perros que ellos mismos han entrenado en menos de una semana para devorar viva a su presa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-5331561549200424778?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/5331561549200424778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=5331561549200424778' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5331561549200424778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5331561549200424778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2010/07/juliaca.html' title='Juliaca'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE92sIKYORI/AAAAAAAABNk/yPXLuer0PIU/s72-c/callejondevalverdesu9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6027425044668619552</id><published>2010-07-27T17:12:00.000-07:00</published><updated>2010-07-27T17:12:37.068-07:00</updated><title type='text'>Mi ánimo es una loca adorable de anteojos gruesos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE913zK1G6I/AAAAAAAABNc/70XPwyXFMrQ/s1600/el_olor.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hw="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE913zK1G6I/AAAAAAAABNc/70XPwyXFMrQ/s320/el_olor.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser totalmente honestos&lt;br /&gt;la vida apesta.&lt;br /&gt;Apesta la comida entre los dientes&lt;br /&gt;y la gripe duele&lt;br /&gt;aunque no se entienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para vivir hay que levantarse temprano&lt;br /&gt;bañarse y si se puede&lt;br /&gt;masticar algo mientras &lt;br /&gt;unos trapos de más de ochenta soles &lt;br /&gt;le cubren a uno el cuerpo cada día&lt;br /&gt;más gastado y dolorido &lt;br /&gt;(¿Por qué no se venden cuerpos nuevos a ochenta soles?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apestan las letrinas &lt;br /&gt;y si se manchan, apestan más&lt;br /&gt;o esa es la impresión que dan,&lt;br /&gt;y ¿qué hay de las flatulencias y los políticos?&lt;br /&gt;También apestan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ap(e)ostar para ganar&lt;br /&gt;ensayar mil veces la firma&lt;br /&gt;y al mismo tiempo ser competitivo si quieres comer bien.&lt;br /&gt;La vida no es como en las telenovelas&lt;br /&gt;las malas son más feas&lt;br /&gt;y por desgracia&lt;br /&gt;no hay ensayos ni horarios programados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una puta respetable &lt;br /&gt;de grandes y jugosos pechos&lt;br /&gt;apesta infinitamente&lt;br /&gt;como apesta toda la cantidad de plata &lt;br /&gt;que uno paga por el amor &lt;br /&gt;que nunca supo obtener (o retener)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apesta el sudor de tu esfuerzo&lt;br /&gt;los bares del centro de Lima&lt;br /&gt;y la modestia&lt;br /&gt;la alta sociedad&lt;br /&gt;y más aún la baja y la media (si tal cosa existe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apesta la humanidad entera&lt;br /&gt;los demasiado tarde&lt;br /&gt;los quizá&lt;br /&gt;los dios te salve María&lt;br /&gt;las medias verdades&lt;br /&gt;y las medias mentiras&lt;br /&gt;los partos&lt;br /&gt;las quimeras&lt;br /&gt;los empates cero a cero&lt;br /&gt;y las gordas en blue jeans apretados&lt;br /&gt;los no vale la pena&lt;br /&gt;los buenos sentimientos&lt;br /&gt;la igualdad de derechos&lt;br /&gt;las emergencias a las nueve de la noche…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida apesta a pereza&lt;br /&gt;a impotencia&lt;br /&gt;a repetición&lt;br /&gt;a incoherencia&lt;br /&gt;a repetición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ¿por qué uno escribe esto?&lt;br /&gt;Probablemente porque &lt;br /&gt;uno no termina de entender&lt;br /&gt;que la vida no es para tomarla en serio&lt;br /&gt;o porque simple y llanamente&lt;br /&gt;uno está anímicamente hasta las huevas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6027425044668619552?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6027425044668619552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6027425044668619552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6027425044668619552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6027425044668619552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2010/07/mi-animo-es-una-loca-adorable-de.html' title='Mi ánimo es una loca adorable de anteojos gruesos'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE913zK1G6I/AAAAAAAABNc/70XPwyXFMrQ/s72-c/el_olor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7897017396791279760</id><published>2010-07-27T17:09:00.000-07:00</published><updated>2010-07-27T17:10:48.589-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marietta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector Ccahua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Corazón delator'/><title type='text'>Corazón Delator II</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE91DTDCkvI/AAAAAAAABNU/cSiD8nYy9js/s1600/corazon.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hw="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE91DTDCkvI/AAAAAAAABNU/cSiD8nYy9js/s320/corazon.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marietta ha decidido verme hoy. Ella siempre decide cuando verme y yo acepto. Casi siempre acepto. Saldremos por unos tragos y a bailar (ella a bailar, yo a moverme ridículamente y sin armonía alguna). Luego iremos a algún hospedaje no muy lujoso pero digno de un amor sin sentido como el que tenemos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella se desnudará primero y me besará infinitamente, completamente, absurdamente enamorada. Yo la besaré como quien se besa la propia mano, con más histrionismo que verdad. Entrará al baño lenta y mansamente cubierta apenas por una bombachita de una coquetería suprema y jugará a estar sola en el cuarto no muy lujoso y a mirarse en el espejo, como quien se termina de encontrar de una vez por todas. Yo me acercaré por detrás y acariciaré y besaré su piel desnuda, su hermosa piel desnuda, impulsado por unas ganas incontenibles de morir dentro de ella, cuando menos esta noche, que podría ser mi última noche a su lado. Se volteará y pegará sus labios a los míos con una sensualidad bien ensayada, me besará la boca y aún cuando llevamos saliendo más de dos años ella ignorará (o si lo sabe se hará la desentendida) que prefiero los besos en las mejillas, por lo menos sus besos en mis mejillas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Presurosamente me quitará la ropa y terminaremos enredados en un solo cuerpo de jadeos y sonrisas cómplices, en una discontinuada danza de movimientos frenéticos y gemiditos lacónicos. Marietta, que de italiana no tiene ni las zapatillas, me irá diciendo cosas raras mientras voy durmiendo, hablará un lenguaje extraño que no alcanzaré a entender, y recitará frases adormiladas de cierta dulzura que la verdad no sé si querré escuchar. Dormiremos plenamente y si la vida nos alcanza reanudaremos los revolcones eróticos. A la mañana siguiente nos vestiremos y luego nos despediremos como se despiden dos desconocidos en la calle, porque ciertamente eso es lo que somos Marietta y yo, dos completos y perfectos desconocidos que periódicamente se aman o intentan amarse, siempre bajo la consigna de callar lo más que se pueda tales encuentros amatorios y permanecer lo más desconocidos posibles el uno del otro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella con toda su resignada nobleza ha sabido soportar tales reglas de juego, ha sabido callar, además, mis más frívolos berrinches y, sobre todo, ha tenido la paciencia de enamorarse de mí. O al menos es lo que sospecho cada vez que me coge la mano y entrelaza sus bellos dedos con los míos o me pide un abrazo que se prolonga hasta sus estremecimientos más sentidos cuando esperamos el taxi que la lleve a su casa. Por desgracia tiene en mí a alguien que no sólo no sabe apreciar sus lindos gestos de amor, sino que los repudia, menosprecia y se burla de ellos con el cinismo más miserable. La verdad no sé cual sea la razón (o quizá sí). Lo que me queda claro, en todo caso, es que Marietta es y ha sido una mujer maravillosa cuando ha tenido que serlo conmigo y yo en mi probada mezquindad nunca la he tomado en serio por mucho que me he esforzado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No pretendo ir más allá de las disculpas inoportunas pero me es inevitable recordar los gratos momentos a su lado. Sobre todo hoy, que estoy tan lejos de ella y de todo. Y aunque Marietta hubiera preferido (como finalmente lo prefirió) que nuestra historia tomase otro rumbo, las cosas están escritas así y no me queda nada más que recordar lo vivido, que es la forma menos canalla y truhana que tengo de pedirte disculpas, Marietta querida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo en especial una noche. Iríamos a vernos en el centro de Lima, como últimamente acostumbrábamos hacer, entraríamos al Hotel Bolívar por unas cuantas catedrales (cómo extraño una buena catedral, Marietta) y luego de conversar y conversar sobre banalidades tuyas y mías, saldríamos a saciar nuestros impulsos más terrenales, siempre que antes no me convencieras para ir a bailar inútilmente por un buen rato (de veras disfrutabas bailar, ¿no es así?). Sin embargo aquella noche, convencido por mis amigos más cercanos, sucumbí a la idea de salir en grupo y presentarte en sociedad como mi amiga más cariñosa (debo aceptar, no con poca vergüenza, que mi deshonesto espíritu embustero ya hacía buen tiempo les había adelantado algo de tus miserias a mis amigos, y esa era la razón por la cual tanto interés te prestaron ellos).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entramos a una discoteca embravecida por un sin fin de olores y sabores que supimos aguantar muy a pesar de mis remilgos (sabes lo poco que me gustan las discotecas) y mientras nos abríamos paso por entre la gente, demorábamos los nuestros con toda intención (yo detrás de ti abrazándote de la cintura y alcanzando a ver el horrendo tatuaje que tienes en la espalda) para que los demás se perdieran y así poder besarnos a escondidas de todos los presentes. A decir verdad no teníamos por qué ocultarnos en aquella oportunidad. Es cierto, tú aún seguías con tu enamorado, ese geógrafo desdichado con muy mala fortuna para el amor de a dos, pero estábamos tan lejos de todo y la poca luz apenas permitía distinguir las propias ideas que no parecía imperioso escondernos. Sin embargo ahora recién caigo en cuenta, luego de lo acontecido en todo este tiempo y revisando uno a uno los recuerdos que alcanzo a ver entre las brumas de mi fatigada memoria, que nuestra relación tuvo siempre algo de prohibido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marietta aquella noche no lucía particularmente bella ni muy arreglada, pero lo que no tenía de bella o altiva esa noche lo derrochaba en pasión y ardor ingobernables. Nos habíamos visto la semana pasada pero aún así nos sobraba las ganas de estar juntos. Mis amigos se reían secretamente de esa especie de devoción que eran sus besos y caricias. No entendían que tanta fogosidad fuera entregada a alguien que había (deslealmente) contado hasta el más minúsculo detalle de sus noches más afiebradas y una que otra infidencia imperdonable. Siempre creí (ahora no sé si creerlo) que todo aquello se debía a que Marietta albergaba un sentimiento, prohibido desde el principio entre nosotros, y que de presentarse tangiblemente se convertiría en el principal obstáculo para que nuestros encuentros subrepticios sigan viento en popa: el mundano ejercicio de amar sin ser amado. Se lo decía con bastante frecuencia pero jamás obtenía alguna confirmación. Tal vez no se enamoró de mí como suponía sino de la imagen que ella misma creó de mí (una imagen desprovista de todo sentido de realidad y de exagerada brillantez) para satisfacer su enorme necesidad de afecto masculino, que fue de lo que siempre adoleció y, a mi modesto y sincero parecer, siempre adolecerá.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa noche, siendo casi las tres de la madrugada, decidí pedirte que nos fuéramos del lugar no tanto por lo asfixiante o caótica que es la diversión amontonada, sino porque simple y llanamente quería arrancarte las ropas con los dientes y bañarnos juntos esas ganas invencibles de lujuria salvaje que emanaba tu cuerpo cuando se acercaba al mío. Pero me sorprendiste ingratamente cuando te pusiste del todo seria y luego apenada y algo triste (que es cuando cierta belleza te invade aún cuando no sea este tu estado natural) y me dijiste que esa noche no iría a ser mi noche, “lo siento mucho, pero he quedado en recoger a una amiga y llevarla a mi casa”, enfatizaste con tanta gracia que hasta ahora lo recuerdo. Lo recuerdo muy claramente porque al principio, no te voy a mentir, creí se trataba de una broma para calentar más mi entrepierna que hacía buen rato estaba entre intranquila y expectante. Te odié con pasión, Marietta. Y te odié más cuando me besabas y perpetrabas mi bragueta magistralmente en la algarabía de la noche (tu mayor y más innegable talento sin duda) y luego me decías que tenían tantas ganas de estar conmigo como yo, pero que si había algo que no podías soportar era la deslealtad entre los amigos. Por suerte tú y yo nunca fuimos amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo insistí todo lo que tuve que insistir pero no pude convencerte en todo lo que duramos en aquella discoteca. Salimos, yo a acompañarte y tú rumbo a Barranco a recoger a tu amiga que desde hacía más de una hora te andaba timbrando el celular como una desquiciada al borde del colapso. Nos despedimos ardorosamente por un buen rato y cuando creí que todos mis esfuerzos y demás artimañas para que amanecieras conmigo habían resultado infértiles y decepcionantes, decidí mirarte a los ojos, a tus grandes y no muy bonitos ojos marrones y pedirte por última vez (sabes perfectamente que no me gusta insistir) que te quedases conmigo. Tu respuesta fue fulminante, “seré cachera pero mala amiga no soy”. La verdad Marietta, siempre he creído que las lisuras o palabras vulgares suenan horribles en tu boca, siento que cuando las pronuncias no consigues alcanzar la misma deliciosa sonoridad que poseen los labios de otras mujeres, menos vulgares que tú, pero de una cadencia que superan en mucho tu performance si de groserías se trata y que tan poco me excitan al oírlas. En fin, esas fueron tus palabras. A la mañana siguiente, cuando despertaste a mi lado, pude enterarme que además de “cachera” eras, al fin de cuentas, una mala amiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como en todo el historial de mis desencuentros amorosos, Marietta jamás estuvo en la mira de mis romances más duraderos. La verdad es que ni siquiera me interesaba hablarle o entablar amistad alguna con esa mujer de tantas apariencias fingidas. Y eso que estudiamos cinco años de universidad juntos. Claro, por aquel entonces yo vivía una relación estable y tú, bueno, tú no sé si aún hoy conozcas el significado de tal palabra. Lo cierto es que la vida hubiera resultado demasiado aburrida sin tu presencia. Eso tengo que admitirlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando empezamos a salir ella me contaba tantas cosas juntas que me resultaba difícil hacerle caso a una sola: hablaba sobre su vida, el terrible padre que le había tocado, sus amoríos paralelos (los cuales ostentaba como medallas de honor y los anunciaba con cierta inmodestia, como sintiéndose orgullosa) o su terrible experiencia como bulímica reticente, pero conforme el tiempo transcurría y nuestra relación tomaba algo más de forma, ella parecía entrar en una penitencia de compasivo silencio que me obligaba a tener que acostumbrarme a ser yo quien siempre hable y hable. Muchos de mis reclamos se centraron en este punto, Marietta, ¿lo recuerdas? Yo siempre era el que tenía que hablar, tenga o no de qué hacerlo. Te contaba sobre mis planes para el futuro (planes que no te incluían, por cierto), sobre el libro que estaba leyendo o sobre lo alucinante que era ese grupazo llamado Yes, y tú sólo atinabas a escucharme con una empalagosa mirada de complacencia y ternura que a decir verdad no soportaba sobre mí. Lo siento Marietta, pero yo necesitaba que de vez en cuando me callaras y me mandases un poco a la mierda, no requería de esa mirada enamorada ni esos aires de admiración que me dirigías. Perdóname toda esta sinceridad visceral, pero me parece justo que si ya no nos vamos a seguir viendo, y menos volver a hablarnos, te diga todas estas cosas que siempre callé de una buena vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero es cierto que a diferencia de otras mujeres con las que salía, tú eras la única que sabía escucharme. Mi relación con las demás siempre se restringía a escucharlas horas de horas, a burlarme cariñosamente de sus miserias y a oír sus reclamos más airados por alguna insolencia o vulgaridad mía. Pero contigo era diferente. Tú sabías escucharme y te lo agradezco infinitamente, Mari de mi corazón. Tal vez eso es lo que más extrañe de ti, tu silencio comprometido; eso y tus invenciblemente hermosos pies, los más lindos que alguna vez hayan visto mis ojos percudidos. De seguro cuando pase el tiempo y te recuerde, cuando escuche tu nombre o vuelva a leer estas líneas, el recuerdo más vivo que sobrevivirá en mi memoria de naufrago, serán inevitablemente tus hermosos y delicados pies de quinceañera que nunca besé ni acaricié tanto como hubiera deseado, añorada Marietta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puedo asegurar sin temor a equivocarme que tú también llegaras a extrañarme en algún momento. No sé, a ciencia cierta, qué extrañarás de mí, pero de seguro mi malos tratos y la desafortunada frialdad hacia tus afectos, no estarán en la lista de tus melancolías. Lo que puedo decir en mi defensa tal vez no suene creíble pero prefiero correr el riesgo: Recuerdo tantas veces mientras esperábamos que el sueño nos poseyera luego de aquellos combates cuerpo a cuerpo que librábamos y que tanto disfrutábamos, tú me castigabas hablándome de todo lo que te gustaba de mí, de esa personalidad que desde tus ojos rayaba casi con la genialidad. Jamás en mi vida habré de escuchar tanta falsedad reunida en una sola boca, Marietta. Decías que te encantaba mi forma de ser y que admirabas, hasta cierto punto, la forma cómo escogí vivir la vida y una sarta de sandeces irreproducibles más que me sumían en un profundo estado de desasosiego y me postraban en el peor de los desconciertos, porque yo sabía (y ahora estoy más convencido de ello) que ninguna de las exageradas cualidades que me imputabas eran ciertas en mí y eso me derrotaba por completo y me hacía sentir miserable, lo cual despertaba el más alevoso de los sentimientos permitidos hacia ti, porque tú realmente me veías así y yo te odiaba (y me odiaba) por todo eso. De cualquier modo quiero que sepas que jamás necesité de tus mentiras para sentirme bien contigo (y conmigo mismo), sólo bastaba con que fueras tú y me siguieras hablando de cuánto te fascinaba leer a Bukowski (que por otra parte aprendí a conocer gracias a tus no muy acertados comentarios hacia su decadente, y al mismo tiempo, brillante trabajo literario)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace pocos días atrás ella tuvo la gentileza de llamarme (como usualmente acostumbra). “Cómo estas”, me preguntó, pero algo en su voz me hizo dudar que fuera ella. No le di mucha importancia. Yo le respondí con el mejor de mis ánimos. Hacía una semana que no me llamaba y para ser totalmente francos, realmente extrañaba escuchar su voz (alguna vez le dije que su voz a través del auricular me resultaba encantadora, mucho más que en persona), “qué sorpresa”, respondí, “pensé que me habías olvidado ahora que no estoy en Lima”, le dije con una honestidad ciertamente inusual, por lo menos inusual hacia ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo quería contarle (si fuera posible la noche entera) toda esta nueva aventura que es para mí estar tan lejos de casa y describirle detalladamente este precioso paisaje de montañas de un verdor inverosímil y atmósfera melancólica que me rodea, hablarle de esta sensación inconfesable de soledad que me abruma debajo de un cielo esplendoroso que me abruma más al verlo a solas, de confesarle que desearía tanto que estuviera aquí, conmigo y me acompañase a ver el cielo infinito tan cerca de nuestras cabezas, pero ella, en esta ocasión, parecía no querer escucharme. Apenas pude decirle que me sentía una persona totalmente distinta, alguien más humano y menos ingrávido, pero ella me respondía con sus silencios prolongados que iban explicando el real motivo de su llamada. Marietta me anunciaba, luego de algunas respuestas esquivas y uno que otro suspiro contenido, que había conocido a Gabriel, un chico de aires distraídos y de un carisma entrañable. Un chico adorable con quien congeniaba de maravilla y que luego de incontables intentos, de parte de él, por obtener su teléfono y dirección electrónica, por fin decidió conocer en persona.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No te voy a mentir ni mucho menos mentirme a mí mismo, Marietta, tal noticia me paralizó en un penoso silencio que debiste notar con claridad. Sentí una sensación parecida en algo a los celos más encarnizados. Sin embargo ahora que lo pienso bien, quizás toda esa inusitada sensación de extrañas contrariedades que me embistieron no se debiera necesariamente a que yo te haya tenido reservado algún noble sentimiento o significasen que mis ojos se vieran anegado de una tristeza de amores importantes, sino tal vez se explique, en gran medida, porque Gabriel, el buenazo de Gabriel, el tipo de carisma entrañable que decidiste conocer, fuera finalmente mi gran y leal amigo de toda la vida. “¿Y pasó algo?”, te pregunté con una sonrisa ficticia y ciertamente nervioso, “Sí, sí paso”, respondiste de inmediato algo dubitativa, “¿Qué pasó?” volví a preguntarte, “Pasó todo lo que tuvo que pasar. Pasó de todo”, dijiste y agregaste, “Ya está, ya lo dije”, como para darte ánimos y engulliste tu voz de una manera demasiado dramática como para la ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De modo que Gabrielito ahora era el acreedor de tus favores y tú venías y me lo confesabas como pidiendo permiso. Inmediatamente luego de que tu voz se apagara se graficaron en mi mente las escenas de tu cuerpo desnudo en los brazos de Gabriel, quien se desvivía buscando acabarse a mordiscos el tatuaje que adorna tu espalda y tú mirándolo como me mirabas a mí, rendida de amor y ocultando tu sonrisa de placer consumado. Sólo entonces comprendí, mientras continuabas con tu discurso detallado y yo mi recuento imaginario de los hechos, que te había perdido para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En lo que a mí respecta, Marietta querida, no podría reclamarte nada, absolutamente nada. Cómo hacerlo si nunca fuiste nada mío. Tampoco pretendo que creas que estoy dolido o me siento traicionado (lo cual hasta cierto punto resulta, incluso sólo de escribirlo, hilarante y patético), lo que sí no podrás impedir es que me sienta sorprendido e impactado por la noticia aquella de saber que Gabrielito, mi gran y leal amigo, remojará su brochita donde yo alguna vez lo hice. Pero lo comprendo. Tú jamás estuviste contenta a mi lado y tu gentileza desbordada merecía un mejor trato y la mejor de las atenciones que yo ni con tres vidas te hubiera podido dar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No negaré, sin embargo, la preocupación desmedida que me asalta el alma cuando pienso en Gabriel (el buenazo de Gabrielín como lo llamamos) y en esta nueva aventura amorosa que ha decidido emprender. Con todo lo que lo quiero y estimo me angustia la idea de que se tome demasiado en serio este papel de donjuán acechador y rompecorazones que tanto le gusta representar desde que perdió su castidad pocos meses atrás y que ya le ha valido tener que pasar más de un susto buscando (yo a su lado) un consultorio obstétrico que atienda más allá de las nueve de la noche. ¿Recuerdas Gabrielito lo asustado que estabas de solo pensar que podrías ser padre? Aquello hubiera sido terrible, no sólo porque recién te inaugurabas como el amante vigoroso y conspirador que ahora eres, sino porque además Charo, la fémina a quien enamoraste primero y luego decidiste destrozar el corazón, era, en tus propias palabras, la mujer más fea que habías visto en tu vida y demasiado complaciente como para ser tomada en serio. Me imagino que la vida no ha sido fácil para ti, por lo menos en el terreno de los placeres de la carne, pero el tiempo y un buen instructivo de cómo usar el condón te ayudaran a evitar situaciones parecidas, Gabrielito, compadre mío.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que me alivia de toda esta situación, incómoda hasta cierto punto, es que confío plena y ciegamente en la inteligencia de Gabriel y en ese histrionismo suyo para utilizar a cuanta fémina se cruce en el camino con el único fin de llevarla a la cama y obtener todo cuanto se puede obtener, es decir, todo aquello que nosotros, sus amigos, hicimos bastante tiempo atrás cuando él aún lloraba desahuciado de amor por Leticia (cuántas lagrimas debes deberle a Leticia, ¿no Gabriel?) y que ahora extemporánea y apresuradamente pretende acometer con toda mujer, bonita o fea (más las segundas que las primeras por supuesto), que ose llamar su atención. Bueno, supongo que eso es lo que pretende hacer al despojarme del único affaire que me iba sobreviviendo a estas alturas y distancias de mi vida. Por suerte Gabriel sabe perfectamente su papel en esta comedia, es más, ya la representó en más de una ocasión con resultados (hay que decirlo) no muy gratos y hasta, se diría, humillantes. Lo que me inquieta, de cierta manera, es que quizás mi descuidada e innoble impertinencia de reseñar cada encuentro con Marietta lo ponga a él en una posición ventajosa frente a Marietta, no siendo esto totalmente justo para ella. Como fuere, ¿quién se hubiese imaginado que mi amiga más cariñosa, luego de un tiempo (y aprovechando un viaje indefinido), se convertiría también en la amiga más cariñosa de Gabrielín, mi gran y leal amigo? Lo siento pero nada de lo que haya dicho estuvo premeditado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por lo pronto, Gabrielito querido y entrañable, sólo me queda desearte la mejor de las suertes, que disfrutes de los veinticuatro años y la lozanía que Marietta tiene por ofrecerte y que por encima de todo nunca olvides cuidarte cada vez que tengas que estar con ella, a menos que, como tú bien sabes, quieras correr la misma suerte que yo tuve cuando decidí obviar toda precaución higiénica y de salubridad y sucumbir a los pedidos de Marietta, quien me rogaba no usar ese pedazo de plástico tan incómodo en el pirulo, y que ella tanto detestaba. Confío en la sapiencia que has sabido obtener en estos últimos meses y en que tomes todas las precauciones del caso, porque tú y yo sabemos que Marietta, aún cuando es una mujer de virtudes incuestionables y de buena familia, su carácter –por demás amistoso– y esa incapacidad suya para controlar la insaciable curiosidad de probar el amor de distintos tamaños y colores, te puede causar más de un problema urogenital si decides no cuidarte (lamento tanto lo ocurrido la primera vez que te acostaste con ella y espero que aquel percance tan terrible que me contaste no vuelva a estropearte la noche). Cuídate mucho hermano (hermano de leche, como dice el buen Braulio), es lo único que te puedo decir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por lo demás, Marietta sólo quiero que sepas que esta es mi respuesta ante el apelativo que burdamente me escogiste y que tan poco me simpatiza. Y esta, además de ello, puedo decir, es nuestra despedida oficial (tú me decías que vendría a ser la tercera de nuestras despedidas, para mí es la única y definitiva), una despedida obligada, por lo menos de mi parte y de no pocas tristezas, ya que debes de saber que la distancia te había ido nostalgizando de una manera sorprendente, y no te miento (no tendría por qué hacerlo) cuando te digo que imaginaba en mis noches más desoladas lo adorable que sería tu llegada (tal como alguna vez insinuaste en nuestras largas y últimas conversaciones antes que partiera de Lima) y visitaras mi modesto cuartito y nos reseñáramos la vida mientras jugábamos a quitarnos el poco aire frío de nuestras bocas moribundas y esperáramos que el agua hirviera para preparar ese cafecito reparador que iría a calentar nuestras gélidas manos que lo esperarían entrelazadas. En fin. Te quedarás con las ganas de conocer mi cuartito y probar mi suculento café, estimada ex Marietta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para terminar sólo espero puedas respetar la distancia que se ha creado entre los dos, que sepas aceptar, con esa solemnidad tan tuya y ese decoro mal ensayado que tienes, que tú y yo no merecemos seguir en contacto y que la cercanía que alguna vez tuvimos sólo se debía a la complicidad de nuestros encuentros, complicidad que ahora has decidido poner en práctica con Gabriel (y que no cuestiono en ninguna de sus formas, para serte franco). Esta es la real razón de mi alejamiento voluntario. Tú no podrás volver a ser mi cómplice mientras estés con Gabriel, porque, a diferencia del amor, la complicidad es cosa de a dos, y aún cuando nunca me pareciste confiable, sabía que podía contar contigo para nuestras fechorías ocultas. Pero ahora que has decidido ser también cómplice de alguien más, la mínima confianza que te tenía se desvaneció con la idea de que nadie puede ser un doble agente en este juego licencioso de amarse a escondidas y que si tal juego involucra la amistad (hablo de la amistad de Gabriel, obviamente) no sólo es arriesgado para la armonía de mi espíritu sino demasiado peligroso para el recuerdo y la memoria de mi hermano Gabriel, Gabrielito, amigo incondicional y que, me imagino, debido a su poca pericia en estas lides, aún no entiende (a pesar de tantas experiencias vividas) que representa una falta de delicadeza y un acto de alevosía, premeditación y ventaja quitarle la puta a un camarada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marietta entrañable, te pido ya para terminar (ahora sí), puedas educar a Gabrielito en las cosas del amor y en lo posible, no le convides más que tu experiencia como amante de larga data y siempre bajo la protección de un profiláctico de indudable calidad. Y que te quedes con la certeza de que nunca te amé ni te consagré cariño alguno, pero que hoy te extraño como sólo se extraña a las amantes portentosas. Gracias por los buenos momentos y por favor, no sigas llamando más en las madrugadas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7897017396791279760?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7897017396791279760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7897017396791279760' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7897017396791279760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7897017396791279760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2010/07/corazon-delator-ii.html' title='Corazón Delator II'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/TE91DTDCkvI/AAAAAAAABNU/cSiD8nYy9js/s72-c/corazon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-4437882323171184066</id><published>2010-03-05T11:12:00.000-08:00</published><updated>2010-03-05T11:12:24.680-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector Ccahua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sorbos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mariconada'/><title type='text'>Los amigos incomprensivos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/S5FW6H7sSgI/AAAAAAAABL0/CG3qz96o1uk/s1600-h/tentacion.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/S5FW6H7sSgI/AAAAAAAABL0/CG3qz96o1uk/s320/tentacion.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Por &lt;b&gt;Hector Ccahua: &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las historias de amor son aburridas. Esta por suerte no es una de ellas. No del todo. Es más bien una historia de antipatías, enemistades o si se quiere mala leche, de un amor incomprendido, poco común (o por lo menos poco aceptado) y vapuleado por, quienes se supone, son los que mejor te comprenden en el mundo: los amigos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos amigos míos (que luego de lo sucedido, dudo mucho, sigan siéndolo tanto de mi parte como de parte de ellos) pasaron a buscarme a mi casa un día de enero en un auto infame, en una carcacha cochambrosa y retorcida de color amarillo percudido, chocado treinta y dos veces y causante, seguramente, de la mitad de la contaminación que abruma a la ciudad. Yo no los veía hacía buen tiempo, no por tener horarios apretados, sino por el desgano invencible de estar con ellos, por haber entendido que los años, las circunstancias y los diversos caminos que uno escoge en la vida provocan que ya no se la pase tan bien haciendo las cosas que antes se hacían o hablando de lo que se hablaba en épocas más juveniles. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ellos, por su parte, seguían siendo los mismos (con uno que otro cambio notorio en la vestimenta, el cabello y en lo ventrudo que algunos lucían), hacían los mismos chistes que cuando éramos unos cabrones groseros e insolentes (o sea cuando éramos lo que ahora seguimos siendo pero con mayor pericia), recordaban las mismas anécdotas mil veces contadas y sus risotadas eran calco idéntico de los aullidos de hienas hambrientas de los lejanos tiempo del colegio. Yo (más ventrudo también) me sentía algo extraño, en un deja vu, en medio de un ensayo de libreto ensayado un sin fin de veces que eran nuestras conversaciones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A diferencia de sus inquietudes por saber si fue verdad aquello que Julita (una compañera de escuela mucho más joven que todos nosotros, la primer puesto del salón y actualmente ingeniera de sistemas y poseedora de un culo prominente, majestuoso y deseado con vehemencia terrorista, por lo menos por mí) descubrió tras el escritorio del salón a Marciano (dueño del auto infame y un tipo tan pervertido que de tener los medios se culearía a sí mismo) propinándose una pajita fugaz en ausencia del profesor de turno, yo sólo deseaba dormir las horas de sueño que me faltaban y reposar la resaca del día anterior para luego disponerme a terminar por fin ese relato tantas veces esquivo y nunca terminado que era “Los orgasmos de Lupita”, una historia algo sórdida de una limeña apretadita y entregada en cuerpo y alma (más en cuerpo que en alma, por supuesto) a los placeres carnales y a la búsqueda infatigable de orgasmos memorables que ella únicamente alcanzaba a sentir cuando se revolcaba con presbíteros, sacerdotes, curas y demás ministros de dios en la tierra y cuyos instintos por demás exacerbados y respectivos rangos clericales exacerbaban el insaciable clítoris de Lupita hasta el deleite.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si les hubiera dicho sobre mi cuento y que soñaba con ser escritor, ellos hubieran pensado, no cabe duda, que se trataba de un mal chiste o un acto de extrema cojudez, de una forma de morirse de hambre elegantemente o en el mejor de los casos de una mariconada demasiado snob para alguien como yo, un borracho irresponsable, vulgar y desmesurado, tan igual como ellos lo eran. No es que ellos fueran los más exitosos en sus respectivas ocupaciones tampoco o vieran al quehacer literario como un vejamen imperdonable, sino que les parecería una locura en un país como este país, pensar si quiera en vivir de la pluma, siempre que esta no fuera desplumar pollos en el mercado, que era la única manera respetable de vivir de la pluma que se les ocurría. Naturalmente sus opiniones no me hubieran importado mucho en otro contexto, pero yo no estaba para críticas malsanas o responder ataques insidiosos en esos momentos, solo quería dormir y terminar mi cuento, en ese estricto orden. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siendo lo convincentes que son y bajo la promesa de desempolvar la amistad de los buenos años con un brindis sosegado en casa del Gordo, compañero leal y reciente padre de familia (nunca supe si felicitarlo o darle el pésame por su condición de padre), partimos en la cafetera de cuatro ruedas con el riesgo anticipado de tener que empujarlo cuadras más allá si la porquería aquella se detenía intempestivamente, como había pasado antes de llegar a mi casa. Por suerte aquello no sucedió. El auto por dentro era como el escondite de un oligofrénico, los asientos eran inmundos y las puertas eran pedazos de metal maltrechos a los que había que sujetar con ambas manos para que no se cayeran en medio camino. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegamos a salvo a la casa del Gordo y este nos recibió hosco y distante, como, según comentaban los demás que lo veían con más frecuencia que yo, su carácter se había tornado desde la consagración de su relación con la mujer de su vida y la madre de su primer y único hijo. Ella era una mujer huraña y hermosa, partidaria de la vida familiar y de estupendo sentido de compostura, era además una vigorosa combatiente de los malos hábitos que apartaban a los hombres de los buenos valores (desde que la conocí la declaré mi enemiga más acérrima dada sus técnicas opresivas y su ojeriza por todo lo que yo concebía como el tenor de mi vida: los malos hábitos). El Gordo pasó de ser un tipo de formidable humor para las parrandas a uno con restringido permiso para las sonrisas y festejos extremos, era ahora un gordo enclaustrado en su felicidad marital con un collar permanente en el pescuezo regordete que recibía, sin desearlo, las miradas de condolencia de todos los que lo rodeaban.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras convencíamos al Gordo de volver a ser el de antes y liberarse por un momento de su celadora particular (esa arpía insufrible), los demás iban recordando, como para no variar, las anécdotas de antaño, de cómo alguna vez todos habíamos participado (yo solo los aplaudía. No por falta de ganas si no por ser alumno nuevo) en un paleteo comunitario y sin tregua alguna contra Gabrielín, compañero de aulas también, pequeño, esbelto, afeminado y de quien se decía ahora (no se sabe si gracias a nuestras travesuras de inicios de secundaria –como aquel paleteo comunitario– o a factores de índole interna) tenía una relación estable con un tipo mastodóntico y encantador quien trabajaba al igual que él en un banco importante de la ciudad (no gustaba de reunirse con nosotros por rencores insospechados). Dado que aquellos eran solo rumores sin confirmar, siempre se creyó que Gabrielín utilizaba sus refinados modales de señorito y ese hablar rutilante como una táctica de seducción bastante efectivo ya que siempre era visto con más de una fémina de atributos nada despreciables.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No obstante la inicial indecisión mostrada por el gordo cabrón y los chillidos insoportables de su crío en el segundo piso de su casa (incentivadas, a mi parecer, por la propia esposa malgeniada y repulsiva para que nos largásemos y dejáramos en armónica unión familiar a su gordo), nuestra insistencia tuvo cierto éxito. El Gordo contaba con una tienda que iría a surtirnos de las chelas respectivas, pero eso sí, advirtió, nos quedaremos aquí abajo. No iría a ser la primera vez que me embriague en plena calle, pensé y todos aceptamos las condiciones y aquella su determinación que no dejaba espacio a la duda. El Pelao lo entendía perfectamente (el Pelao era el matón de la secundaria, un cabrón de mala madre que no conocía la piedad ni el arrepentimiento, un tipo endemoniadamente perverso quien disfrutaba de torturar a los más débiles y castigar a salivazo limpio a todo aquel que lo mirase mal, sea hombre o mujer), él también era padre desde hacía más años y sabía que nada era más importante que el bienestar del cachorro, utilizaba esa palabra con insoportable frecuencia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para ese momento ya tenía la certeza de que mis amigos no sólo me aburrían terriblemente, sino que iría a pasarla mal sino inventaba algo para largarme a dormir de una buena vez. Empezaba a maquinar alguna artimaña evasiva cuando Marciano, el pervertido, empezó a contarnos animadamente su última travesura con una prima suya que según su elaborado instinto para reconocer a los buenos lomos, era una mujer de una belleza ordinaria pero de encendidas pasiones carnales. Tal historia hizo que me quedara más tiempo pues debe entenderse que si hay algo más poderoso que el sueño, eso sin duda es el morbo. Él decía que su prima (adolescente aún) le había dado carta libre para realizar las maniobras más impensadas en la historia de todas las fechorías sexuales y él, ni corto ni perezoso, le dio más vueltas que pollo a la brasa en complicidad con su cámara digital, compañera fiel de sus incontables aventuras amatorias. Marciano era un geniecillo del mal pero no tenía mucha conciencia de ello, él era más bien bastante elemental y obedecía a los impulsos de su inspiración y a lo trastocado y retorcido que estaban sus genes depravados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin darse cuenta, la conversación se enfrascó en el burdo tema de los romances, los amoríos del que cada uno gozaba (o padecía) y de cómo se aprovechaba la vida y cuales eran las armas de seducción (ese ejercicio de vanidad que es simular ser una persona mejor de la que en verdad se es) más empleadas. Todos parecían querer hablar del tema, incluso El Cabezas, el más reservado de todos pero al mismo tiempo el de comportamiento más extravagante, divertido y controvertido (siempre se sospechó que era bisexual y afecto a los narcóticos, pero aquello poco me importaba, era el que mejor me caía y el único amigo que habría de sobrevivirme de esa tropa de barracudas apandilladas que osaron atacarme embravecidamente).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La charla empezó a animarse gracias a los irónicos comentarios de El Cabezas quien los interrumpía con ese su ingenio para las bromas mariconezcas y una que otra pendejada digna de celebrarse de Gómez, el narizón de la mancha. Gómez decía, sabiamente a mi parecer, que uno jamás debe enamorarse de una mujer sin antes haberla visto desnuda, calata, pelada… esto debido a su reciente mala experiencia con Carlita, una muchachita bien, menuda y fascinante que conoció estudiando inglés y dueña de unas tetas espantosas (teticas de perra, decía) y de los pies más horrendos en la historia de la humanidad. Me alegró mucho saber que mis amigos seguían siendo los mismos hijos de puta con las mujeres que se relacionaban (a excepción del Gordo marica que ahora era el trapeador donde su mujer se limpiaba los pies cada vez que quería) y a pesar de los años transcurridos y los consabidos reproches míos por su invariable conducta de pendejos ahuevados, pude darme cuenta que si hay algo de qué alegrarse en la vida eso justamente es aquel cumplimiento profético de que gallina que come huevo, aunque le quemen el pico. Se podría decir entonces, que aquello amenizó la noche y me sacudió de la modorra a la que estaba siendo arrastrado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Animado por aquel renovado sentido del cinismo que mis amigos me habían contagiado decidí tomar la palabra intentando, como siempre, hacer alarde de una audacia impostada y parecer más inteligente de lo que en verdad era y me dispuse, con determinación de gran fabulador, a narrarles mi ultima aventura amorosa, que según mis propios cálculos no tenía comparación y era infinitamente superior a las mediocres historias que los demás habían contado minutos antes. Empecé mi narración con gran confianza y una pedantería inmoderada tratando de crear un ambiente de expectación e interés, de cómo la conocí y de qué tamaño era su belleza, pero a los demás parecía no importarles mucho aquello de crear ambiente. Les dije entonces, ofendido por la interrupción y con la mayor vulgaridad de todas que me había tirado a Lirio, un travesti delicioso de clase media y de gran porte que había conocido en un bar de Jesús María hacía pocas noches atrás. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parecía claro, o al menos parecía claro para mí, que esa forma de iniciar la historia los había dejado perplejos, embobados, derrotados ante la majestuosidad de mi experiencia, que no siendo una experiencia religiosa fue sublime, celestial y perpetua. Encendí un cigarrillo entusiasmado por la reacción de anonadamiento que les había causado a mis amigos mi relato y me sentí dichoso y febril porque su silencio y perplejidad no eran otra cosa que su más rendida admiración y veneración a la osadía de mis cojones y a lo celosos que se encontraban cada uno de ellos. Di un largo golpe a mi cigarro y cerré mis ojos para disfrutar la gloria que era aquel silencio conmovedor y esperé como se espera las olas del mar le humedezcan a uno los pies en un ocaso perfecto las palabras de devoción de mis camaradas. Estos se miraban sorprendidos e intranquilos buscando quizá en el rescoldo más remoto de su envidia alguna forma de rebatir mi éxito y parecían no encontrarlo. De pronto y como si todos se hubiesen puesto de acuerdo en ese silencio apasionante, las carcajadas y los alaridos burlescos, desquiciados y ridiculizantes de mis amigos me explotaron en la cara como una reverberación de lucidez y me cayeron con un baldazo de agua fría, glacial, inmisericorde. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estaba ante un evidente complot urdido por estos envidiosos del carajo que no podían soportar mi inverosímil victoria sobre ellos. Todos reían a mi alrededor sin que me quedara nada claro más allá de sus incontrolables celos. Entonces lo entendí. El Pelao me dijo, conteniendo un rato su risa perversa, que era lo más maricón que había escuchado en toda su puta vida y que yo era un chivo, un trolo, un putito, un rosquetón sin remedio y que si fuera posible tráiganme otro vaso carajo, que yo no tomo del mismo vaso de un huevón que se soba con otro huevón. Todos rieron y allí pude darme cuenta recién de la situación que se me venía encima. Me disponía a contraatacar del mejor talante cuando recibí otro embate a traición, &lt;i&gt;“¿te has acostado con un travesti? Luego del primer polvo ¿que te dijo...? ahora me toca a mí, date vuelta, compadre”,&lt;/i&gt; terminó de decir el Gordo cabrón cagándose de la risa. Lo siguió Marciano con su risa enfermiza, &lt;i&gt;“¿pero qué de malo tiene meterle la pinga a otro hombre?, muchachos… ¿Quién la tenía más grande, tú o el travieso?”. &lt;/i&gt;Todos reían y se burlaban sin descanso ni tregua alguna. “&lt;i&gt;Y cual era su verdadero nombre ¿Roberto? ¿Kanko? ¿Rocco?”, “¿te la chupó o tú le sopleteaste la corneta?”, “¿mientras te lo tirabas le ibas haciendo una pajita?”&lt;/i&gt; y un montón de cosas más. Así rieron todos con euforia y saña, risa tras risa, burla tras burla, sin un minuto de sosiego.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sé bien si las burlas que me prodigaban me lastimaban realmente o si simplemente era el hecho que estos felones siniestros no me dejaban concluir mi magnífica historia, lo cierto es que luego de buen rato de primeras incomodidades, la mofa se convirtió en una constante reprimenda de indignación por mi aventurilla erótica, es decir, por tan fabulosa noche de pasiones con Lirio, ese travesti delicioso, ese travesti delicioso de clase media y de gran porte que fue la experiencia más parecida a la felicidad que me haya tocado probar en mis cortos veinticinco años. No se trataba de una mujer conforme a ley, es cierto, pero no necesitaba serlo para poderme dar lo que me dio y hacer lo que hicimos aquella noche donde el resbaladizo destino entreveró los hilos de nuestras vidas. Siendo ella infinitamente más hermosa que cualquier mujer con la cual yo me haya acostado (y más hermosa que cualquier otra mujer conforme a ley que yo conozca) Lirio me aceptó en su departamento de soltera y me acogió entre sus meandros tibios con una hospitalidad y abnegación que me resultaron conmovedoras. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que para mis reticentes amigos había sido una mariconada extrema, un revolcón repugnante con un hombre de espaldas anchas y pene de proporciones bovinas (y por consiguiente el acta de defunción de mi virilidad), para mí fue la exploración de un territorio pletórico, lozano, imposible de belleza superior y la mejor sesión de sexo jamás experimentada&lt;i&gt;. “Cuan borracho habrías estado”, &lt;/i&gt;preguntó El Cabezas, tratando de defenderme, quiero creer. No tomé ni una gota de alcohol, le respondí, me encamé con Lirio por lo rica que estaba y porque me hubiera parecido una mezquindad imperdonable no estar plenamente consciente para disfrutar de su femineidad o de la femineidad que ella tenía por ofrecerme, &lt;i&gt;“pero eso sí”, &lt;/i&gt;remarqué &lt;i&gt; “los besos eran sin lengua. Tampoco soy tan maricón”, &lt;/i&gt;concluí esperando que rieran y lo tomaran de la mejor manera. No lo hicieron y más bien sus preguntas se volvían más espinosas, “&lt;i&gt;entonces fue inevitable que le vieras la verga”,&lt;/i&gt; preguntó Gómez, con más curiosidad que inquina. Y claro que se la había visto. Se trataba de una verga comatosa, agonizante y casi imperceptible, les dije. Ellos rieron como matraca lo cual era algo bastante más mediocre y predecible de lo que yo creía. Lirio había empezado a tomar secretamente hormonas en tabletas y pastillas desde los trece años, edad en la cual entendió que era una damisela cautiva en los pellejos de un hombre. Esto le permitía tener la piel suave, alisar su voz de leñador, librarla de vellosidades impropias y contonearle deliciosamente las caderas y la cintura y al mismo tiempo abultarle los pechos (que eran suculentos) y provocar la reacción inversa en su discreto colgajo masculino. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lirio no era un travesti cualquiera, no uno que fuera delatado a primera vista por algún remanente de su hombría (si alguna vez la tuvo) o ligado a alguna extravagancia en el comportamiento o las fachas. Su cuerpo era el de una mujer divina, prodigiosa e incomparable (a excepción del exceso indiscutible que tenía en la entrepierna) y su carácter era la de una dama refinada y sobria, una suerte de doncella de humor finísimo y gestos amorosos y delicados. &lt;i&gt;“No te lo hubieras tirado si hubieras sabido desde el principio que era travesti ¿no es cierto?”, &lt;/i&gt;preguntó nuevamente Gómez, el agudo Gómez. Aquello tampoco era cierto, Lirio tuvo la delicadeza de comentármelo aún en el bar ya que era un acto innoble y nada brillante engañarme con algo que de cualquier forma me iba a enterar. &lt;i&gt;“¿Y aún teniendo conocimiento de causa, te cepillaste al cabrazo ese?”,&lt;/i&gt; preguntó asqueado el Pelao hijo de mil putas. &lt;i&gt;“Con el mayor placer al ver ese culo redondito y firme frente a mí”,&lt;/i&gt; le respondí mirándolo con atrevimiento, atrevimiento que me hubiera podido costar la vida frente a aquel psicópata homofóbico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me procuró una discreta alegría (y gran alivio) su silencio y el de los demás. Parecía que ahora sí los tenía en mi poder y que las burlas darían paso a las más sinceras felicitaciones que el caso ameritaba. Había sido un arduo trabajo, ciertamente. Sin embargo el escarnio y el ultraje a mi historia y a mi virilidad se reanudaron con las sonoras risas descaradas de todos los presentes y si serás maricón, si serás chivo, mostacero, un “cachacabros”, eso es lo que eres, un rosquete que sin estar borracho y sabiendo que se trataba de un hombre vestido de mujer fornicó sin repulsión con ese homosexual deleznable y pútrido.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya se sabe que tal homofobia no era más que una proyección inconsciente de sus propios conflictos sexuales y que si bien es cierto, les decía, yo también detesto a los cabrejos, este cabrejos era un regalo del cielo que no estaba dispuesto a desaprovechar, que pudieran ver más allá de su agarrotada forma de entender la vida y comprender las diversas formas del amor y lo encaprichado que a veces es su manifestación, que las leyes ingobernables del deseo al ser ingobernables tendrían que ser absueltas de todo juicio y que nada de malo había en el hecho de encamarse con un ser de belleza (artificial o natural) fuera de la imaginación cotidiana por la simple razón de que venga con yapa. Ellos siguieron sin entender la premisa tan básica que si tienes un pelito o una pequeñez insignificante sobre tu plato de comida (como era el pene de Lirio, ciertamente), no deshechas el plato de comida, sino obvias la insignificancia y te lo comes todito (el plato de comida, digo). Decían que al fin y al cabo se trataba de un hombre, de un hombre con pene, de un hombre con pene (presumiblemente) grande y que fuera de lo bien diseñado que estuviese por las cirugías y los aumentos de tetas y culo, él (mi Lirio) era un hombre, un varón tan igual como tú o como nosotros, un hombre con pichula, no sea marica, hombre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Insistí un rato más, pero nadie quiso escucharme. Parecía que esta situación se me escapaba de las manos y no tenía modo de encontrar algún entendimiento de aquellos recios contendientes. Fueron tales los estragos que las burlas de mis amigos empezaron a causarme que por un momento me reproché no solo haberles comentado el hecho, sino que incluso me recriminé severamente el haberme involucrado con Lirio. Mientras ellos seguían con sus reflexiones sobre si deberían o no (y esto ahora sí iba en serio) seguir compartiendo conmigo el vaso con el cual tomaban la chela, yo me puse a recordar qué fue aquello que me impulsó a besar a Lirio, a acariciarla(o), a acostarme con ella (él) y a enredarnos con furiosa algarabía en su departamento de soltera(o). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de un buen rato de respuestas esquivas y no pocos esfuerzos, lo recordé. No sólo fue la calentura de mi entrepierna y lo espléndida que Lirio lucía aquella noche bajo esas luces lívidas del bar de Jesús María, no fueron solo sus apasionantes ojos color miel, sus hermosas manos de doncella cautiva, el meneo exquisito de su fabuloso culo o ese olorcito a lavanda que traía en el cabello (color miel también) lo que me impulsaron a meterle la pinga duro y parejo, lo que en realidad me impulsó a tener aquella aventurilla traviesa con el travieso aquel fue la inquietante idea de que en la vida hay que experimentar todo cuanto se pueda experimentar, en vivir la vida como si cada día fuera el último de nuestra existencia, en tener el coraje y arrojo para desafiar lo que el destino pone frente a nuestros pasos y batallar sin temores ante ellos, de enfrentarlo, someterlo y escalar hasta lo más alto de la ola de lo desconocido. Aquello, al fin de cuentas, me había convencido y alentado a probar alternadas formas de relacionarse sexualmente, a explorar nuevos goces, nuevas sensaciones, a no rehuirle al destino del placer que me desafiaba insolente y me invitaba a probar del fruto prohibido, del pecado más impensado y a la vez más glorioso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Convencido de tal cosa, la convertí en mi último y más peligroso dardo defensivo, en la ponzoña que iría a acabar con los argumentos indómitos e irascibles de mis rivales desleales y sus burlas. Les dije entonces todo cuanto había recordado, que si había decidido tirar con un travesti no fue porque yo haya tenido un desliz en mi convicción de macho incuestionable o que aprendí a patear con los dos pies a estas alturas del partido, sino por el mismo impulso de aventura y experimentación a quien tanto le debemos cada uno de nosotros, a ese espíritu de arresto y atrevimiento (a veces impulsivo e irrefrenable y que tantos gustos y placeres nos han deparado), a aquel estremecimiento de los cojones que nos lleva a arriesgar la vida misma en busca de nuevas aventuras y nuevas emociones, a ese espíritu indomable e intrépido yo le debía la mejor noche de todas mis noches y sus burlas infantiles, ásperas e inmerecidas.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tras mi monologo algo desencajado decidí escuchar lo que tenían por decir. Como me lo suponía, no dijeron nada y solo se rieron (desencajadamente también) y se siguieron burlando de lo maricón que era, pero nada de razones, que una cosa es ser osados y atrevidos y otra muy distinta, y ciertamente más maricona, era cacharse cabros. Nadie supo como cuestionarme aquel predicamento. Solo atinaban a seguir burlándose y aunque me quedaba la certeza de que mis razones fueron suficientes para convencerlos, ellos no me perdonaron que hubiese hecho lo indebido o quizás que no les diera la razón. Cansado de contrariarlos más y sabiendo que me llevaba conmigo la real razón decidí largarme a dormir y dar por concluida mi amistad con esos despreciables ex amigos míos que no entendían nada de la comedia del amor ni de los deseos calenturientos tras la bragueta. Me iría mandar a mudar con la seguridad de que si ellos hubiesen visto a Lirio no solo le hubieran metido pinga duro y parejo igual que yo lo hice sino que incluso, tan arrechos hubieran quedado con el solo perfume de sus cabellos y el tamaño y la suavidad de sus nalgas portentosas, que le hubiesen pedido al travesti, los culeara con el monigote que le quedaba de pene, por lo menos estoy seguro esa habría sido la petición de Marciano y El Cabezas. Por desgracia ellos nunca lo admitirían públicamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Toda aquella discusión me parecía estar ya fuera de sus cabales. Las burlas dieron lugar, no a las ponderaciones que yo esperaba menos entusiasta ahora, claro está, sino a amonestaciones de índole moral y a lecciones de hombría que más parecían el cuestionamiento de la corrupción por parte de algún fujimorista o la defensa del celibato y condenación de la paja salvadora en boca de algún párroco arrechón. &lt;i&gt;“Dime la verdad, huevón ¿no te da ni siquiera un poquito de vergüenza?”, &lt;/i&gt;preguntó finalmente el Gordo esperando acaso una respuesta de conformidad o sometimiento. &lt;i&gt;“Sí, un poquito”, &lt;/i&gt;le respondí &lt;i&gt;“pero me la aguanto como los machos”.&lt;/i&gt; Ellos rieron por enésima vez y esta vez los acompañé en sus risas. Pero luego, cansado ya de tanta cucufatería y falso honor no quise largarme sin antes mandarlos bastante a la mierda. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No necesité pensar mucho para recordar algo que les dejara en claro que ellos tampoco tenían ninguna autoridad moral para criticar mi travesura erótica (creo que nadie la tendría). Les hice recordar, entonces, que todos los allí presentes tenían un pasado tan igual o peor que el mío y que muchos intentaban maquillar aquellos hechos como chiquilladas o distorsionaban sus recuerdos para alivio de sus culpas contando historias poco parecidas a la verdad. Porque a pesar de todos los años transcurridos todos al parecer habían olvidado como, en más de una vez, arrinconaban a Gabrielín y lo sodomizaban sin escrúpulos ni ninguna otra cortesía, que apretaban sus cuerpos adolescentes fuertemente contra el débil cuerpo del individuo en cuestión en los baños o en el ultimo piso del colegio luego de las clases de danza y que luego de ponerlo entre su espada y la pared, lo felicitaban con cariño fraternal porque con tanto desenfreno y alboroto ya no necesitaban de la propia mano para obtener el placer que sus jóvenes hormonas necesitaban. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las risas se detuvieron intempestivamente y todos me miraron con un asombro alarmante y cierto rencor por traer aquellos recuerdos olvidados y que nunca gustaban de recordar, no por dejar de ser divertidos, sino por mancillar su heterosexualidad y recordarles que probablemente eran los responsables directos de la conformación de un maricón más en la vida o de haberle cagado el destino a alguien que no tenía por destino el gusto por los hombres. Intentaron defenderse y terminaron por atacarse unos a otros, casi a amenazarse y a buscar que inmiscuirme en aquella violación masiva, sin mucho éxito. Utilizaban las excusas de la edad, la inmadurez, el hervidero que eran las hormonas por aquellos años, el descubrimiento y reconocimiento de los impulsos y sin darse cuenta terminaron rebatiéndome tal situación con los argumentos que yo había esgrimido para justificar mi revolcón con Lirio, y por tanto (sin que ellos lo aceptaran) dándome la razón. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me fui con la algarabía que significa saberte vencedor de las hostilidades y con la satisfacción de ver las tripas rivales regadas en todo el campo de batalla, los ojos aún agonizantes y que podía darme el lujo de pisotear y esparcir contra el suelo. Me fui ante el reclamo de unos amigos molestos y heridos en su orgullo, enojados con su pasado y avergonzados por verse reconocidos en mí como unos maricones imperdonables. &lt;i&gt;“¿A dónde te vas, huevón? Ven regresa”,&lt;/i&gt; dijo alguno por allí, &lt;i&gt;“voy a ver a Lirio”,&lt;/i&gt; les mentí, &lt;i&gt;“ya deja a ese cabro y quédate con nosotros, no seas mal amigo”,&lt;/i&gt; volvió a decir otro. Yo reí por dentro y entendí que ya no podía seguir viendo a estos pendejos insolentes como amigos (no como amigos confiables o leales por lo menos), que su deslealtad no solo era conmigo sino también con ellos mismos y que ya no era nada seguro permanecer allí y solo pude decir para despedirme lo primero que sentí al saborear el nombre de Lirio en mi cabeza, &lt;i&gt;“al mazo con ustedes, huevones... no me quedo porque, entre miles y miles de razones más.... ustedes no me la chupan como ella”. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Partí y deje atrás no sólo los buenos años sino también varias cervezas por chupar pero me quedé con la invencible certeza de que la amistad no es un sentimiento que me interese mucho conservar, sobre todo si en ese proceso se irrespetan aspectos tan importantes como la tolerancia, la comprensión de puntos de vista distintos o el entendimiento de los placeres carnales y sus correspondientes desvaríos de cuando en vez. Ellos se quedaron con el ánimo avinagrado y acompañaron mi partida con algunas descortesías propias de quien no tiene más argumentos que el insulto barato y simplón. Por lo pronto, sé que no veré más a esos tipos indeseables y que mis amigos ahora se restringen al formidable número de cinco personas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;P.D.: Saludos cordiales a Julita, Gabrielín y a Lito Lito. A los dos primeros mil disculpas si se sintieron ofendidos o vieron mancillada su honra al ser inmiscuidos en este relato sin su debido permiso o autorización y al tercero por no ser nombrado en toda esta historia. Mil perdones también.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-4437882323171184066?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/4437882323171184066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=4437882323171184066' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4437882323171184066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4437882323171184066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2010/03/los-amigos-incomprensivos.html' title='Los amigos incomprensivos'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/S5FW6H7sSgI/AAAAAAAABL0/CG3qz96o1uk/s72-c/tentacion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6061294872755722646</id><published>2009-12-25T15:04:00.000-08:00</published><updated>2009-12-25T15:08:02.313-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='grinch'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector Ccahua'/><title type='text'>El grinch que llevo dentro</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SzVFfnotzXI/AAAAAAAABKg/sBIJLWmRCP8/s1600-h/papa-noel-chof.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5419314136128277874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 294px; CURSOR: hand; HEIGHT: 227px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SzVFfnotzXI/AAAAAAAABKg/sBIJLWmRCP8/s400/papa-noel-chof.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hector Ccahua:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;He intentado por todos los medios no escribir nada sobre la navidad, ni sobre los previos o el ambiente circundante, ya lo hice alguna vez y no resultó. He luchado para no sentarme frente al computador, en no pensar sobre aquello, en no comer panetón siquiera, en mirar sin ser visto y demás ejercicios para refrenar las ganas de decir algo, pero no he podido. He sentido una necesidad ingobernable de escribir hoy sobre la navidad. Y como siempre, solo he descubierto que mi fuerza de voluntad es tan inquebrantable como una galletita de soda. No sé qué tanto rollo con la navidad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debería ser como los demás, aceptarla, es más disfrutarla, comprar los regalos feliz de la vida y armar mi arbolito y el nacimiento con mi familia (que no es mucha). Pero voy entendiendo que llevo a un grinch dentro de mí. Uno que, si bien, no odia la navidad por completo (básicamente por los recuerdos), cree, con todo el respeto que las personas que armar su nacimiento y atiborran las calles en la búsqueda de algún presente o del tan anhelado (e insípido) pavo se merecen, no es otra cosa que una reverenda mierda. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seré específico en este punto para no aburrir a nadie. La navidad es una mierda principalmente porque por estas épocas las calles son un verdadero infierno (más de lo que ya, gracias a la magnánima obra del hijo de puta del alcalde de Lima, sus calles eran). La gente se aglomera como gusanos en las estrechas callejas de una Lima deleznable creando inmensas y execrables procesiones interminables que no sólo empeoran el terrible tráfico de esta cagada de ciudad (y que los choferes más ahuevados que nunca parecen disfrutar hasta el hartazgo), sino que además son una invitación (delicioso banquete) para las hienas pululantes y mordaces que son los choros, ladrones hijos de mala madre que no dudarán ni un segundo en clavarte una estaca en el mero ojo para llevarse tu panetón D´onofrio o tus tabas que ni originales son. Porque si hay una cosa cierta es que la navidad, además de ser época de panetones, chocolatadas de los generosos parroquianos, cohetones arbitrarios y un pincho de etcétera navideño, es que es la época de chorizos, de rateros que sudan camiseta con el fin de llevarle una cena decorosa a su familia y uno que otro celular robado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El síndrome de la navidad se reconoce en la gente por el cristianismo (ese mal esparcido en la tierra por gente con escasa inteligencia, genitales infantiles, una vida sexual más aburrida que el canal de Belmont o una combinación de todas ellas) que le rebalsa por las narices o cualquier otro orificio pundonoroso y que se alucina generosa y quiere ayudar al más necesitado dándole lo que en otro contexto terminaría en la basura o arrinconado en un escondite en la casa. Porque la navidad, es para muchos una época de dar a los pobres, a los cholos de los asentamientos humanos, a esos muertos de hambre (que en el fondo desprecian) algo de lo que a nosotros nos sobra, porque sino fuera por nosotros, esos miserables no tendrían que comer, pobrecillos. Por eso ante la mínima oportunidad aprovecharé en dar, dar lo que tenga (que en ningún caso, jamás de los jamases, me gustaría recibir a mí, las sobras son pa´ los cholos). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si bien antes no podría haber emitido juicio alguno respecto a aquella tradición (estúpida) de intercambiar regalos, hoy tengo que decir que gracias al trabajo – que es el peor enemigo de un escritor o en mi caso de un escritor aficionado – en el que estoy metido (no por que yo quiera, sino por el buen sueldo que le dan a uno por mentir y sonreír mintiendo) es que no hay nada más absurdo que jugar a regalarle algo a una persona que no conoces (y que en el mejor de los casos no quisieras conocer) y encima llamarlo amigo secreto (que de amigos en una oficina llena de zorros viejos y lobas con piel de cordero o arpias sigilosas no se puede hablar).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La navidad es una mierda medularmente porque los cohetones en los cielos y en el ambiente son una fiesta, un espectáculo apoteósico, pero en las manos de un niño sin vigilancia (ya sabemos que de esos abundan en la ciudad) son terribles quemaduras, apuntación de dedos y/o desgracias más cruentas que terminan en la cama de un hospital nacional al día siguiente y por los siguientes meses. Por los suicidios de la gente que no tiene ni perro quien le ladre, que está sola y que espera las doce campanadas de la noche buena para colgarse o tomar raticidas. Por los malditos villancicos y los malditos toribianitos que siempre son los mismos por más que pasen mil años (como polistel). Por creer que las lucecitas de navidad reemplazan la alegría o son una expresión de ella. Por los regalos costosos que podrían significar la comida de todo un año para tantas familias. Por decorar las casas con esas medias rojas escandalosas colgadas por aquí y por allá, por los adornos interminables, insoportables, por la nieve artificial y las chimeneas, por las tarjetitas musicales, por los muñequitos que componen el misterio del nacimiento (por qué carajos tiene ese nombre, aún nadie me lo responde) y que tanto espacio ocupan en mi casa (quiero que mi familia sepa desde ya que aquellos ornamentos gráciles que tanto aman ellos terminan acariciándome las criadillas cada vez que pueden y siempre que no hayan moros en la costa, por no decir que me la paso por los huevos siempre que me topo con esas huevadas inservibles). Por esto y por mucho más la navidad, con el respeto que ustedes se merecen me parece una reverenda mierda. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;P.D.:&lt;/strong&gt; Saludos cordiales del grinch que habita en mí y que hoy no supe como reprimir con éxito. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6061294872755722646?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6061294872755722646/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6061294872755722646' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6061294872755722646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6061294872755722646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/12/el-grinch-que-llevo-dentro.html' title='El grinch que llevo dentro'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SzVFfnotzXI/AAAAAAAABKg/sBIJLWmRCP8/s72-c/papa-noel-chof.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-2172534543398438990</id><published>2009-11-27T17:56:00.000-08:00</published><updated>2009-11-27T18:17:27.735-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desamores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector Ccahua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manual'/><title type='text'>Manual para los amantes desatendidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SxCGn1quIDI/AAAAAAAABJU/m8qGaWJ7Rf0/s1600/ohhhhh.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408971171451248690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 256px; CURSOR: hand; HEIGHT: 311px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SxCGn1quIDI/AAAAAAAABJU/m8qGaWJ7Rf0/s400/ohhhhh.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Idea básica:&lt;/strong&gt; Estar solo(a) puede ser una cosa muy buena.&lt;br /&gt;Dormir, comer, bañarse, reír (todo menos beber) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;a solas puede ser una muy buena cosa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No supongas nada en las cosas del amor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todo es lo contrario de tus presunciones. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No busques explicaciones &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni pienses que todo pasado fue mejor &lt;/div&gt;&lt;div&gt;no pierdas tu tiempo, que es poco. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerdas que siempre nos queda poca vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No llames por teléfono.&lt;br /&gt;No mandes mensajes de texto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No utilices tu nick del Messenger para hacerle saber al mundo que sufres por un desamor, no lo hagas, a los demás no nos interesa un carajo tus sentimientos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tampoco quieras comprensión a través de ese medio (extiéndase este concepto también para el facebook, hi5, twitter, myspace), entiende, ¡¡no nos importa!! &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No pretendas que todo mundo entienda tu situación contrariada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No pienses que algo bueno puede salir de todo esto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nada bueno va a salir. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Solo vas a sufrir como condenado(a). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El asunto está en que nadie tiene por qué enterarse. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esa es la chamba más ardua para ti. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No leas libros de autoayuda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No te pintes el cabello (si eres mujer) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni vayas a un prostíbulo (si eres hombre). No todavía. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No te emborraches a solas (nunca es divertido a solas) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero por sobretodo no escribas poesía (por el amor de dios, no lo hagas, métete un tiro en la cabeza si quieres, pero jamás, jamás escribas poesía en circunstancias patéticas). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Prueba escribiendo un diario (eso sí, no se lo muestres a nadie. Ya sabemos que a nadie le interesa) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Escribe lo que se te ocurra. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llora si quieres como niño(a) escribiendo tus recuerdos marchitos y tus decepciones. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego quémalos junto con los regalitos cursis y cartas empalagosas que te han sido obsequiados por aquella persona a quien ahora pretendes olvidar. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Antes de quemarlos, date el gusto de reírte de ti mismo(a) leyendo las porquerías que has escrito, verás que son un mamarracho de escasas luces literarias. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si hay algo que te guste, quémalo igual, nada bueno te va a salir, créeme. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No recurras a canciones sufridas, románticas, nueva ola, boleros cantineros o del tipo no soy nada sin ti o sírvame la copa rota. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tu sufrimiento debe ser clandestino, secreto, personalísimo &lt;/div&gt;&lt;div&gt;no le des el gusto de ver a tus enemigos que tus sentimientos están expuestos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerda que todos son potencialmente tus enemigos en esta etapa &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que es donde más vulnerable te encuentras. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Camina, fuma, observa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No estudies. Lee, lee buenos libros, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;si puedes historias sórdidas, sorpresivas, inquietantes. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Canta mientras puedas (y mientras no se traten de canciones corta venas) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Huele aromas extraños. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Has cosas que antes no hacían &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o que jamás pensaste hacer. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mata animales pequeños (insectos) con las manos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Disfruta matándolos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así estarás más lejos de matar a alguna persona. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si eso no sirve prueba torturando gatos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay miles en el mundo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si sientes lastima por ellos &lt;/div&gt;&lt;div&gt;piensa que son probablemente más inteligentes que tú &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y que si tuvieran los medios &lt;/div&gt;&lt;div&gt;harían lo mismo contigo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No esperes nada bueno de la gente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;A ellos no les importa si tu relación fracasó &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o si tienes el corazón destrozado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mantenlos alejados de ti lo más que puedas (en un principio). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre que te convenga, miente &lt;/div&gt;&lt;div&gt;miente despiadadamente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Di que estas bien, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que nada te afecta y que las cosas son mejores ahora en tu vida. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Miente con cinismo y sé convincente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerda que aquella persona de todas maneras se lo comentará a quien tú menos piensas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Idea cardinal:&lt;/strong&gt; Evita por todos los medios el despecho. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El despecho es para los boleristas, para los criollos arguandientosos para quienes no les queda ni una pizca de dignidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No para ti. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Jamás cometas el grosero error de pisotear tu vanidad &lt;/div&gt;&lt;div&gt;por un desengaño amoroso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nadie se ha muerto por ello. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si has decidido entregarte a la peligrosa labor de amar &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o crees tener esa capacidad &lt;/div&gt;&lt;div&gt;empieza a amarte a ti mismo primero. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tarea en esta parte de tu recuperación consiste en hacerle entender &lt;/div&gt;&lt;div&gt;a quien te terminó, engañó, pidió un tiempo, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;te dijo que ya no sentía lo mismo que al principio &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o simplemente se fue a convivir con otro(a) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;lo que se ha perdido. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y si en todo caso aquella persona te hizo algún daño &lt;/div&gt;&lt;div&gt;no trates de vengarte. No inmediatamente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Planea cuidadosamente la estrategia a seguir para causarle el mayor daño posible (solo en el caso de una acción alevosa). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si no fuera el caso &lt;/div&gt;&lt;div&gt;la mejor venganza siempre &lt;/div&gt;&lt;div&gt;es disfrutar de su lejanía &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y la vida después de ella(él). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Trata en lo posible de no ir a misa &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o refugiarte en la religión (nunca resulta una decisión inteligente). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No niegues tu naturaleza humana. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora no es buen momento para amar al prójimo &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni para arrendar la otra mejilla. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No niegues lo innegable. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Deja que el odio fluya libremente &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y sé cruel. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Libera ese lado que tanto niegas &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y odia sus desatenciones afectivas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus defectos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus vicios. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus recuerdos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando tenía la razón. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando no la tenía y aún así te convencía. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando te manipulaba. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Odia las cosas que te hizo y no te ahorres insulto alguno (los insultos siempre son buenos, uno no puede vivir sin ellos, no saludablemente). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerda que tu objetivo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;es salir de tu lastimero estado de sufrido(a) lo más rápido que puedas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Empieza por entender algo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No puedes olvidar algo por más que te esfuerces. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No lo lograrás de esa manera. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca has podido. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El olvido está muy lejos de tu eficacia en estos casos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Intenta asimilar el hecho con dignidad y orgullo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es más fácil así. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No confíes en nadie nuevamente &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni siquiera en tu terapeuta aficionado de la infancia &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o en uno de a de veras &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que se llevará tu dinero &lt;/div&gt;&lt;div&gt;por un trabajo infructuoso (en este momento no sirve nada de eso). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando puedas entender todo aquello &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y te sea más fácil mentir, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;lastimar animales, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;odiar, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;desmitificar el rompimiento de una relación &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y cambiar el desconsuelo como estilo de vida, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;lograrás perder el ocioso vicio de sufrir &lt;/div&gt;&lt;div&gt;por un amor no correspondido. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya alguien lo había dicho.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre hay más peces en el aire &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y pájaros en el mar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es aconsejable salir del encierro que probablemente ha acompañado los días de desasosiego sentimental. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Busca a tus amigos y amigas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Utilízalos para salir, divertirte con ellos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sal, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;bebe (si es posible en exceso), &lt;/div&gt;&lt;div&gt;fuma, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;baila. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Utilízalos para distraer la congoja. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ríe fuerte &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y canta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Respira hondo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sigue bebiendo (chupa todo trago cuanto se pueda). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Utilízalos para que te lleven a tu casa en hombros &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o arrastrando. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Has cosas que antes no hacían &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o que jamás pensaste hacer. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Besa a tu mejor amiga(o) en la frente &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y luego en la boca (procura siempre que sea del sexo opuesto, no sean tan maricón tampoco). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No te disculpes &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni des explicaciones. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerda que siempre nos queda poca vida &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No creas que un clavo saca a otro clavo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ese es un dicho para imbéciles. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre que puedas &lt;/div&gt;&lt;div&gt;busca ser feliz en el amor &lt;/div&gt;&lt;div&gt;a través de poluciones eróticas, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que son las formas más concretas de felicidad que existen. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No vayas más allá. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No es tiempo para el amor romántico (nunca es tiempo para el amor romántico). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sé un coleccionista afiebrado de polvos memorables. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Besa como te dé la gana &lt;/div&gt;&lt;div&gt;pero intenta que siempre sea con pasión. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Olvídate de hacer el amor, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ten orgasmos &lt;/div&gt;&lt;div&gt;solo ten orgasmos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Búscate un(a) amante eficiente y vigorosa(o) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que hable lo menos posible &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y que en lo posible pague la mitad de la cuenta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca es bueno desatender las finanzas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuérdalo siempre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo ideal siempre es tener más de un(a) amante &lt;/div&gt;&lt;div&gt;por si alguna de ellas(os) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;te deja, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;se muere &lt;/div&gt;&lt;div&gt;se muda &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o simplemente se casa con su novio(a) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y decide ser fiel. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si alguna(o) de ellas(os) te deja, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;búscate otra(o). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y si te queda tiempo &lt;/div&gt;&lt;div&gt;véngate de su insolencia &lt;/div&gt;&lt;div&gt;sin pudores &lt;/div&gt;&lt;div&gt;e insúltalo por haberte dejado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;O en su defecto escribe sobre ella(él) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;las historias más inquietantes de su intimidad &lt;/div&gt;&lt;div&gt;sin reservas de ningún tipo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ah, eso sí, no olvides cambiarle de nombre &lt;/div&gt;&lt;div&gt;para evitar demandas fastidiosas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre podrás decir que se trata de simple ficción &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o de creación literaria. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un amante solo merece consideración hasta que nos deja. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ten presente siempre &lt;/div&gt;&lt;div&gt;la posibilidad de una derrota en esta batalla &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que es dar término a una relación amorosa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si quieres un consejo verdadero &lt;/div&gt;&lt;div&gt;jamás tengas familia ni hijos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mientras menos gente haya en el mundo mejor nos irá. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerda finalmente que ninguna persona &lt;/div&gt;&lt;div&gt;es confiable. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por último, recuerda siempre que termines una relación &lt;/div&gt;&lt;div&gt;trata de terminar mal, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que sea un final tortuoso, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;conflictivo y si es posible &lt;/div&gt;&lt;div&gt;entre amenazas e insultos de alto calibre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así se facilitan mucho las cosas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Terminar bien &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y ser amigos no funciona, nunca funciona. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo primero que debes hacer &lt;/div&gt;&lt;div&gt;es alejarte de ella(él) por un buen tiempo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Idea opcional:&lt;/strong&gt; Olvídate de ser buena gente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los buena gente solo obtienen admiración y respeto &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y ese tipo de huevadas inútiles &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que no sirven para nada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sé despiadado(a), maldito(a) y desgraciado(a) (o por lo menos aparéntalo) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y obtendrás sentimientos encontrados en los demás. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Confusión, incertidumbre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ellos sentirán odio por ti pero a la vez desearán entenderte &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Te desearán aunque lo nieguen. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tu vida necesita de emociones intensas &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y no lo conseguirás haciendo buenas acciones &lt;/div&gt;&lt;div&gt;o escuchando constantes felicitaciones &lt;/div&gt;&lt;div&gt;de los otros que en el fondo solo sienten lastima por ti &lt;/div&gt;&lt;div&gt;por ese afán desesperado de ganar afecto de los demás &lt;/div&gt;&lt;div&gt;a toda costa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Intenta crear discordia, cizaña y provocar discusiones &lt;/div&gt;&lt;div&gt;entre las personas que parecen ser felices. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La infelicidad de los demás &lt;/div&gt;&lt;div&gt;podría convertirse en tu felicidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y por último si todo esto no funciona para ti &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y solo te has sentido más miserable,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;perdido(a),&lt;/div&gt;&lt;div&gt;desdichado(a),&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sin soluciones a la vista &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y desesperado(a), &lt;/div&gt;&lt;div&gt;intenta escupirle la cara al(a) causante &lt;/div&gt;&lt;div&gt;de tus penas y desatenciones amorosas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No des explicaciones &lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni te disculpes. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Puede que esto no solucione nada &lt;/div&gt;&lt;div&gt;pero puede que sea divertido.&lt;br /&gt;Nunca está demás intentarlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-2172534543398438990?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/2172534543398438990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=2172534543398438990' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/2172534543398438990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/2172534543398438990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/11/manual-para-los-amantes-desatendidos.html' title='Manual para los amantes desatendidos'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SxCGn1quIDI/AAAAAAAABJU/m8qGaWJ7Rf0/s72-c/ohhhhh.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-3465189892690296977</id><published>2009-11-05T17:22:00.000-08:00</published><updated>2009-11-05T17:28:30.860-08:00</updated><title type='text'>Onomástico (disculpen la tristeza)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SvN7hpNVKuI/AAAAAAAABIc/rkyiPVcwI4k/s1600-h/torta.bmp"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 291px; DISPLAY: block; HEIGHT: 199px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400796196075023074" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SvN7hpNVKuI/AAAAAAAABIc/rkyiPVcwI4k/s400/torta.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy cumplo veintiséis años como también podría cumplir veintisiete, treinta y tres o cualquier otra edad que me toque cumplir y la verdad no sé cómo me deba sentir. Mi mamá me ha saludado con su gentil y amorosa rudeza y se ha ido a trabajar, mi hermano también me ha saludado y me ha abrazado (o se ha dejado abrazar por mí) y luego se ha tirado a la cama hasta las diez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubieron tres llamadas telefónicas y un mensaje de texto. El primero fue mi papapa (así me enseñaron a llamar a mi abuelo) desde tierras gringas y lo he notado melancólico y taciturno (como casi siempre ha sido conmigo). Seguramente debe tener menos cabello que en mis recuerdos y más pecas en sus manos toscas, humilladas y mal pagadas, me ha saludado con fervor y yo sólo le he dicho gracias, que es lo único que se me ocurre decir en ocasiones como esta. Luego mi papá me ha llamado desde su celular agitado (por las ocho cuadras que tenía que caminar para llegar a su trabajo) desde la Argentina de sus amores, donde va muriendo con sus ojitos de sapo y sin mí (en realidad todos vamos muriendo en cualquier lugar que nos encontremos) y su voz, como tantas otras veces, me ha conmovido hasta la desesperanza, esa voz de madera seca se quiebra ineluctablemente y un llanto astillado en la garganta me ha dicho que será el último cumpleaños que pasemos lejos uno del otro, yo le digo que así será y en verdad espero que así sea. Cuelgo y me voy a seguir durmiendo, pero ya no duermo, cierro los ojos y pienso que tengo un año menos de vida y que quizás esté muy viejo para empezar algunas cosas y sea demasiado joven para entender otras, tal vez me sienta triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis primitos (que son probablemente lo que más quiero en la vida) me han llamado antes de ir a la escuela y me han saludado con saludos inseguros y desconfiados como se saluda a quien se cree no los ama como debiera o de quien no se tiene la certeza de su franqueza afectiva y me han dicho que la pase bonito y yo les he dicho gracias hijos míos (ya que soy su padre autoimpuesto desde mis 11 años), tal vez me sienta triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente más tarde mi mamama me abrazará y llorará abrazándome (a ella le debo mi tristeza milenaria) y con sus manos ejemplares cocinará una deliciosa comida de hogar disfuncional, yo le diré gracias y estuvo delicioso mamama, y la amaré en silencio, que es como ella me ha amado desde siempre. Mi tío y mi tía me saludarán también y verán en mí al recuerdo de mi padre que va muriendo lejos, como yo justamente voy muriendo frente a esta inútil hoja de papel. Las hijas de mi tía, mis primitas amorosas, convulsionadas e injustamente marginadas me van a saludar (aunque sospecho que ellas olvidarán que hoy es mi cumpleaños como yo tantas veces lo he hecho con el suyo) y a llenar de besos y se los agradeceré con besos de impostada felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pocos amigos que tengo (que son unos conchasumadres en el más amplio sentido de la palabra) llamarán o mensajearán y yo les estaré agradecidos por la cortesía y sonreiré de buena gana por lo conchasumadres que son (ojalá me regalen algo y se ahorren las llamadas y los mensajes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mamá, esa mujer incierta que me dio todo menos su gran coraje para la vida, contará las mismas historias de siempre, contará que un cinco de noviembre en la madrugada mientras yo nacía unos ladronzuelos rapaces entraron a la casa y se llevaron únicamente a la gallina que estaba destinada a hervir en una olla para reponer las fuerzas agotadas en el esfuerzo de traerme al mundo. Dirá también que sujeté con angustiosa fuerza el pulgar de mi papapa, que orgulloso veía a su primer nieto sumergido y lloroso en una tina de plástico de familia inmigrante recibir su primer baño, y dirá además que era un llorón de pulmones infatigables y que al ser el primer nieto de la familia pasaba de cama en cama todas las mañanas para que nadie perdiera la oportunidad de cargar a quien sería la esperanza de la estirpe y que a sus veintiséis años no sólo los ha decepcionado tremendamente sino que además lo seguirá haciendo por largos años y que no tiene ni el más mínimo interés en hacer que se enorgullezcan de él. Ella seguirá contando las mismas historias y yo no sé si querré seguir escuchándola pero la seguiré amando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy que es mi cumpleaños inevitablemente me siento solo (que es como realmente quiero estar), desolado y ensimismado en una casa embargada y siendo un don nadie con un trabajo que no quiero y sin dinero para despilfarrarlo como deseo, fumando el sexto cigarrillo de la mañana y con tres tazas de café en mis venas mediocres, tal vez sí me sienta triste. He querido llorar como cuando niño pero no he podido, me he esforzado como nunca, pero no he podido hacerlo y no sé si deba alegrarme o preocuparme por ello. Tengo veintiséis años y no tengo regalos de nuevo, no sé cómo deba sentirme ahora ni que más decir luego de un saludo congratulado, sólo me queda la certeza de un año menos de vida y una familia entrañable y a la vez inmerecida. Y la incertidumbre de estas líneas que no han venido a explicarme nada, nada de lo que ya estaba enterado. Llamémosle necesidad o mera vanidad de un escritor aficionado y sin gracia, por tanto, ¡feliz cumpleaños a mí! (disculpen la tristeza). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-3465189892690296977?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/3465189892690296977/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=3465189892690296977' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/3465189892690296977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/3465189892690296977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/11/onomastico-disculpen-la-tristeza.html' title='Onomástico (disculpen la tristeza)'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SvN7hpNVKuI/AAAAAAAABIc/rkyiPVcwI4k/s72-c/torta.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-5835368980070853540</id><published>2009-10-28T16:35:00.000-07:00</published><updated>2009-10-28T17:41:51.899-07:00</updated><title type='text'>Los borrachos también lloran III</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SujVfqmpMII/AAAAAAAABHU/_t53Nl-eEZw/s1600-h/borracho.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 259px; height: 270px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SujVfqmpMII/AAAAAAAABHU/_t53Nl-eEZw/s400/borracho.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397798893392572546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo Tercero&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;os cumpleaños deben ser la mejor justificación inventada para el festejo desmedido e inmoderado, por aquello que la vida es una sola y hay que vivirla así, sin mesuras de ningún tipo ni mezquindades terrenales y por aquellos que creen que la juventud hay que disfrutarla hasta la última gota. Por eso, hoy que es el onomástico de Gianella, sus padres, dos señores indiscutiblemente respetables, han dado luz verde a las celebraciones que se realizarán en honor de su entrañable hija. Para Gianella no podría ser de otra manera, la fiesta tendría que realizarse en su casa como todos los años y como todos los años esta tendría que ser memorable, inolvidable para todos los asistentes. Sus padres, siempre respetables, la amaban lo suficiente como para satisfacer todos sus caprichos de cumpleañera, a pesar de saber anticipadamente la catástrofe que iría a ser la casa al día siguiente de las festividades. Pero eso importaba poco, lo primordial era proveerle toda la felicidad posible a su querida hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y que sería de una fiesta sin sus invitados? Estos llegarían en cualquier momento, habrían de reunirse en la universidad, (porque Gianella está en la universidad y sus mejores amigos son los que estudian con ella) para llegar todos a la vez. Catalina, amiga íntima e inseparable de Gianella – y a la cual le debía la amistad de muchas de las personas que vendrán a la fiesta – era la encargada y anfitriona de llevar a los demás chicos a casa de la agasajada. Catalina la había conocido en los primeros años de la universidad con ese su carácter cordial e indulgente y propició que Gianella venciera las barreras que su timidez le planteaban y la convenció a interactuar con mayor libertad. A Catalina no le costaba mucho trabajo eso de interactuar ya que era bastante inteligente y poseía un no sé qué, una belleza extraña tal vez, que le brindaba una confianza diamantina y la hacía tan fácilmente accesible, tenía, en definitiva, un talento innato para caerle bien a las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, y en palabras de Gianella, Catalina se había convertido en una ingrata tenaz y había perdido todo buen ánimo para la diversión extrema desde que empezó aquella relación sentimental hacía más de dos años. En todo ese tiempo Catalina iba sólo por cumplir (y por poco tiempo) a las fiestas o reuniones, que como todas, estaban guarnecidas de trago de todos los olores y colores y que terminaban con las primeras luces de la mañana y en ocasiones con desencuentros de tipo pasional. Gianella no le deseaba mal a nadie, pero se alegraba secretamente de que su amiga del alma haya dado fin, de una vez por todas, a su relación hace pocos días. Nadie más que Gianella sabía las razones oficiales, pero se rumoreaba que la ruptura tuvo su origen en lo poco placentero que se habían vuelto los encuentros eróticos de la pareja. Algunos decían que Catalina era casi como un témpano en la cama, que había perdido todo interés sexual y ya no satisfacía las demandas de su novio, mientras que otros se inclinaban a pensar que la causal de este aburrimiento entre sábanas se debía al descomunal tamaño del aparato urogenital que el chico de Catalina poseía (y que ella misma se encargaba de enterar a los demás) y que esta no podía cobijar a semejante criatura sin experimentar un dolor nada parecido a la delectación. En todo caso, lo que más le importaba a Gianella era que su entrañable amiga volvía a las andadas y a los festejos salvajes justo hoy que era su cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de casi quince minutos de espera Catalina divisó a Verónica –otra amiga casi tan estimada por Gianella como ella y dueña de un carácter asiático y lozano– llegando al punto de encuentro con los demás invitados, todos amigos de la cumpleañera y compañeros de estudios. Catalina saludó efusivamente a todos, especialmente a Alexis, no porque ella sintiera algún entusiasmo romántico por este, sino por corresponder a una amistad a todas luces enternecedora y ganada en base al delicioso sentido del humor y temperamento dulzón y paternal que “el abuelo” (que así lo conocían todos por ser el de más calendarios) poseía y convidaba a todo aquel que se dispusiera a escuchar sus bromas geniales y disparates de alucinado. Pero Alexis, quien sí cobijaba un entusiasmo romántico por la extrañamente hermosa presencia de Catalina, se hallaba hacía muchos días en un estado constreñido de lucidez para las bromas y los festejos debido al sometimiento de sus fuerzas hilarantes a manos del más entorpecedor y mundano de los infortunios humanos: el amor, el amor por Catalina. Por ello no fue difícil para Marcos, su amigo incorregible desde la preparatoria, enterarse de su estado y brindarle, en primer término, su apoyo logístico para la conquista de Catalina y, luego del rotundo fracaso, propiciarle burlas ácidas por su ineptitud para el cortejo con totalmente mala leche como era su característica. Y es que Alexis era demasiado bondadoso en su amor hacía ella y no cumplía con la dosis de maña y picardía maleva necesarias para un galanteo exitoso. Meses después, Marcos no sólo se burlaría del estado de embobamiento en el que su amigo había quedado luego del rechazo, sino que además destrozaría hasta el rescoldo más primario de amistad entre los dos al sostener una relación tormentosa y apasionada con Catalina frente a los ojos percudidos de Alexis sin contemplaciones de ningún tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a Marcos y a Alexis, estaban el melenudo Rayan y su enamorada Ysela. Ambos vivían por aquel entonces el más feliz de sus estadios amorosos. Tomados de la mano e intercambiando miradas afiebradas, poco parecía importarles la presencia de los demás y si iban a la fiesta en lugar de estar encamados y hacer el amor retorcidamente en aquellos mismos instantes, era por el gran cariño que le tenía a Gianellita. Rayan se encontraba en un completo estado de complacencia y sumisión, para él Ysela era la felicidad completa. Se trataba de una chica sexy, fogosa y que lo amaba con intensidad volcánica, eran los mejores años de su vida sin lugar a duda. Todos los presentes habían sido testigos días atrás, durante un almuerzo de camaradería en un restaurante congestionado, de los límites de su amor delirante, cuando Rayan recibió en su boca (y casi sin estremecimiento alguno) la comida masticada y triturada por la boca de Ysela. No pocos dejaron de lado su almuerzo y algunos enfilaron al baño con unas arcadas tremendas, especialmente los de estómagos sensibles. A ambos les sorprendió ver la reacción de repugnancia y aversión que les habían causado a los demás aquel intercambio bizarro de comida, &lt;em&gt;“es como pasarse el chicle o compartir un chupetín”,&lt;/em&gt; decía Rayan tratando de justificar su amor desmesurado por Ysela e intentando masticar el ya masticado bolo alimenticio que su bien amada trasladó desde su propia boca. Los demás explicaron a través de esas “muestras de afecto” el excesivo sobrepeso que ambos amantes lucían sin espanto por aquel entonces confirmando con eso que la felicidad engorda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última en llegar al improvisado centro de reuniones fue Juana, quien casi olvida que hoy era el cumpleaños de Gianella, ella iría solo por cumplir a la fiesta dado que su reciente (e incierta) devoción religiosa le impedía el consumo de bebida alcohólica alguna o los incidentes eróticos ocasionales que poco tiempo atrás ella misma propiciaba con quien estuviera dispuesto(a) a someterse a sesiones de masturbación mutua en algún establecimiento público. A nadie dejaba de sorprender este repentino cambio, pero bien es sabido que Juana (antes libertina, borracha y un alma conspiradora y ahora una antipática religiosa y de ánimos conservadores) es una mujer de armas tomar y que lo todo que ella dice, lo cumple. Con la llegada de Juana, todos enfilaron rumbo a casa de Gianella previendo el gran tono que se avecinaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gianella los esperaba con cierta desazón. Su chico la había llamado para decirle que se iría a demorar en llegar un poco más, debido a que se encontraba en un embotellamiento feroz de esos que uno no sale hasta que se acaben todas las botellas. Una leve preocupación se deslizó entonces en su conciencia, ya que hoy Gianella tenía previsto presentar en sociedad a su chico, no solo para ganarse la admiración de sus respetables padres, sino para que de una buena vez se acaben aquellos rumores y especulaciones que ponían en tela de juicio su indudable feminidad y gusto por los varones. Por ello, cuando todos llegaron notaron cierta compunción en su rostro de cumpleañera que intentó disimular suministrando generosamente, desde el inicio mismo de la fiesta, un sinnúmero de botellas de cerveza y bocaditos de las más diversas variedades, porque si algo sobraba en aquella casa era justamente la comida y esos tres refrigeradores atiborrados de cerveza bien helada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes llegaron se dispusieron a aprovechar toda aquella generosidad no sin antes saludar a los padres de Gianella (que vestían con una decencia admirable) y a algunas otras amistades presentes. Marcos, presto siempre a dar como bien habidos cualquier trago que se le ponga en frente, empezó a hacer los brindis y fiel a su estilo decidió buscar la complicidad de sus camaradas, sin antes dejar de prometerse, acabar con toda la cerveza que minutos antes había alcanzado a ver en un rápido vistazo a la cocina. Sin embargo sus camaradas, por ambos bandos, parecían no tener la misma intención que él. Rayan era presa de su desbordada fascinación por Ysela y Alexis se hallaba al otro lado junto a la rarísima belleza de Catalina quien lo iba queriendo y adorando más a cada minuto, pero sólo como amigo, como el gran amigo que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado algunos minutos, Marcos empezó a deslizar algunos temas provocativos en la plática para llamar la atención de los demás y no dejar, sobre todo, de aprovechar la cerveza de la cual estaban siendo provistos. Las conversaciones iban desarrollándose con aparente calma y armonía y siendo lo trivial que usualmente acostumbran ser cuando ellos conversan. Verónica al ver los esfuerzos que Marcos realizaba para mantener cierta unidad en la gente que había llegado desde la universidad, decidió, con su gentileza oriental, acomodarse a su lado para entretenerlo e impedir que siga interrumpiendo los besuqueos escandalosos de Rayan e Ysela (tendidos prácticamente en el sofá) y los esfuerzos del “abuelo” con Catalina. Era un secreto a voces el romance que ambos mantenían desde hace buen tiempo, nadie sin embargo se atrevía a hablar del tema, tal vez por puro desinterés o porque la mayoría le tenía mucho cariño al enamorado de Verónica que tan bien les caía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche y las cervezas iban exaltando el ánimo de los invitados (en el mejor de los sentidos), no así para los amantes furtivos. Ambos se enfrascaron en una disputa sin sentido respecto a la belleza de sus respectivas parejas, Marcos criticaba lo feo y desagradable que era el enamorado de Verónica (ese chino feo, decía) y ella respondía diciendo que su ex enamorada no era precisamente la octava maravilla y que sumado a su escasa belleza, su cuerpecito de sorbete adolecía de cualquier encanto por delante y por detrás. Todos rieron y a Marcos no le quedó otra alternativa más que callar por unos segundos estoicamente, segundos en los cuales pensaba lo ridículo que era escuchar hablar a Verónica de belleza, a ella, a una mujer que poco o nada sabía de belleza o, que en todo caso, se veía completamente desprovista de tal virtud. Con ese afán de nunca perder ninguna batalla e intentando vengar el agravio propinado, Marcos se acercó al oído de Verónica susurrando su descargo, &lt;em&gt;“no tendrá poto, pero no sabes lo rica que se ve cuando está desnuda”,&lt;/em&gt; le dijo con una sonrisa intrigante. Aquello enfureció a Verónica más allá de lo que Marcos había calculado e inmediatamente se alejó de él ofuscadísima y empezó a conversar amenamente con los demás invitados tratando de pasar el mal momento y de aislar a aquel maldito burlón que jugaba con sus celos mediterráneos e irreprimibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al no tener más remedio, y con sus dos camaradas entretenidos en sus respectivas empresas, Marcos divisó a Juana (antigua cómplice de escapadas de clase, proveedora de los cigarrillos sin filtro y amante del pisco puro) con la firme convicción de que árbol que nace torcido jamás su tronco endereza. Ella lo miraba con cierta desconfianza pues sabía de lo peligroso de su acercamiento, pero pensaba al mismo tiempo que ahora las cosas eran diferentes, ella estaba en un plano superior de avenencia con la vida y ya ninguna tentación terrenal doblegaría sus férreas convicciones religiosas ni representaría problema alguno para su certidumbre espiritual. Marcos creía que la fiesta aún no despegaba y que la razón principal era la falta de más trago en el torrente sanguíneo de la gente, por ello le pidió que lo acompañase con una cervecita. Ella lo miraba como sintiendo pena y negaba con la cabeza diciéndole que ya no tomaba alcohol ni fumaba más. Él se burlaba de ella, como lo venía haciendo desde hace varios meses, de manera venenosa. Ella sólo callaba y sonreía. Luchaba por mantenerse firme en su resolución y no podía dejar de sentir lástima por el alma de Marcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos metros más allá, la familia de la agasajada también celebraba el cumpleaños de su engreída. Sus padres, que en ningún momento dejaban de ser dos señores sumamente respetables, – y contagiados por el furor de tanto joven en la fiesta – habían querido sentirse menos viejos en la compañía de los amigos universitarios de Gianella. Ella en cambio, intentaba por todos los medios evitar el contacto de ambos grupos humanos. Gianella era bastante callada, pero muy consecuente y contundente en sus actitudes, sabía que sus padres la podrían avergonzar en cualquier momento con alguna anécdota embarazosa y ella ya no estaba para esos papelones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La medianoche llegó y una enorme torta de cumpleaños se asomaba a la mesa principal, todos se disponían a celebrar los veintiún años de Gianella y a desearle las felicitaciones del caso. Sus padres orgullosísimos se esforzaban en hacerse notar entre tanto joven y los invitados pedían que de una vez se reparta la comida para ir hamacando la chela consumida hasta el momento. La cumpleañera parecía estar feliz, feliz por un año más de vida, por la fiesta y porque el amor que siente, y que la embarga hace algunos meses, es un amor inimaginable, inmarcesible e irrefrenable. El amor de su vida está entre los invitados a la fiesta, y aunque nadie le ha prestado la atención debida, es más que evidente la intensidad de sus miradas furtivas y esos deseos inflamados de poseerse cuanto antes. Para todos sólo es una más de las amigas que Gianella hizo en su viaje a Miami el año pasado, pero para Gianella, Rebeca (a quien todos llaman Queca cariñosamente) es el fuego que le abrasa las entrañas, la telaraña que la envuelve los martes de calenturas esotéricas, la razón de su sonrisa callada y satisfecha. Rebeca (quien es el único y verdadero amor de Gianella) es alta y delgada, posee mirada de buena gente y su conversación es graciosísima, los que recién la conocen festejan su buen gusto para las impertinencias y las vulgaridades. Lo que más sobresale en ella es esa forma, a veces tosca, a veces ruda, de reír y caminar que la delata como un miembro más del privilegiado grupo de seres humanos capaces de amar a alguien del mismo sexo. Gianella, en cambio, es más femenina y menos evidente, aunque Rayan crea que los manotazos en la espalda que recibe como saludos no son más que la confirmación de sus soterradas inclinaciones. Sin embargo no hay una sospecha contundente de la homosexualidad de Gianella (la de Queca está hace buen rato confirmada) ni la habría, por lo menos hoy, ya que siendo su cumpleaños y estando su enamorado ya presente (y bastante bien sazonado) y comiendo de su comida y bebiendo de su cerveza, se trataría de una insolencia mayor y nada oportuna intentar aclarar su condición sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta empezó a animarse gracias a la llegada tumultuosa del chico de Gianella, este tenía toda la apariencia de haber estado sumergido en alcohol por tres días, no solo por el terrible estado en el que había llegado, sino por lo desfachatado y faltoso de su alegría, sin mencionar el aliento de dragón que se traía. Casi todos cuestionaban ese desatino (algunos como Marcos y Rayan lo celebraban) y se compadecían de la pobre Gianella, quien estaba pasando la vergüenza de su vida al tener que presentar a sus honorables padres y amigos más cercanos a un enamorado completamente ebrio y desalineado. Los padres de Gianella, tan respetables y solemnes como en toda la noche, dejaron escapar con una admiración de pánico un carajo (bastante bien distinguido, por supuesto) al ver la piltrafa de novio que su bienamada hija les ponía en frente como si se tratara de una marioneta sacada de algún barril cantinero. Así de jodida está la juventud pensaron y dispusieron retirarse para dejar a su hija con su novio decrépito y sus demás invitados, que de a pocos se iban poniendo a tono. Así de jodida está la juventud, se dijeron de nuevo y se marcharon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del mal momento vivido, la fiesta debía continuar. Y qué mejor manera de continuarla que tomando la ingente cantidad de cerveza dispuesta a los invitados luego de que estos hubieran arrasado con todo el buffet que la familia de la cumpleañera había brindado desprendidamente. Marcos (quien hasta aquel momento ya se había secado más de una caja por cuenta personal) insistió nuevamente con Juana pidiéndole primero que la acompañase en los brindis, a modo de recordar viejos tiempos, y diciéndole, luego de la negativa, que no le creía ni un ápice de su renovado estilo de vida ni de su fe acartonada y que, más bien, todo le parecía una hipocresía imperdonable. Juana sólo le respondía con largos silencios e intentaba mantener la calma (calma que sólo iría a perder en la mitad de la fiesta). Ante la insistencia de su ex compañero de parrandas, Juana optó por levantarse e ir a buscar la compañía de Verónica y los demás que también habían decidido segregar al irreflexivo Marcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él rió como hiena mientras Juana se alejaba y pensó en seguir torturándola con su incansable sarcasmo pero se vio interrumpido por las urgencias urinarias que estaban siendo reprimidas desde antes del happy birthday y que no pudo contener más. En el pasadizo que conducía al baño, se encontró con Rayan e Ysela, enmarañados en sus deseos ardientes de estar uno dentro del otro y quienes ante la pregunta impertinente y obvia de qué están haciendo aquí, sólo atinaron a decir que nada y siguieron con lo suyo. Como buen amigo, Marcos felicitó el atrevimiento de su camarada con una palmada en la espalda y lo envidió por no tener la oportunidad de hacer lo propio por haberse ganado la antipatía de Verónica, su amante desprovista de toda belleza pero siempre dispuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar al baño Marcos quedó sorprendido por la majestuosidad de este. El inodoro era tan blanco y perfecto que se le ocurrió que los padres de Gianella habían planificado tan bien la fiesta y se habían esforzado de tal manera, que incluso habían comprado un excusado nuevo solo con el fin de que los amigos universitarios de Gianella depositaran con admiración sus inmundicias digestivas y al mismo tiempo envidiasen a su hija por tener a unos padres, que además de solemnes y respetables, eran dadivosos y sumamente refinados hasta para el acto ocioso de cagar. El baño además tenía un soberbio jacuzzi donde, si todo no hubiera lucido tan radiante como lucía, muy probablemente los padres de Gianella la habrían concebido. Sin embargo lo que más le impresionó del lugar fue lo grande y espacioso que resultaba ante sus ojos. Pensó que algún día querría tener un baño con esas características, de esa blancura deslumbrante, con un jacuzzi tan hermoso como ese y de las mismas dimensiones monumentales que resultaba incluso bastante más amplio que su propia habitación. Marcos meó con placer y salió de aquel espectacular baño con la certeza de que Gianella y todos sus hermanos habían sido concebidos en el jacuzzi. Mientras se dirigía nuevamente a la fiesta, Rayan e Ysela aprovecharon el momento y se encerraron en el magnífico baño para dar rienda suelta a esas ganas locas de devorar sus abultados cuerpos. Años después, Rayan comentaría que aquella noche, en aquella fiesta y en aquel baño de ensueño, él había experimentado el mejor sexo oral de toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda la envidia que le podía despertar la buena suerte de Rayan y la incontrolable sensación de hacer lo prohibido que le quemaba las partes bajas, Marcos buscó a Verónica y se sentó a su lado. Ella le fue indiferente por algún momento, pero todo se solucionó con una pasada de brazo por la cintura y un amago de caricia. Marcos aprovechó que estaba en medio de un grupo nutrido de gente y comenzó nuevamente a criticar el cambio de vida que Juana había experimentado. Todos rieron cuando Juana comenzó a mostrarse un poco erizada por la insistencia del tema y a mostrar indicios de querer responder la agresión. Marcos vio que era la oportunidad perfecta para obligarla a tomar y le lanzó un desafío que sabía no podría rechazar, &lt;em&gt;“si esta noche tomas con nosotros, como antes lo hacías, te dejaré en paz para siempre”.&lt;/em&gt; Juana lo miró, y perdiendo la calma que había mantenido en todo el tiempo hasta ese entonces, no pudo encontrar mejor oportunidad para sacarse de encima al pesado Marcos y a sus constantes burlas, &lt;em&gt;“ok, ¿quieres tomar conmigo?”, &lt;/em&gt;preguntó algo iracunda, &lt;em&gt;“entonces tomemos”&lt;/em&gt;, agregó ella y fue en búsqueda de su vaso que iría a convertirse en su arma de combate. Los demás gritaron entusiasmados por el reto y porque la fiesta se iba a poner más candente de lo que ya estaba y porque Juana, la borracha incorregible, volvía a sus raíces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos rodearon el mueble en el que se encontraban Juana y Marcos, incluso el enamorado de Gianella, quien gracias al desinterés de esta (interesada en conversar únicamente con Queca), no tuvo más remedio que unirse a un grupo de chicos que no conocía. Cuando Marcos se disponía a hacer un brindis por la recuperación de su vieja amiga, ella hizo un silencio incómodo e interrumpió de inmediato, &lt;em&gt;“nada de brindis, si vamos a tomar, lo vamos a hacer de verdad. Tiene que ser seco y volteado. Una tú y una yo”. &lt;/em&gt;Marcos aturdido por el nuevo desafío, aceptó con placer resignado el lance, aunque entonces se sintió un poco inferior ya que su imagen de bebedor contumaz se podría venir abajo y caerse como el más frágil castillo de naipes si él no respondía a la altura de las expectativas cifradas en él por sus demás compañeros. Mientras iba llenando el vaso, su orgullo de borracho que no se amilana por nada y que llega hasta las últimas consecuencias le decía que no podía dejar de pasar esta oportunidad para demostrar su resistencia al alcohol y lo superior de su capacidad de aguante frente a los demás aprendices y seres ordinarios, pero su sentido común le advertía, por otro lado, que venía bebiendo desde hacía varias horas y que era mejor ser discreto en el empinamiento del codo y ser responsable de su salud física. Miró el vaso espumante casi a rebalsar y miró también a Juana imperturbable y con una ligera sonrisa de arpía gorda y optó por seguir a su orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal había sido el impacto del reto que nadie dudó en participar del evento. No había por qué preocuparse de una eventual y repentina falta de cerveza ya que era evidente que la chela no iría a faltar aun si las celebraciones se alargaran por tres días más. Así empezaron los sendos shots que iban cayendo como punzadas terribles al estomago para algunos, como Verónica, por ejemplo, quien empezó a sentir los embates después de unos cinco shots continuos y avisó que tenía la urgencia de ir al baño (al magnífico baño) dado lo abusivo del método de tomar que habían implantado los demás. Cuando llegó al baño, no necesitó de tocar la puerta pues la manija estaba sin seguro. Al abrir la puerta se topó con el enorme (y también melenudo) trasero de Rayan que tenía los pantalones abajo y las manos en la cabeza de Ysela, quien arrodillada parecía disfrutar bastante de su posición de sumisión. Verónica comenzó a hacer un escándalo interminable, creyendo que su amiga estaba siendo abusada por el patán de Rayan que aprovechando su estado de ebriedad la forzaba a hacer cosas espantosas e inmorales. Luego de entender lo sucedido Verónica retornó a la fiesta (que se había convertido en un combate de todos contra todos a base de shots de cerveza) ofuscadísima y enojada, esta vez ya no solo con Rayan, sino también con Ysela, pues entendía que las casas ajenas estaban para ser respetadas y no para dar rienda suelta a esas calenturas reprochables e incivilizadas. Tiempo después Verónica habría de olvidarse de sus propias palabras en el festejo de otro cumpleaños y en otra casa ajena cuando casi a vista y paciencia de algunos compañeros iría practicar esas calenturas incivilizadas con Marcos y luego fornicarían con un arresto demencial en el baño de aquella casa (no tan grande ni majestuosa como esta, claro está).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rayan e Ysela regresaron un poco ruborizados por el escándalo de Verónica y pidieron participar del juego (sobre todo Ysela quien deseaba perder el mal sabor de boca). Marcos y Juana empezaron a shotear junto con los demás invitados que, conocidos o no, iban enfrascándose en un festival cervecero infernal. Ysela comenzó a sentirse jubilosa rápidamente impulsada por los shots tan seguidos que ingería y que iban haciendo estragos en su forma de hablar y en su mirada difusa, se reía de cualquier cosa y festejaba algún sonido corporal que invadía el aire justo cuando la música paraba (dado que ante tanta cerveza consumida el descontrol de los órganos era casi un hecho). Fue increíble la forma tan rápida como Ysela sucumbió a la borrachera, se sentía eufórica y risueña y propuso un concurso de eructos para demostrar que la boca de las mujercitas no sólo sirven para los felatios furtivos sino también para las grandes sonoridades. Todos se sorprendieron de sus palabras pero le celebraron la gracia, todos menos Rayan que se agazapó ante tanta alegría y tan poca vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos, luego de vencer a todos con sus eructos abrasivos y bastante mamado, empezó a sentir sorpresivamente una fuerte e incontrolable erección. Quería tener sexo esa noche, encerrarse en el baño que tanto lo había deslumbrado y fornicar desesperadamente en su condición de borracho hasta los huesos. Buscó entonces a Verónica en medio de la fiesta, ella estaba sentada al lado de Catalina y Alexis, estos últimos se habían mantenido conversando casi toda la fiesta a solas y no habían bebido casi nada en lo que iba de la noche (casi nada en comparación a los demás que ya habían vaciado dos refrigeradas completas). Marcos se les acercó y comenzó a molestarlos sin piedad mientras buscaba la cintura de Verónica. Aquella fue la primera vez que Marcos iría a notar ese no sé qué de Catalina y que meses después lo impulsaría a iniciar su tórrida relación, relación que al margen de todo lo vivido tendría su punto de quiebre e iría a resquebrajarse desde que Catalina echó groseramente de su casa en medio de la madrugada a los amigos de Marcos luego de que estos le cantaran, (incentivados por el mismo Marcos) y sin la más mínima ojeriza, y que no me digan en la esquina, el venao, el venao, una canción que hirió seguramente su susceptibilidad de mujer leal e inteligente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos tomó a Verónica por el brazo y la sacó a bailar. Ella guardaba aún un poco de coraje en su corazón por el malestar que le habían causado las palabras de Marcos al inicio de la velada pero no podía ocultar el inmenso cariño sentido por aquel sinvergüenza. Él trató de congraciarse con ella y comenzó a decirle palabras bonitas y amelcochadas (las cuales sabía que le permitirían derruir la barrera que ella misma había construido para ambos aquella noche) y así poder tirarse un polvito por lo menos. La imagen del baño se le venía a la mente a cada instante, además de la envidia que le causaba el hecho de ver a Rayan quien sí le había dado buen uso a este. Verónica se mostraba infranqueable y exigía más pruebas, tal vez palabras más aduladoras, perdones más sentidos o tan solo una promesa de amor eterno. Marcos entendió y le dio gusto con ese su talento innato para el histrionismo, &lt;em&gt;“sabes muy bien que te quiero mucho, chinita”,&lt;/em&gt; le dijo y a ella no le quedó otra alternativa más amarlo de inmediato y besarlo y &lt;em&gt;“tal vez hasta el pasadizo. Sólo hasta el pasadizo, al baño no”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando ambos se acercaban cada vez más a la puerta del baño y el silencio se iba llenado de lívidos gemidos, escucharon un fuerte ruido que provenía de las escaleras que conducían al primer piso del edificio. Eran Rayan e Ysela, quienes abandonando la fiesta no midieron el riesgo de su calentura y al ver que las escaleras se encontraban despejadas de cualquier imprudente presencia, decidieron usarlas como escenario para sus pericias sexuales, sin caer en cuenta que ambos se encontraban en un lastimero estado de ebriedad (e inestabilidad sobre todo), dando como resultado una caída descomunal y de antología en la historia de todas las caídas. Ambos rodaron con sus redondos cuerpos por los peldaños de la escalera causando incluso el estremecimiento del lugar y uno que otro moretón arbitrario. Todos arriba seguían embebidos en el desafío chelero e imperturbables ante todo el espectáculo que fue ver rodar literalmente a los dos amantes. Marcos rió impetuosamente mientras Verónica fue en ayuda de su amiga que aún permanecía tendida en el suelo más que por el dolor de la caída, por lo ebria que estaba y porque no podía ponerse de pie sola. Esto acabó con toda oportunidad de cumplir algún arriesgado deseo sexual por parte de Marcos. Rayan e Ysela se marcharon como pudieron de la fiesta y ya sin pocas ganas de seguir encandilando sus regordetes y ahora adoloridos cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos y Verónica regresaron a la fiesta (que hasta ese momento no paraba de ser un vendaval de cerveza a diestra y siniestra). En ningún momento la gente había notado su ausencia y menos la de Rayan e Ysela. Gianella seguía disfrutando de la danza y de sus veintiún años frente a la mirada enamorada de Queca quien de vez en vez iba robándole un beso disimulado o acomodando sus cabellos juveniles con tanta naturalidad y destreza que nadie se hubiera inmutado o pensado mal sino hubiera sido por el enamorado de la cumpleañera que movido, seguramente por su inconsciencia o alguna otra fuerza no racional, empezó a reclamar esos acercamientos escandalosos hacía su enamorada y más respecto, carajo que yo soy el novio y que nadie más me la toca. Afortunadamente todos atribuyeron aquel arrebato celotípico a lo borracho que andaba y no a la certeza de sus palabras (que algo de razón tenían).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas emociones juntas revolotearon el estomago de Marcos y lo obligaron a ir de nuevo al maravilloso baño, esta vez sí lo necesitaba con suma urgencia y aún así hubiera encontrado una pocilga en lugar del majestuoso retrete él se sentiría igual de satisfecho, pues ahora era una cuestión de supervivencia y ya no de trivialidades ornamentales. Para su desgracia lo encontró ocupado. Pensó que la necesidad de evacuar sus intestinos podría esperar unos cuantos minutos más por lo tanto decidió regresar nuevamente al mueble donde Juana seguía tomando shots de cerveza con los demás incansablemente. Marcos se sorprendió de ver que el número de participantes en la contienda había aumentado, esto le repuso todas sus fuerzas, antes consumidas por el deseo de deponer sus miserias, y como buen macho solicitó su lugar. &lt;em&gt;“Ah no, Marquitos. Tú debes meterte por lo menos cinco seguidos, porque te has perdido como media hora”,&lt;/em&gt; retó Juana aún imperturbable pero un poquito más alegrona que antes, &lt;em&gt;“ok, venga&lt;/em&gt;”, aceptó Marquitos envalentonado. Aquellos cinco shots fueron los más devastadores de la noche. Cada uno de esos shots significaban un espasmo intestinal insufrible. Sus entrañas eran una caldera de líquidos densos que estaban a punto de estallar, dada toda la comida consumida y aproximadamente las dos cajas y media que por cuenta propia se había encargado de desaparecer. Esta ingesta inmoderada le estaban pasando la factura a esta hora de la madrugada y sus tripas eran las que más sufrían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esos terribles shots, Marcos ingresó en un estado francamente lastimero. Ya no pudo pararse nuevamente y sólo atinaba a recibir por automatismos el vaso de cerveza cada vez que Juana (viendo consumada su venganza y olvidando por un momento sus convicciones místicas) le servía sin compasión y lo obligaba a terminar de un solo sopapo. Marcos pues, se encontraba en un estado de ebriedad absoluta y lo peor, o lo más preocupante por lo menos, eran esas escalofriantes ganas de cagar que lo embestían como estremecimientos abdominales continuos. Su estómago estaba completamente embotado de cerveza y de toda la deliciosa comida ingerida en la fiesta por lo que necesitaba con urgencia ir al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una reverberación de lucidez, Marcos pensó que lo mejor sería pedir auxilio a alguien para que lo ayudase a ponerse de pie primero (en vista de que ya no podía hacer si quiera eso) y que luego lo condujera al baño a toda prisa, todo esto por el temor de moverse por cuenta propia y en el intento sufrir un accidente vergonzoso frente a todos los que aún seguían tomando la chela inacabable. Volteó a su lado izquierdo, con dirección al mueble donde se encontraba “el abuelo”, y se dio cuenta que este ya dormía plácidamente junto a Catalina quien estaba recostada en su pecho, “&lt;em&gt;abuelo de mierda”,&lt;/em&gt; pensó e intentó reprimir esas ganas invencibles de expulsar rabiosamente todo lo que llevaba dentro. Pasaron unos minutos más y la ansiedad por descargar su organismo comenzó a hacer trizas sus nervios. Inmediatamente hizo un esfuerzo heroico y se levantó del mueble a duras penas (y no con pocos aspavientos). Cuando se disponía a enfilar al baño, fue tomado por el brazo por una Juana inconmovible quien le ofrecía un shot más, &lt;em&gt;“yo creo que se está mariconeando”,&lt;/em&gt; dijo y rió sintiendo ahora lastima no por el alma de Marcos, sino por su cuerpo constreñido. Marcos bebió rápidamente y siguió su camino al baño sin hacer caso a las palabras de sus compañeros, palabras que ya no podía descifrar ni distinguir claramente, había perdido hasta el don de la comprensión del lenguaje hablado y en su cabeza solo deseaba estar por fin en el baño, en ese magnífico baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, dando pasos cortos y cuidadosos, llegó a la puerta del baño que, por gracia divina ya estaba desocupado. Cruzó la puerta intranquilo (como intranquilos estaban sus esfínteres) y prendió las luces con premura. Vio nuevamente el deslumbrante inodoro y el enorme jacuzzi donde probablemente había sido concebida Gianella y sintió emerger de su cuerpo desgarbado una criatura desafiante y sin control. Rápidamente se bajó los pantalones y dispuso a sentarse, donde sea, pero a sentarse. Ya para esos momentos, y como era comprensible, Marcos había perdido completamente la noción de espacio-tiempo. Su mente comenzó a divagar por un sinnúmero de imágenes inconexas que poco le ayudaban a ser conciente de sus actos. Comenzó a disfrutar el placer de sentir como todas sus inmundicias salían en grandes y gruesas cantidades de un estómago que ya no soportaba más la presión de la carga fecal. Su pensamiento delirante bullía en aquella orgásmica eliminación de las sustancias inservibles para su organismo mientras le agradecía a la vida haber nacido con un ano y tener la gracia de poder cagar. Al terminar con todas estas reflexiones y luego de muchas espiraciones se dio cuenta que no había ni siquiera un mugriento pedacito de papel higiénico con el cual limpiarse el culo. Ante tanta desesperación y tan poca conciencia, no atinó a mejor idea que limpiarse con los dedos. Se restregó incesantemente el recto con los tres dedos principales de la mano izquierda hasta sentirse seguro de que se había librado de todo los restos de deshechos que adornaban los contornos de su agujero. Cuando terminó de hacerlo, sintió unas ganas enormes y una curiosidad infantil por saber cómo era el olor de la mierda tocada, o de la mierda en las manos, o de la mano que ha tocado mierda, o lo que fuera. Se llevó entonces la mano izquierda a la nariz y experimentó el fuerte pero, a la vez, buen aroma del alimento procesado y desechado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez satisfecha su necesidad de cagar, sintió que ya era hora de regresar a la fiesta. Sin lavarse las manos se subió nuevamente los pantalones, sólo para darse cuenta que el lugar donde estaba sentado no era el hermoso retrete, sino el piso del baño. Había depuesto toda esa inmensa cantidad de residuos excrementicios en medio del baño (que era fastuoso e inmenso). El majestuoso piso de ese hermoso baño había sido mancillado por la mierda descuidada de Marcos. Este se quedó observando el mojón por un buen rato, contemplándolo sin pestañear siquiera y, mientras trataba de concentrarse en una probable solución para la asquerosidad que acababa de cometer (e intentando apartar todas las ideas que se le venían a la cabeza producto del alcohol corriendo en su torrente) sintió de pronto unos deseos enormes de hacer de su asquerosidad una verdadera desgracia, de crear un caos cósmico, una revolución de magnitudes, una obra de arte o lo que fuera que se pudiera crear con tanta mierda derramada. Se agachó y tomó porciones de su generosa mierda con ambas manos y comenzó a embarrar las blancas y deslumbrantes paredes de aquel maravilloso baño con una emoción desquiciada, con violencia creativa, con tanto furor que quien lo hubiera visto lo hubiera confundirlo con la más insidiosa demencia o con estado irreparable de psicosis aguda. Marcos se encargó de dejar su huella en aquella habitación (literalmente). Sus manos alucinadas dejaron grabadas con restos de mierda las magníficas paredes de la habitación higiénica para la posteridad (o por lo menos por las siguientes horas). Finalmente al sentir que sus manos ya estaban completamente limpias de toda suciedad, (suciedad esparcida y pintarrajeada por todo el lugar), se acercó al interruptor de luz y lo apagó satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda su mente después de aquello, se volvió en blanco como si al apagar el interruptor del baño hubiera también desconectado su conciencia (o lo poco que quedaba de ella). Lo último que recuerda es haber estado durmiendo plácidamente en uno de los muebles de la sala, con su ropa perfumada y manchada por su propia inmundicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente Gianella lo despertaría luego de samaqueado por largos minutos para decirle que ya era hora de que se vaya a casa. Marcos se despertó con un terrible dolor de cabeza, con los ánimos macilentos y sin una pizca del recuerdo de su obra siniestra. Levantó la mirada cansada y vio acostado a su lado al enamorado de su amiga, quien se encontraba totalmente inconsciente, y hasta podría decirse postrado en un coma etílico. Alexis le habló desde el otro mueble y él solo escuchó que eran más de las nueve de la mañana y que tenían que irse. Ambos se alistaron para salir y mientras “el abuelo” buscaba a Catalina desesperadamente para despedirse de ella, Marcos se acercó a Gianella y de la mejor manera que encontró le confesó la inquietud que lo embargaba en esos instantes, &lt;em&gt;“Giany, no es por nada, pero creo que tu flaco está mal, bien mal”, “sí pues, ha tomado demasiado. Ya se despertará más tarde”,&lt;/em&gt; dijo ella intentando calmar al comprensivo Marcos. &lt;em&gt;“No lo digo por eso, me refiero a que creo que ha tenido un accidente, uno de tipo intestinal, amiga. Huele a pura mierda”,&lt;/em&gt; repuso él un tanto asqueado. &lt;em&gt;“¿En serio? No te creo nada”,&lt;/em&gt; dudó ella primero, y lo luego de olerlo y de sentirse decepcionada por la vida, repuso con un poco más de gracia,&lt;em&gt; “que desgraciado, tendré que hacerlo limpiar nomás”.&lt;/em&gt; Ambos rieron y se despidieron no sin antes prometer (Marcos a Gianella) que no le diría a nadie lo del accidente de su chico. Alexis regresó algo desesperado diciendo que no encontraba a Catalina por ningún lado (él de veras que la amada) pero Gianella lo calmó diciéndole que ella estaba en su cuarto, descansando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos y Alexis partieron envueltos en un inexplicable aroma a mierda, tomaron un taxi y se dirigieron a sus hogares conversando de las incidencias de un tono memorable y de cómo el enamorado de Gianella se había cagado en los pantalones. Dos horas después en la casa de Gianella, Catalina se despertaría para usar el baño y se quedaría horrorizada, boquiabierta y asqueada por la tremenda escena surrealista que había encontrado frente a sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rumor de aquella fiesta y de todo lo acontecido en ella (especialmente aquel espectáculo pictórico encontrado en el baño) se regó como pólvora y fue comentado por varias semanas entre los asistentes a la fiesta y quienes nunca se perdonarían no haber ido. A todos les pareció increíble, reprochable y de pésimo gusto que el enamorado de Gianella hubiera sido capaz de cometer semejante barbaridad y aunque él nunca lo aceptó, nadie dudó en ningún momento de su autoría. Gianella terminó con aquel tipo para siempre, y nunca nadie más supo que había sido del causante de la peor vergüenza registrada en alguna fiesta de cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando aquellos rumores llegaron a los oídos de Marcos al día siguiente (gracias a una llamada de Alexis que a su vez había sido enterado por una traumatizada Catalina), y luego de reírse por un buen rato y &lt;em&gt;“o sea que no solo se cagó en los pantalones sino que también le cagó el baño a Gianella”, &lt;/em&gt;una extraña sensación de culpa le recorrió la garganta pero no supo reconocer a qué se debía sino hasta cuando vio sus pantalones embadurnados de excremento incuestionable. En aquel momento, todo se dilucidó y luego de un gran esfuerzo y de mucha vergüenza, recordó hasta el último detalle de cómo en una fiesta de cumpleaños él había decorado el magnifico baño de la casa con sus ordinarias heces en medio de la peor borrachera de su vida. Por suerte para él todos culparían al chico de Gianella (quien en realidad nunca se había ensuciado los pantalones siquiera) y eso lo dejaría libre de sospecha. En definitiva él había triunfado no sólo porque la había pasado de lo mejor ayer noche, sino porque, había cometido el crimen perfecto, cosa de la cual no muchos pueden jactarse. Bajo esa argumentación Marcos se levantó de su cama algo entusiasmado, salió de su casa en busca de un descampado y armado de algo de combustible y unos cerillos se dispuso a quemar sus pantalones agravantes y llenos de pruebas excretorias y luego de unas carcajadas triunfales y de los recuerdos que iban recomponiéndose, se prometió, mano en pecho, jamás contar la verdadera historia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-5835368980070853540?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/5835368980070853540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=5835368980070853540' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5835368980070853540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5835368980070853540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/10/los-borrachos-tambien-lloran-iii.html' title='Los borrachos también lloran III'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SujVfqmpMII/AAAAAAAABHU/_t53Nl-eEZw/s72-c/borracho.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-4566254022977831727</id><published>2009-10-02T13:41:00.000-07:00</published><updated>2009-10-02T13:52:55.730-07:00</updated><title type='text'>Mi nombre es Mercedes y he nacido para amarte</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZnkVKSLYI/AAAAAAAABF0/lnf_7aVyoTw/s1600-h/Sombras1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5388107878048607618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 217px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZnkVKSLYI/AAAAAAAABF0/lnf_7aVyoTw/s320/Sombras1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;s el último brindis en Santa Rosa, &lt;em&gt;“por nosotros”,&lt;/em&gt; le digo y alzo la copa, &lt;em&gt;“salud”,&lt;/em&gt; me responde ella volviendo a ser lo amorosa que era y luego de lo dicho cae aparatosamente y se desploma sobre la hermosa cama de plaza y media de la habitación. Beso su generosa frente y abandono la habitación del hotel en donde viví estos últimos días con apresurada ansiedad. Sé que no va a despertar sino hasta la mañana siguiente. El loco Calderón me espera afuera con las cosas metidas ya en la maletera del taxi que nos llevará a San Francisco y nos alejará para siempre de ella y sus recuerdos tormentosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El loco está camuflado ridículamente y cree estar en una operación militar porque rampea como orate en la espesura de los arbustos bajos para no ser visto. Salgo del hotel taciturno y no bien siento la tierra revuelta bajo mis pies temblorosos empiezo una carrera precipitada rumbo al taxi. Estremecido por mi propia audacia apenas puedo notar que no hay nadie a esas horas en las calles. El auto avanza ahora a extrema velocidad en medio de la madrugada y la chica bonita que duerme en la cama de plaza y media en el hotel donde pasé la noche por última vez con ella no despertará sino hasta la mañana siguiente por todos los sedantes que le di de beber sin que se diera cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que lamento es no haber cobrado el dinero que me deben y que tendré que esperar pacientemente en Lima y no haber disfrutado por última vez – por su estado de inconsciencia total – de los orgasmos espléndidos que Vanessa me regalaba todas las noches sin vacilaciones. Pero es mejor así. Lo primero que haré al llegar a Lima será ir al médico. Ya no puedo más con este dolor insoportable que me trepana las sienes y esta respiración interrumpida que apenas me deja el aire suficiente para no morir. Mis manos están temblando y el loco de mierda saca la cabeza por la ventana gritando nuestra exitosa huida de la selva ayacuchana. El chofer le pide silencio con ese lenguaje cantarín que tiene y le dice que los narcos, que controlan todo el lugar, pueden pensar mal y detenernos por laberintosos, el loco cojudo entiende pero no deja de celebrar nuestro escape. Me gustaría tener su ánimo festivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera por él no hubiera conocido a Vanessa y él lo sabe bien por eso me ha ayudado a huir y se ha aliviado de no ser él quien esté en mi pellejo. Un sol increíble baña desde temprano los verdes montes de este valle convulsionado y ya estamos por llegar a San Francisco. Sé que estamos lejos pero no dejo de volver la mirada cada cinco minutos para certificar la soledad de la carretera. Cuando suba al ómnibus rumbo a casa ya estaré más tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chofer tan acostumbrado a ver huir gente y a ayudarla a cambio de un buen sencillo no pregunta nada pero se burla secretamente de mi paranoia y de los trapos que el loco trae encima. Sabe que no somos narcos ni “burros” ni mucho menos peligrosos, sino unos simples limeñitos inmundos que alguna pendejada han hecho y que ahora huyen como los maricones que son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos delatados por un sol efervescente que no quema la piel sino la hace doler y de inmediato alistamos las cosas para emprender el viaje al lugar más lejano posible de aquel territorio agitado en el primer bus que se presente. Miro sin remedio alrededor y todas las mujeres – que son pocas a esas horas – se parecen tanto a ella. Quiero sentarme y respirar mejor, siento que se me acaba el aire y una opresión tremenda en el pecho me fatiga, me siento perseguido, como un fugitivo al que tarde o temprano darán feroz caza pero me tranquilizo pensando en la ventaja ganada y me repito varias veces todo estará bien, todo estará bien. Luego de un rato sentado lo que creí tomaría más tiempo, sucede. Ella ha despertado y me revienta el celular a punta de llamadas desesperadas. Debí haber sido menos gentil y haberle dado más sedantes para que se durmiera por lo menos una semana entera. Tras el auricular una llorosa y demandante voz me reprocha y pregunta donde carajos estoy, ella llora como una niña veleidosa y me dice por qué soy como soy y yo no le digo nada, se me ha atascado un nudo enorme en la garganta y tengo unas ganas locas de vomitar. Le cuelgo e inevitablemente vomito una sustancia que no parece ser de este mundo. Ella vuelve a llamar con esa su determinación aterradora, y se me ocurre que tengo que decirle algo para ganar tiempo si mi voz me lo permite, &lt;em&gt;“estoy en San Francisco, vine a recoger un giro en el Banco de la Nación&lt;/em&gt; – ella sabe que el único Banco de la Nación está en San Francisco –, &lt;em&gt;no te preocupes que vuelvo enseguida, preciosa”,&lt;/em&gt; le digo y luego de un buen rato de lloriqueos ella me cree, se tranquiliza y dice que me ama y que no tarde. Siempre me cree cuando le digo preciosa. El loco vuelve con los pasajes y yo me voy a buscar una farmacia para controlar mis nauseas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;anessa detesta que la llame Mercedes que es como realmente se llama, Mercedes Medrano Pantoja, nacida en La Roca, un poblado chiquitito, como ella le dice, y casi inexistente en medio del VRAE. Detesta también que le pregunte sobre su vida, seguramente porque siempre me da una respuesta distinta a la misma pregunta y queda como la mentirosa que es y que nunca supo ocultar bien. La única certeza que tengo de ella además de su nombre y las cicatrices en sus tobillos es la patibularia relación que mantiene con su familia ya que desde mi celular ella recibía las amenazas de muerte que sus hermanos le comunicaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vanessa que antes de ser Vanessa fue Yesenia y terminó siendo Mercedes, trabajaba como mesera en “El Cañaveral”, un bar exótico de desenfreno selvático y de juerga diaria. El loco y yo fuimos presentados por un tipo huesudo, de ojos saltones y manos empedradas de brillantes como sus huéspedes ilustres. Nos iría a albergar en el segundo piso de su casa nada modesta y que como añadidura tenía un hermoso balcón colonial, todo a cambio de cien soles mensuales y cubrirnos los ojos, boca y orejas al pasar por el primer piso donde aquel tipo sin nombre y de anillos inestimables contemplaba su “negocito”. El loco lo conocía de sus anteriores viajes y me recomendó cariñosamente que le sonriera cada vez que pudiera ya que nuestras vidas dependían del grado de amistad y lo confidencial de nuestro silencio. En algunas borracheras traviesamente – y no con poco temor – tentábamos averiguar su verdadero nombre pero siempre solía responder en el mismo estado de bienestar pleno, con el mismo tono avasallador y de la misma forma aguardientosa, &lt;em&gt;“no tengo nombre porque sin nombre hasta la muerte tarda más en encontrarlo a uno”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Mercedes nos fue presentada como se presenta una delicia culinaria, pero ella era más que eso. El loco Calderón empezó los galanteos pero su insensatez mórbida y ese talento desmedido que tiene para cagar las cosas terminaron por espantarla hacia mí. Rechacé bailar con ella por creer sería una falta de delicadeza y un acto de extrema traición quitarle la puta a un camarada hasta que lo vi en brazos de una mujer robusta y de pechos gigantescos intentando bailar y tocarle el culo al mismo tiempo. Si habría algo que decir respecto al loco, además de haber sido modelo de pasarela en Lima, es que era un loco bruto para el baile y adicto a las putas más avezadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Yo no soy puta”,&lt;/em&gt; me confesó con esa vocecita tímida el rostro más bello de aquel lugar sospechando quizás mis pensamientos al ver al loco haciendo de las suyas y yo le creí. Le creí porque aquel rostro antes de ser bello era angelical e inmaculado y una ternura incomprensible me obligó a creerle y a quererla al instante. Resultó no siendo puta sino una mezcla imposible de belleza abrumadora y candidez tristísima. Las pequeñas lucecitas melancólicas que eran sus ojos se prendían y apagaban frente a mí en la oscuridad del reciento ya que siendo mesera no estaba exenta de atender la demanda de los demás comensales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mercedes y yo, a partir de entonces, nos permitimos ciertas licencias sexuales cada vez más atrevidas y más frecuentes. Hemos empezado un romance sin compromisos y la veo solo las veces que voy al bar y cuando quiero. Ella parece estar de acuerdo con nuestros encuentros esporádicos porque no me dice nada. Por suerte sus horarios de trabajo me impiden verla fuera del bar aunque creo si no fuera así las cosas seguirían igual de tranquilas. A veces pide permiso o se escapa para estar conmigo y me encanta esa desfachatez suya de hacer las cosas por simple arrechura. A la luz de la tarde sus cabellos negros tan oscuros como la noche más prieta bañan sus hermosos hombros de lusitana y su piel de albaricoque tostada a fuego lento por el inclemente sol ayacuchano la dotan de un aura prodigiosa de niña amazonas que me enloquece. No es difícil quererla. Ella es callada y silenciosa y a veces creo que apenas existe a mi lado por las noches. Tiene en los ojos y en los labios una tristeza de luciérnaga, una pena prehistórica que aún la sobrevive y que me intriga tanto conocer. Pero también ríe y ríe muy bonito cuando le digo canelita o jugueteo a devorarme sus cálidos pechos. No obstante, si algo hay que reconocerle es ese carácter apasionado que tiene para el amor furtivo. Mercedes es lo mejor que me ha podido pasar en este viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pueblo parecen no conocer mucho de ella por lo que se dan el trabajo de inventar rumores para llenar el vacío. La verdad no me interesa conocer toda su historia tanto como su cuerpo contorneado. Sin embargo el pueblo es pequeño y no hay forma de perderse en él ni perderse algún chisme mal intencionado que asalte a la duda. Me dicen que no soy el primero en obtener sus favores ni el único que los disfruta pero poco me importa, solo me alivia saber que no está metida con ningún narco ni en el comercio más próspero de la zona. Sé que su abuelo fue un portugués despiadado que embarazó a su abuela y que luego huyó al Brasil y que es linda conmigo, eso me basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZntjkzcEI/AAAAAAAABF8/C8FHvLE6bSc/s1600-h/11648938431.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5388108036536758338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 165px; CURSOR: hand; HEIGHT: 172px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZntjkzcEI/AAAAAAAABF8/C8FHvLE6bSc/s200/11648938431.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;C&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;on poca frecuencia el loco y yo viajamos a San Francisco – que es un pueblo menos escondido y más poblado y bursátil que Santa Rosa – para justificar nuestra estadía en la selva. Por ello hoy hemos tardado más de lo debido y nos hemos enterado que los carros, tanto de ida como de vuelta, solo parten hasta el mediodía por la distancia y el peligro, de modo tal que debemos pasar la noche en ese pueblito festivo y coloquial. Mi celular retumba en mis bolsillos y es Mercedes quien me pregunta donde estoy y si iré a verla, le digo que no y que probablemente no vaya en varios días, me molesta que me llame y hasta cierto punto controle mis actividades, sobre todo porque nuestra amistad libertina justamente por ser libertina no está para estas cosas. Le reprocho al loco bruto haberle dado mi número de celular a Mercedes pero él me asegura que no se lo ha dado a nadie, ni siquiera a los de la empresa con los que trabajaremos. Me intriga tanto como hizo Mercedes para obtener mi número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a verla en varios días, no porque no quiera sino por lo ocupado que ando, reconozco que ya no estoy enojado con ella y tomo lo que pasó como una fechoría insignificante, como un hecho menor. La veo luego de una semana y como me lo suponía no responde cómo fue a dar con mi número y en cambio sólo me besa y me pregunta donde es que vivo. No se lo digo por evitar compromisos incómodos que no serían compatibles con una estancia tan corta de cuatro meses y por salvaguardar mi privacidad tan venida a menos por estos días. Ella insiste e incluso se ofrece a lavar mi ropa y cocinar para mí como gesto de amor pero deshecho su propuesta, no me siento tan canalla como otras veces para aceptar. En el bar me abraza y besa tanto que a veces me siento encarcelado entre sus manos de porcelana. Mercedes me trata como su enamorado y empieza a obsesionarse por conocer donde vivo y en vernos a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo intentar mantener las aguas en sus cauces y alejarme un poco de ella. Hoy iré a conocer más este pueblito y sus alrededores con el loco. No había notado sino hasta ahora la inmensidad de su cielo y la intensidad del verde que hay aquí. Del sol ya me quedaba el constante recuerdo de las fiebres de medio día que nunca pensé experimentar. Hoy también he podido ver luego de más de un mes aquí al primer policía en el pueblo y según me cuentan es el único que hay. Nadie lo respeta y nada puede hacer este aunque quisiera por erradicar los ilícitos suscitados en la zona, solo se limita a ver sin mirar y a oír sin escuchar. Algunos pobladores nos dicen en secreto que Santa Rosa ha dejado de pertenecerles hace tiempo y que ahora se sienten como simples inquilinos morosos, incómodos pero necesarios en una tierra convulsionada y extorsionada. En el cielo intenso sobrevuelan imponentes los helicópteros MI-17 escupiendo propaganda multicolor que en teoría tiene la función de disuadir a las fuerzas subversivas del narcotráfico y el terrorismo que tanto abundan por esta zona, pero que en contraparte solo causan una risa interminable por lo absurdo y nada efectivo del método. Días después nos enteramos que esos mismos imponentes helicópteros atigrados son derribados a manos de los mismos narcoterroristas que intentaban disipar con boletines inservibles no muy lejos de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche luego de haber aplastado el pueblo entero con nuestros pasos, unos golpecitos tenaces que casi traen abajo el vidrio de la ventana de nuestro cuarto que da al balcón, nos alertan al loco y a mí de una figura menuda y fantasmal que aguaita emberrinchada desde abajo la salida de alguno de los dos. Es Mercedes y ahora sabe donde vivo y me reclama por qué no he ido a verla hoy. Esto ya me parece el colmo, le digo que se deje de joder con esas chiquilladas y que vuelva a su casa (si es que tiene una) y que mañana hablaríamos. Ella rompe en un llanto desconsolado y tierno a mí no me queda otro remedio que hacerla pasar, tragarme el enojo y disculpar mi mal genio con una sesión de sexo denodada. Mercedes, yo y el loco pajero pasamos una noche memorable. A la mañana siguiente le pregunto como supo donde vivía pero ella calla obstinadamente y solo me mira enternecida, le pido que no se tome atribuciones que no le corresponden y ella entre pucheros parece entender. Le recomiendo además que sería mejor seguir viéndonos sin compromiso alguno para no lastimarnos y ella asiente con su acostumbrada docilidad. Docilidad que encuentro encantadora en esos instantes pero de la cual empiezo a sospechar. Al medio día nos trae la comida y en la noche nuevamente se queda a dormir conmigo luego de una leve discusión. La situación parece estar tornándose de un color peligroso, Mercedes se va apoderando de a pocos de mi tiempo y mis espacios y no sé por qué se lo estoy permitiendo, quizás en el fondo no me parezca tan malo eso de ser monógamo, aunque no suene tan divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;as primeras noches con ella son placenteras y al mismo tiempo dolorosas. Placenteras gracias al milagro que era aquel cuerpecito menudo y grácil (diseñado para ser apreciado en todo su esplendor solo cuando está desnudo) y que se enrollaba en el mío con una elasticidad inenarrable, y dolorosa por lo poco acostumbrado que estaba mi cuerpo a los polvos diarios y a erecciones de más de una hora. No obstante y al margen de su grata compañía nocturna, la presencia de Mercedes empieza a resultarnos irritante y molesta al loco y a mí. Su olor a melocotón maduro va envolviendo todo el entorno y esa compulsión por el orden y la limpieza que tiene empieza a ganarle la batalla a nuestra independencia y masculinidad a la intemperie que tanto deseamos. Al loco se le ocurre ahuyentarla, para que no vuelva más, robándole su celular, su costoso y bello celular – que nunca supe como lo obtuvo si era tan pobre como decía ser – y jugándole bromas pesadas como caminar calato frente a ella por la habitación con el colgajo tieso o soltando a voz en cuello unos eructos ácidos y totalmente ladinos. Pero todo aquello resultó inútil. Mercedes venía todas las noches y se mostraba linda, comprensible y enamorada y terminó por ordenar nuestro desorden, acostumbrarse a la poca vergüenza del loco y a su desnudez y a confinarme a noches sin descanso debido a sus apetitos ingobernables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decido entonces que si ella será mi única aventura amorosa en este lugar de nubes arremolinadas, aprovecharme de su amor por mí hasta los extremos más indignos y transgredo su cuerpo a mi antojo y como y bebo gratis en el bar donde ella trabaja y le doy toda mi ropa sudorosa – que no es poca – para que la lave como ella misma se ofreció a hacerlo. A ella parece no molestarle mi atrevimiento bastante insolente y hasta a veces creo que debería ser más benévolo en mi trato. Me hace muchas preguntas pero nunca responde las mías, solo me dice que vivió en Lima un tiempo al huir de su casa a los trece años y que las cicatrices que lleva en los tobillos son recuerdos de los maltratos de su madre. Siento que me dice la verdad y que nada de esa tristeza es inventada pero creo al mismo tiempo que hay algo más que me oculta con desasosiego. No puedo quejarme, Mercedes, la chica bonita y quien me ha convidado hasta el rincón más subrepticio de su cuerpo casi adolescente, me engríe como nunca antes alguien lo ha hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es emocionante, hasta cierto punto, revolcarse con alguien a quien apenas se conoce, pero empiezo a sospechar de Mercedes y su inusual cariño por mí en tan pocas semanas, de ese desmesurado afán por vernos todos los días y el inmoderado sentimiento de pertenencia que está ejerciendo sobre mí. Alentado por el loco y todos los rumores que llegan inevitablemente hasta mis oídos acerca de su conducta, decido hablar con ella para llegar a un acuerdo común como personas adultas y sensatas que somos. Le digo entonces que ya no quiero verla, que deje de buscarme todos los días o que en todo caso me permita extrañarla alejándose de mí (como prudente y sensatamente hago cuando las cosas viran de rumbo en una relación). Ella se sorprende un poco y noto que no esta tomando en serio mis palabras. Sonríe con timidez pero me mantengo firme en mi propuesta. Le digo además que la he visto besando el otro día a un tipo en el bar y que si bien no me enoja del todo aquello, es justo que si ella va a compartir su cariño con otros hombres, yo haga lo propio con otras mujeres. Ella se indigna y empieza a tomarme en serio y me dice que no es cierto tal cosa. Luego de un rato de pretextos inútiles termina por aceptarlo al igual que acepta la mitad de los rumores que se dicen de ella pero me asegura que es a mí a quien ama con locura. Le creo, o por lo menos aparento creerle, y luego de una conversación fatigada llegamos al feliz acuerdo de vernos sólo tres veces a la semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;l loco, torpe y loco como siempre, había conseguido, sabe dios cómo, caerles bien a cuatro mujeres deliciosamente perturbadoras, de cabellos rubios y cuerpos voluptuosos, con el fin de pasarla bien en alguna fiesta patronal de en derredores y esta, a mi parecer, era la oportunidad perfecta para demostrarle a Mercedes que no puede controlarme ni a mí ni a mi naturaleza embustera. Si habría algo que tendría que agradecerle al loco es ese jale tremendo que tiene con las mujeres del lugar, no tanto por su galantería como por la pinta de galán de cine en decadencia con la que nació. Y el gran beneficiado en toda esta historia soy yo, su compañero de aventuras cuyo único talento siempre ha sido estar rodeado de las personas adecuadas y quien aprovecha sus escasos dotes de conquistador diciendo que es amigo predilecto de “el loco Calderón” para conseguir todo afecto cuanto se pueda lograr de aquellas mujeres de acento pegajoso y del cual uno nunca esta seguro si se están riendo o van quejándose cuando hablan. Para desgracia suya y fortuna mía el loco es una bestia consumada en el arte de conversar con las féminas y hacer la charla entretenida. Su voz particularmente chillona y ese parpadeo incesante las intranquiliza y las espanta hacia mí, que como buen oportunista aprovecha y disfruta de lo que la vida le pone en sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aquellas gringuitas selváticas de ensueño se me hacen sospechosas, no solo por manejar una camioneta 4x4 del año en un lugar tan modesto como este, sino también porque siendo tan bellas como son, es extraño que no tengan pretendientes a la vista. El loco me entusiasma y me dice que no hay nada que temer, que si bien no son putas estas chibolas se ven más fáciles que la tabla del uno y que hay que aplicarles la ley. Le creo y subo a la camioneta. Conversamos, bebemos y jugueteamos traviesamente un buen rato hasta que nos confiesan por la vehemencia del trago y el baile frenético que son hijas de los narcos más reputados de la zona y que detestan que todos los hombres les teman, huyan o desaparezcan misteriosamente. El loco y yo nos miramos y no sabemos qué hacer ni qué responder. Por suerte él es un gran actor (o un chiflado incorregible a quien no le importa en lo más mínimo morir) y aligera el ambiente con bromas excéntricas para darnos tiempo a inventar nombres y direcciones falsas y a buscar la forma más rápida de zafarnos de aquel embrollo infernal. Mi celular vibra y amo a Mercedes con desesperación en ese momento. Les digo a las chicas doradas y buenotas que debemos irnos, que ha ocurrido una emergencia en nuestras casas. Ellas entienden y nos dejan ir sin antes hacernos prometer que saldremos de nuevo. Regresamos a nuestro cuarto y no salimos en dos semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pido a Mercedes que no venga a verme por un buen tiempo y le explico que tuvimos ciertas dificultades con hombres peligrosos y que por eso debemos pasar un tiempo ocultos, ella se ofrece a solucionar aquel altercado (no se me ocurre como podría hacerlo) pero le digo que no, que nada puede hacer por nosotros. Ella entiende pero no deja de indagar, su intuición de lince algo le dice. Las dos semanas transcurren a paso de tortuga y nos tiene locos de verdad, pero preferimos sancocharnos en la habitación en lugar de morir acribillados por los matones de los narcos que posiblemente en estos precisos momentos nos deben estar buscando incansablemente. Cabe la pequeña probabilidad de que no sea así y que las chicas, hijas de los narcos más reputados, no se lo hayan comentado a nadie y que estos (los narcos, sus papis) no se hayan visto amenazados por nuestra presencia, pero es mejor no asumir riesgos tontos y sancocharse vivos en la clandestinidad. Los días pasan y Mercedes no deja de llamarme un instante al celular solo por corroborar la veracidad de mi historia y asegurarse que no esté viendo a otras mujeres. A veces creo que este molesto aparatejo fisgón me traerá más preocupaciones que consuelos. Lo que me queda de ella es el fastuoso sabor de melocotón de sus besos en los labios y es por esos recuerdos infatigables que no la mando a la mierda por ser tan encaprichada y obsesiva como debiera hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de dos semanas de estar escondidos en nuestro cuarto nos enteramos que aquellas chicas voluptuosas y rubicundas además de ser hijas de los narcos más peligrosos, son adolescentes aún en edad escolar y han sido enviadas a la capital por ser de sentimientos volátiles y de bragas fáciles y haberles causado la muerte a más de una docena de mal aventurados forasteros que ignoraban la procedencia de las ninfas en camioneta de lujo. El loco reflexiona y me dice que si no hubiéramos terminado muertos, de todos modos purgaríamos condena por violación, lo cual no deja de ser cierto, aunque en un pueblo sin ley como este, todo esta permitido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro encierro culmina cuando el tipo sin nombre que nos aloja se da por enterado del hecho y nos carajea como a sus peones, esos que trafican armas con los de “la lucha popular”, y mueve sus influencias para que todo lo acontecido quede como un mal entendido o en todo caso como un acto de estupidez extrema y así podamos continuar con nuestra vida común, yo con Mercedes y sus arrebatos histéricos y el loco con sus putas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;as salidas con el loco se ven bruscamente interrumpidas no solo debido a la mala experiencia que hemos tenido, sino además gracias a la cada vez menos tolerante y más quejumbrosa presencia de Mercedes, quien obedeciendo a su carácter apasionado, no respeta nuestro acuerdo y viene a dormir a mi cuarto todas las noches sin que yo pueda hacer mucho para echarla. Las noches van pasando y si bien no tengo quejas sobre su comportamiento sexual, siento que no hay nada más allá del sexo que me ligue a ella. Incluso a pesar de ser partícipe de las llamadas a su madre – que es desde mi celular que realiza esas llamadas y recibe las putamadreadas que recibe – y el terrible pasado del que proviene y que a cuentagotas me comenta, Mercedes solo me despierta sentimientos de compasión e impotencia, como cuando uno ve a un animalito herido y agonizando y sabe que no puede hacer nada por salvarlo, así me siento con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos días de la última comunicación con su madre y las correspondientes amenazas de muerte de sus hermanos, Mercedes sucumbe terriblemente a unas fiebres feroces. Enferma de gravedad y por alguna extraña razón me siento comprometido y responsable de ella. Gasto el dinero que no gastaría ni por mi salud en su restablecimiento y me quedo todo el día a su lado cuidándola impulsado más que por amor de pareja por un insólito instinto paternal (si tal cosa existe). Por suerte ella se recupera con rapidez, pero no deja de asaltarme la duda, mezquinamente tal vez, de que estas fiebres solo sean una vil argucia para quedarse permanentemente conmigo como en efecto ha sucedido. En su trabajo le han dado una semana de descanso, semana que ha decidido pasarla en mi habitación. Ella está feliz y yo le doy el gusto. Salgo y la dejo en la habitación si eso es lo que quiere. A veces creo no tiene una casa y que solo quiere mi dinero, luego caigo en cuenta y pienso que quizás solo busca amor, el amor que siempre quiso de la vida y que ni su propia familia le supo dar. Busco al loco en la plaza para despotricarle mi frustración y pedirle algún consejo que no sea robarle más cosas para librarme de ella, necesito algo efectivo para echar a esa mujercita posesiva y berrinchuda de mis terruños de soltero empedernido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esas estaba cuando de repente me percato de mis bolsillos vacios y de que no llevo mi celular conmigo. Regreso al cuarto en busca de él y al llegar escucho sorprendido tras la puerta la voz iracunda y fiera de Mercedes imprecando a quién sabe quién, quién sabe qué, &lt;em&gt;“por qué tienes que llamar a mi marido perra de porquería… ¿quien soy?, soy su mujer, idiota hija de mala madre, soy su mujer y espero un hijo de él, así es que no lo vuelvas a llamar más, perra de porquería”. &lt;/em&gt;Afortunadamente tengo la certeza de que ella no está embarazada o al menos quiero creer que la tengo. Luego, impulsado más por la satisfacción de haber hallado la oportunidad perfecta antes que por cualquier sentimiento de indignación o cólera (que hubiera sido igualmente justificado) cruzo la puerta con la firme intención de acabar con este absurdo cuento de telenovelas y le reprendo fuertemente por qué toma mis cosas sin autorización. Le digo que cómo es posible que haya hecho lo que hizo, que me ha decepcionado profundamente y que no tiene ningún derecho de tratar así a personas que ni siquiera conoce (dentro de mí pienso y espero que no haya sido mi madre la que ha llamado). Ella se altera de inmediato y empieza una lucha encarnizada de celos absurdos, reclamos airados de amor no correspondido y reproches de acuerdos incumplidos. Ella grita, llora y dice que no la entiendo, que soy injusto, que no quiere perderme y que ha nacido para amarme. Yo le digo que no quiero saber de ella ni volverla a ver más, que esto se ha acabado y que se vaya de una buena vez. Ella llora y gimotea, pero nada de este mundo me hará cambiar de opinión, yo he ganado esta batalla. Ella se va llorando desconsolada y amargamente mientras yo me quedo feliz en mi cuarto aliviado porque todo debía terminar así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El loco retorna a la habitación agitado y me pregunta por lo sucedido. Se lo cuento feliz de la vida. Me dice que vio a Mercedes pasar por la plaza rumbo a ninguna parte llorando a cántaros y totalmente histérica y creyó que había ocurrido algo más trágico. Lo tranquilizo diciéndole que nada trágico ha ocurrido y le reitero la historia de los hechos contentísimo. Ambos decidimos ahora retomar nuestra vida de empecinados machos machotes dispuestos a acostarnos con todas las santarroseñas urgidas de amor que encontremos en nuestro camino. Luego de ello enrumbados a celebrar la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;in embargo no todo iría a estar tan bien como me lo imaginaba. En la madrugada Mercedes irrumpe en mi resaca y llama a la ventana por el balcón, se le escucha alterada y salgo a verla. Está emborrachadísima. La miro y no sé cómo demonios ha llegado a subir hasta el segundo piso en ese estado. Solloza arrepentida y me pide que la perdone, empieza a llenarme de besos embriagados y a decir que me ama y que vuelva con ella. No hay nada más placentero que escuchar un ruego descarnado, pienso y no puedo evitar sentirme importante. Le digo que no hay nada más que decir y que se largue. Ella llora y sus lamentos ahora son tan fuertes que podrían despertar a medio pueblo si gritara un poquito más. La reprendo y se calma un poco. Ella ya no dice nada. Adopta ese silencio que tantas veces le he increpado y que de tantas discusiones la han salvado, pero ahora es diferente. Volteo y le digo que se marche, que ya no hay más que hablar. Ella me toma del brazo fuerte e intempestivamente y sus ojos chinitos arden con un fuego que hasta ahora no había visto y entre lloriqueos me dice algo que creí en ese momento solo era histrionismo puro y obstinado, &lt;em&gt;“si me dejas… me mato”.&lt;/em&gt; Mi borrachera no dejó espacio a ningún silencio reflexivo, &lt;em&gt;“ve tú lo que haces contigo misma”,&lt;/em&gt; le respondo, cierro la ventana y me hago el desentendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El loco me dice que la haga entrar no vaya a ser que le pase algo malo. Lo reprendo también, &lt;em&gt;“ella ya no es mi problema”, &lt;/em&gt;le digo y vuelvo a mi cama. De pronto un golpe seco y severo vuelve a levantarme. Mercedes acaba de lanzarse desde el hermoso balcón colonial del segundo piso donde vivo y su cuerpo indolente yace malherido en el enriscado suelo. &lt;em&gt;“Loco se tiró, huevón, se tiró”, &lt;/em&gt;le digo asustado y corro a verla. Ambos bajamos a auxiliarla y tememos lo peor. He sido un cretino, Mercedes puede estar muerta por mi intransigencia y mi insensibilidad, me siento infinitamente culpable y no sé qué hacer si Mercedes realmente se ha quitado la vida por mi descuido. El loco va en busca de ayuda y yo trato de reanimarla, no le hallo signos vitales y eso incrementa más mi desesperación, creo que está muerta de verdad pero en contraste tiene apenas rasmillones inocuos y casi no hay sangre derramada en el suelo que es como me imagino luce la muerte cuando uno se lanza desde más de tres metros de altura. El loco ha traído al dueño de casa (el tipo sin nombre) que para estos casos ya tiene remedio anticipado. Saca su arma, le pone un silenciador en el cañón de la pistola y nos pide que nos apartemos. Le dará un tiro en la cabeza y luego arrojará el cuerpo al río como tantas otras veces ha acostumbrado hacer. Intento detenerlo pero extrañamente el cuerpo de Mercedes se mueve y queja del dolor feroz de su caída. Gracias a todos los cielos no está muerta. La ayudo y la lleno de mimos y besos, le digo con voz entrecortada que es una tontita y que nunca más vuelva a hacer lo que hizo porque la quiero y no quiero que se lastime,&lt;em&gt; “solo prométeme que regresarás conmigo”,&lt;/em&gt; me dice entre amorosa y adolorida, &lt;em&gt;“lo haré, preciosa”,&lt;/em&gt; le respondo y la llevo hasta el cuarto en los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche pasa lentísima y no puedo dormir, Mercedes parece cansada y dormita profundamente, ahora no sé qué hacer con ella ni conmigo. Me pregunto si seré capaz de librarme pronto de este embrollo. Ahora la situación de verdad se ha puesto color de hormiga. Pasan pocos días y se restablece demasiado rápido como para haber sufrido una caída mortal como la que sufrió, pero no importa, esta viva y eso es lo más importante. Su ánimo ha dejado de ser triste también y empieza a hacer planes de viajar juntos y todo. Sutilmente intento convencerla de lo peligroso que resultaría seguir pasando tanto tiempo en la habitación porque el loco dice estar harto de oírnos tirar sin contemplaciones frente a él y como es un loco de armas tomar nada nos garantiza que algún día atente contra nosotros por tal desaire (lo cual resulta paradójico ya que el loco es el más feliz, después de Mercedes, con aquella situación). Entre asustada y crédula ella asiente y decide venir solo los días que el loco va al bar a emborracharse y a buscar putas, que para mi mala suerte son casi todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZn947rVoI/AAAAAAAABGE/Guby021OXzE/s1600-h/encerrado.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5388108317147747970" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 101px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZn947rVoI/AAAAAAAABGE/Guby021OXzE/s200/encerrado.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;P&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;asada unas semanas Mercedes me anuncia que ha renunciado a su trabajo en el bar para pasar más tiempo conmigo y yo no sé que espera que le diga. Finjo una alegría que me sale marchita a pesar del esfuerzo. Ahora trabaja en un hotel como recepcionista a dos cuadras de mi cuarto y me pide que vaya todas las noches a verla y a hacer el amor en una habitación más privada ya que además de las quejas del loco (inventadas por mí) ella tiene la ligera impresión que cuando nos acostamos en el cuarto, el loco nos espía y vigila clandestina y descaradamente, sin saber que todo ello es cierto y que incluso utiliza el celular que le robó para filmarla. Rechazo su propuesta y le digo que es imposible, que el loco es casi mi hermano y que por nada del mundo lo dejaré solo. Le insinúo tímidamente y con temor liviano que vernos con tanta frecuencia hará que nos aburramos uno del otro más rápido y ella empieza con su cantaleta de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha adoptado una forma de hablar particularmente molesta, como si todo el tiempo estuviera sollozando. No sé cómo terminé estando en esta posición de esposo condicionado y extorsionado. Me imagino que debe ser la culpabilidad la que me retiene las ganas de decirle que se largue de una buena vez. Pero no soportaría la idea que se mate por mi causa. Le tolero por unos días sus caprichos pero luego se me ocurre condicionarla también y utilizar la misma estrategia de combate. Le digo que la única forma de seguir conmigo y que acepte su propuesta es que sea totalmente sincera y honesta conmigo y me cuente toda la verdad, todo lo que me oculta. Ella, luego de un buen rato de silencios incómodos lo hace y yo detesto al loco por haberme traído a este lugar inverosímil. No puedo ocultar el estremecimiento que me ha causado escuchar aquello pero solo callo y miro un punto indefinido en la pared mientras pienso en la desgracia de mis días. &lt;em&gt;“No te lo dije antes porque creí que me dejarías inmediatamente”,&lt;/em&gt; me dice con toda razón. Yo la despido con la firme promesa de irme a dormir con ella la noche siguiente, &lt;em&gt;“mañana empezaremos a dormir en el hotel, preciosa”,&lt;/em&gt; le digo y ella me cree y se va. Ahora toda la historia se ha complicado más de lo que ya estaba. Prefiero callar y no decirle nada al loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;uego de un mes y tres intentos de suicidio, Mercedes ya no es la que conocí tiempo atrás. No queda pizca alguna de esa criatura de fábula ni de esa aura dulcedumbre andino-selvática que tanto más bella la hacía lucir, ahora solo es un amasijo de cabellos alborotados, ojos inflamados y belicosos, rostro adusto casi inhabitado de cualquier gesto bondadoso y brazos maltrechos y con cortes filudos. Las noches de sexo terminaron por convertirse en una estancia permanente de mi parte en el hotel donde Mercedes trabaja por evitar que ella ponga en peligro su vida. A decir verdad yo también he cambiado bastante, a pesar del sol candente tengo la piel pálida y el pellejo más pegado a los huesos y me embisten unos sobresaltos incontrolables y una terrible jaqueca perpetua que apenas me permite descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que empezó como unos amoríos de baja intensidad han terminado en una historia de reclusión obligatoria junto a una mujer totalmente enceguecida de razón alguna y que se profiere daño inmisericorde para coercionar mi amor por ella o mantenerme a su lado. Tiempo atrás la hubiera dejado sin el menor cuidado y no me hubiera importado cuantas muertes hubiese tenido, pero ahora estoy en un estado de acojudamiento paralizante. Apenas puedo ver al loco que me anima a dejarla sin remordimientos y seguir con lo nuestro (la juerga irresponsable y desmesurada) o en todo caso me arme de valor y deje esta historia aquí de una vez por todas y regrese a Lima. &lt;em&gt;“Está claro que ella no me va a dejar ir”,&lt;/em&gt; le digo, pero el loco con esa sabiduría de loco que a veces lo asalta me dice que confíe en él y que mañana, si yo quiero, partiremos en la madrugada sin que ella pueda hacer nada para impedirlo y me comienza a narrar atropelladamente cuál es la táctica a seguir. Lo escucho y acepto casi al instante. Esta vez me anima la determinación del loco porque dudo que yo hubiera planeado algo tan arriesgado en mi estado impresionante de acojudamiento. Sí hasta a veces creo que mi comportamiento obedece a la voluntad de algún brebaje mágico proveído por Mercedes en la comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan sale a la perfección, Mercedes acaba de tomar sin el menor cuidado la ingente cantidad de sedantes que puse en su bebida y dormirá por tantas horas que nos permitirá no solo llegar a San Francisco sino incluso hasta Lima si nos apresuramos y la suerte está con nosotros. Empiezo a sentirme mejor pero no deja de estremecerme mi audacia. Cierro la puerta de la habitación y salgo en una carrera precipitada rumbo al taxi que el loco contactó para nuestra escapatoria, que se joda y si se mata que lo haga, ya no me importa, pienso y huyo desesperado. Emprendemos la alucinante huida de Santa Rosa, yo con el corazón en la boca y el loco de mierda gritando nuestro escape triunfal por la ventana del auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;U&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;na vez en Lima y bajo la bóveda gris de su cielo y el aire tumultuoso de sus calles me siento menos tenso pero aún persisten ciertas dolencias hostiles, que se agravan con las llamadas fragosas de Mercedes a mi celular. &lt;em&gt;“¿Por qué le contestas pe, huevonazo?”,&lt;/em&gt; me dice el loco con toda razón y no hallo una respuesta lógica para su pregunta, solo respondo el teléfono por inercia, aprieto los párpados y miento, &lt;em&gt;“estoy en Satipo, esperando que me paguen”,&lt;/em&gt; le digo y cuelgo entre los insultos, lloriqueos y amenazas que una desquiciada Mercedes chilla sin mesura. Debo ir al médico porque temo que he contraído una de esas enfermedades terribles de la selva que te aceleran el corazón y producen una tembladera fatal en todo el cuerpo. Esas cosas no existen, me dice el médico y me receta algunas pastillas. Por desgracia, pienso mientras el médico garabatea su ortografía ilegible en un papel, que si me deshago del celular jamás nos pagarán el dinero que nos deben y que nunca pudimos recoger por la premura de nuestra huida. Regreso a casa fatigado pero aliviado a la vez de estar tan lejos de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mercedes increíblemente ha viajado hasta Satipo a buscarme y desde allí me llama emberrinchada como siempre preguntándome donde estoy para que me dé el alcance. Ahora, más tranquilo por los calmantes y menos cobarde, me río de ella y de su manía de seguir buscándome, &lt;em&gt;“estoy en la plaza de armas, Mechita, vente pues, aquí te espero, no te vayas a matar nomás si no me encuentras”,&lt;/em&gt; le digo y cuelgo entre risas triunfales. Ya no tengo más que temer estando tan lejos. Le contestaré las veces que quiera para burlarme de sus quejidos y su ridícula suplica de amor y me reiré hasta olvidar todos los malos momentos a su lado y el dinero gastado en ella y en sus caprichos. Tamaña razón tenía el loco cuando decía que se ha comprobado aquello que las mujeres son como las carpas, si las “clavas” bien, estas no vuelan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días después Mercedes vuelve a llamar con un repentino buen estado de ánimo y me anuncia con una pedantería que no se la conocía su inminente arribo a Lima. Entre risotadas mordaces me dice no descansará hasta encontrarme. Le digo, entre sorprendido y asustado, que es una loca de mierda y que me deje en paz y que entienda de una maldita vez que no me interesa en lo más mínimo volverla a ver. Luego retorna a su hablar sollozante, como si de un momento a otro se hubiera transformado en una persona distinta, y me dice que me ama y que sólo quiere estar a mi lado, luego calla y con una voz más determinada me dice que si no le digo donde estoy, ella se matará y dejará una carta con mi nombre escrito en él, haciéndome responsable de su muerte. &lt;em&gt;“Me importa un carajo si te matas”,&lt;/em&gt; le digo furioso y cuelgo. Ella sigue llamando sin descanso y ahora ha dejado de ser totalmente la Mercedes que conocí en Santa Rosa y ha cambiado sus chantajes patéticos y artimañas histéricas por amenazas de todo calibre. Me dice que en Lima no solo tiene parientes ligados a la policía sino también gente que podrían hacerme pasar un momento terrible y causarme daño si no decido retornar con ella o decirle donde vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin importar el dinero que nos adeudan, me deshago del celular, este maldito celular, para estar más tranquilo y hacer de cuenta que nunca pasó nada y me alivio nunca haberle comentado a Mercedes donde vivía en Lima. Luego de sus amenazas mis dolencias han empeorado, ahora no puedo salir solo a la calle debido al vértigo que siento y la sensación de ser perseguido o vigilado se ha acentuado como concreto en mi cabeza. Pero creo que lo peor ya pasó, sin mi número no volverá a atormentarme y Lima es demasiado grande para que me encuentre. A los pocos días Mercedes da, sabe dios cómo, con mi nuevo número de celular y me dice que ya conoce donde es que vivo. No se lo creo. Ella ríe y me describe la fachada de mi casa y la cuadra entera con lujo de detalle que a mí no me queda duda alguna de la veracidad de sus palabras. Sin embargo es raro que conociéndola haya decidido llamar en lugar de venir de frente, pero es mejor no subestimar su inteligencia de serpiente. Tomo mis pastillas, unos cuantos trapos y decido esconderme en casa de una tía hasta que esta pesadilla acabe. Las amenazas siguen llegando hasta mi celular, no sé que tipo de contactos pueda tener esta mujercita de rodillas frágiles para haber llegado hasta mi ubicación y mi nuevo número, pero sé que son peligrosos y que me están buscando allá afuera. No saldré más porque siento morir cuando estoy en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mí tía (comúnmente siempre en sus cabales y dotada con carácter de santa) está ofuscadísima y harta ya de toda esta situación, ella no puede entender todo lo que he cambiado y reprende mi espíritu pusilánime y golondrino. Me dice que si aquella mujercita endemoniada está acosándome de tal manera, la mejor solución es que vayamos a una comisaría, sentemos la denuncia y pidamos garantías para mi vida. La miro a ella y a su determinación acodado sobre su mesita de sala, respiro el poco aire que mis pulmones me permiten respirar y le digo no con poca angustia que lo mismo había pensado yo hacer y que será lo primero que haga de aquí a un año, que es cuando Mercedes cumple la mayoría de edad. Ella me mira y me pide que me marche de su casa y me dice que prefiere un sobrino que velar en lugar que un violador de menores encarcelado y maldito para toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me marcho como ella me lo pide y me refugio en un lugar insospechado desde donde escribo estas líneas impulsado por el inquietante temor de ser encontrado y los deseos descorazonados de volver a ser el mismo y esperar estos pocos meses que faltan para denunciar a Mercedes de una buena vez por todas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-4566254022977831727?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/4566254022977831727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=4566254022977831727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4566254022977831727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4566254022977831727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/10/mi-nombre-es-mercedes-y-he-nacido-para.html' title='Mi nombre es Mercedes y he nacido para amarte'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SsZnkVKSLYI/AAAAAAAABF0/lnf_7aVyoTw/s72-c/Sombras1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6632738410143808432</id><published>2009-08-28T13:39:00.000-07:00</published><updated>2009-08-28T13:40:53.506-07:00</updated><title type='text'>Deposiciones urgentes</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SphAvItO8TI/AAAAAAAABD8/gJ714WDUNdY/s1600-h/escritor2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375117333801922866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 231px; CURSOR: hand; HEIGHT: 222px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SphAvItO8TI/AAAAAAAABD8/gJ714WDUNdY/s400/escritor2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Van crepitando&lt;br /&gt;en mi vientre orgulloso&lt;br /&gt;mi crearme y respirarme&lt;br /&gt;una bizarra belleza&lt;br /&gt;un destino&lt;br /&gt;una silente estirpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Furia celestial o de los suburbios infernales&lt;br /&gt;humanidad errante&lt;br /&gt;de donde surgen batallones densos&lt;br /&gt;la metamorfosis&lt;br /&gt;de todos mis cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas resurrecciones&lt;br /&gt;una inmortalidad angélica&lt;br /&gt;anegando los párpados apretados&lt;br /&gt;diez mil muertes&lt;br /&gt;y charcos interminables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormita la vida&lt;br /&gt;en los rincones sin luz&lt;br /&gt;un sepulcro al borde de los sedimentos&lt;br /&gt;¡a callar!&lt;br /&gt;la eternidad está por nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra es mía&lt;br /&gt;y mía también la angustia&lt;br /&gt;voy a ciscar como nunca lo hice&lt;br /&gt;en esta noche&lt;br /&gt;de indigestión nostálgica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrullando un corazón duro&lt;br /&gt;se precipitan monolitos&lt;br /&gt;el odio ancestral&lt;br /&gt;la sangre ardiente&lt;br /&gt;y otra vez el feroz dolor de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo&lt;br /&gt;como un cadáver recién nacido&lt;br /&gt;yacen todos mis sueños&lt;br /&gt;mis borracheras&lt;br /&gt;mi hedionda naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una plegaria&lt;br /&gt;a las profundidades&lt;br /&gt;criatura milenaria&lt;br /&gt;soy yo tu creador&lt;br /&gt;el orfebre de tu olor y olor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque&lt;br /&gt;eres el resumen de la vida mía&lt;br /&gt;la compresión de las ciencias&lt;br /&gt;religiones&lt;br /&gt;y agonías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque a ti me debo&lt;br /&gt;a ti me debo&lt;br /&gt;a ti me debo&lt;br /&gt;mi alegría mi paz&lt;br /&gt;soy yo tu creador&lt;br /&gt;el orfebre de tu olor y olor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6632738410143808432?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6632738410143808432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6632738410143808432' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6632738410143808432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6632738410143808432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/08/deposiciones-urgentes.html' title='Deposiciones urgentes'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SphAvItO8TI/AAAAAAAABD8/gJ714WDUNdY/s72-c/escritor2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-4756986104709782618</id><published>2009-08-02T09:42:00.001-07:00</published><updated>2009-08-02T09:49:52.188-07:00</updated><title type='text'>Los borrachos también lloran II (2da pte)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SnXDeagmeDI/AAAAAAAABB8/BslKHqw55MM/s1600-h/borrachos.png"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 315px; height: 238px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SnXDeagmeDI/AAAAAAAABB8/BslKHqw55MM/s400/borrachos.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365409458361366578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota de autor:&lt;/strong&gt; Continuación del único relato de dos partes, prometido!!!... Seco y volteao...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;"La literatura es el mejor juguete que se ha inventado para burlarse de la gente".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Gabriel García Marquez.&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Capítulo Segundo - Continuación&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;¿Alguna vez has hecho lo correcto y aún así te sentiste mal por ello?,&lt;/em&gt; le preguntó Bruno a Dan, quien acababa de dejar a Lía en un taxi rumbo a su casa.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Algunas veces, pero no me gusta pensar en eso cuando estoy borracho, man,&lt;/em&gt; respondió este con buen talante y continuó - &lt;em&gt;¿por qué me lo preguntas?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;- &lt;em&gt;Porque acabo de mandar a la mierda a dos lesbianas que me chotearon para bailar y creo que son parientes de la vieja de Linda, &lt;/em&gt;dijo Bruno un tanto arrepentido.&lt;br /&gt;Dan celebró la gracia y lo invitó a pasar el mal momento con un sorbo inmenso de ron puro, que es como se cura todo el mal sabor de la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, el festejo por el cumpleaños de la mamá de Linda llegaba a su punto más alto, a la efervescencia de la euforia. Ella se paseaba por toda la casa saludando a familiares y amigos cercanos con ánimo encendido y vistiendo ropas floridas bastante holgadas (para ocultar la obesidad desvergonzada) y en la frente llevaba con coquetería de adolescente una cinta multicolor digna de una hippie refractaria. A su lado estaba su chico, un tipo de escasa cabellera, de hueso colorado y una barriga prominente, hacían bonita pareja a decir verdad y todos los saludaban con bastante afecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón de la enorme sala se hallaban, vaso en mano, Bruno y los demás a punto de despedir a Daysi, quien aduciendo la mala salud de su madre y a pesar de la persistencia de Manuel y su primo, se retiró sin pena ni gloria; aquella noche no besó a nadie, ni dejó tocarse el culo por nadie, como lo hacía en cada reunión como parte de un juego travieso que ella había creado para conmemorar su liberación sexual. Lastima por todos, Daysi poseía un derrier bastante respetable, pero ahora se tenía que ir. Martha, la más tranquila y aburrida de todas, también había partido hace un buen rato y lo hizo como siempre, sin que nadie se diera cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la noche era absolutamente de ellos, desprovisto de mujeres por la partida de estas a sus respectivos hogares y con la desaparición repentina de Linda que se perdió por las pasadizos de su casa, los demás envalentonados por el ron decidieron dar rienda suelta a su galantería más osada e invitar a bailar a algunas de las muchas féminas que se hallaban dispersas por el lugar. Bruno fue el último en animarse debido a la reciente mala experiencia con las lesbianas insolentes, la ineptitud congénita para el baile y la irrisoria capacidad seductora de la cual la vida lo había provisto. Sin embargo a esas alturas de la noche ya nada era imposible, toda capacidad de raciocinio, lógica y buen juicio se habían evaporado junto con la primera botella de ron y con ella los vestigios de conciencia y el temor al ridículo que tanto agobiaban a Bruno. Por tanto dejó su vaso vacío sobre la mesa, caminó con cierta dificultad al centro de la pista de baile, divisó a una mujer de unos veinte tantos años y la invitó a bailar con enorme seguridad y con una risita de galán que había aprendido de las telenovelas. Por suerte aquella mujer accedió a bailar con él de inmediato y sin pucheros. Todo un logro para el buen Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bailaron y empezaron a conversar ingrávidamente. La mujer era muy guapa y aunque en realidad cualquier mujer que se hubiera cruzado por su camino en ese momento, –por el estado en el que estaba– le hubiera parecido la criatura más agraciada de la tierra, habría que decir que se trataba de una fémina de belleza considerable, tenía unas pequitas conmovedoras, un rostro cercano a la perfección y una figura grácil muy fácil de amar. Manuel y los demás dejaron de bailar y no pudieron parar de reírse de Bruno y de sus contraídos y bizarros pasos de baile. Este dejó de bailar con la chica de pequitas conmovedoras antes de que se enterase que era la prima de Linda. Tenía que hacerlo pues Bruno se había olvidado de avisar en casa que no llegaría a dormir ya que el tonazo tenía aún para rato. Volvió de inmediato al rincón asignado a los visitantes repentinos y quiso salir a la calle en búsqueda de un teléfono público. Linda ya había regresado y se encontraba empezando la combinación de la segunda botella de ron cuando escuchó la urgencia de Bruno, &lt;em&gt;“puedes llamar desde mi cocina”,&lt;/em&gt; le dijo bajo la luz tenue de un ambiente que se ponía cada vez más frenético. Él aceptó y se dejó guiar con complacencia por Linda por entre los demás invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a la cocina y con la conciencia pendiendo de un hilito delgado Bruno llamó a su casa para avisar que se quedaría en casa de un amigo suyo para evitar alguna desgracia y todos los peligros de la noche. No bien colgó el auricular y luego de ser reprendido por su madre por despertarla a las dos de la madrugada, Bruno fue golpeado por un beso maravillosamente pasional y las pequeñas y suaves manos de Linda empezaron a recorrerle el cuerpo con furor precipitado. Mientras él hablaba por teléfono, Linda se había encargado de dejar la cocina libre de moros en la costa. Se besaron infinidad de veces y la tibia sensación del peligro empezó a envolverlos en un clima excitante, era una locura, casi se podía sentir la algarabía de todos los invitados detrás de la puerta y toda la sensualidad de la música y el aroma de lo prohibido, y ellos allí casi a punto de desnudarse y perder el control. No tardaría alguien en cruzar la puerta y encontrar a Bruno con los pantalones abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel pensamiento venido del más alejado y profundo estado de alerta que aún poseía Bruno lo puso a buen recaudo y luchando contra su misma ebriedad y la calentura de su entrepierna, se safó de Linda a duras penas y le comunicó su preocupación por verse descubierto. Linda le reprendió su falta de picardía para estas fechorías y le dijo que nadie vendría y que volviera a bajarse los pantalones para continuar con la fiestita privada que tanto habían esperado. Cuanto luchó Bruno para convencerla de lo contrario, cuanto se exigió para persuadir a la testaruda y calenturienta Linda de que él se meaba de miedo por verse descubierto, que aquello era arriesgado, muy excitante pero arriesgado, sobre todo para él y que por el amor de dios, le perdonase la mariconada de volver a la fiesta y mantener los pantalones en su sitio. Se imaginó por un momento verse descubierto en casa de Linda y rodeado, como estaba, por todos sus familiares, quienes al descubrir tan infame situación e irrespetando el cumpleaños de la doña, arremeterían de seguro contra el cuerpo desgarbado de Bruno a puntapiés y lo harían añico entre todos, ganas de asesinarlo no le faltarían, a él que ni siquiera era su enamorado (quien extrañamente no fue invitado por obra y gracia de Linda) y quien osaba poner sus sucias y pervertidas manos sobre el delicado cuerpo y la inocencia de Linda, el orgullo de la familia. ¡Tremendo descaro de este hijo de la gran puta que lo parió! Tanto le angustió aquella idea, aquella pesadilla creada por su cobardía innata, la paranoia exacerbada y la borrachera que le sacudía la cabeza, así como el peligro casi inminente de la situación, que huyó de la cocina y a Linda no le quedó más remedio que seguirlo decepcionada por el desastroso amante que el destino le había reservado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresaron a la sala y al rincón donde los esperaban los demás aún con media jarra de Cuba libre, hallaron a Manuel adiestrado al buen Dan y animándolo a creer que la infidelidad no era más que una hipocresía social y convenciéndolo de que los verdaderos machos no se ponen a pensar en huevadas semejantes sino que actúan y se chispotean a cuanta fémina se les cruce en el camino, como tan bien él lo hacía por aquella época con una joven asistenta social de algún albergue para menores que había conocido recientemente; entre tanto la gente alrededor estaba casi delirando con el solo alucinante de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lynard Skynard&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Free Bird&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y esto bastó para tranquilizar el espíritu asustadizo de Bruno. Ahora se encontraba aliviadísimo de la golpiza de la que se había librado en la imaginación y fue feliz, quiso bailar y festejar su repentino estado de bienestar y buscó con la mirada a la chica de las pequitas conmovedoras, pero lo que halló frente a sí fue a Linda con una sonrisa grandota y no muy bonita que lo llevó a la pista de baile a aprovechar la poca luz para seguir encandilando sus cuerpos. Linda lo sujetó del brazo y le señaló que aún nadie entraba a la cocina y que si quisiera podría volver a hacer otra “llamada telefónica”, Bruno lanzó una furibunda carcajada de negación y en son de broma le dijo que su cuarto sería mucho más cómodo que una cocina tan dificultosa para el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron bailando y tomando hasta que se libraron de todo el ron que aún quedaba. Linda bailó como cinco canciones seguidas junto a Bruno y fue tal el acercamiento que no pocos dejaron de notar lo entusiasta que era para atender a su invitado. Bruno habría de decirle que sería mejor que bailara con el primo de Manuel un rato en parte para evitar comentarios y en otra gran medida, para librarse de ella y estar más cerca a la chica de las pecas. Linda accedió a la petición trayendo primero una jarra repleta de un coctel delicioso y encantador que sería el deleite de Dan y Manuel quienes para celebrar la reciente adquisición propusieron dos rondas de shots seco y volteado. Así lo hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían tomado tanto que de pronto se sintieron con unos ánimos exaltados para la danza que hasta el mismo Bruno –incapacitado o, mejor dicho, desprovisto de toda pizca de talento para los movimientos armoniosos que exigen la danza de cualquier melodía por más sencilla que fuera– parecía levitar en medio de la pista de baile siempre acompañado por la chica de las pequitas conmovedoras, quien luego de hacerle saber lo divertido que era verlo bailar y burlarse de él, le preguntó si tenía algo con su prima Linda, ya que siendo así, ella no podría seguir bailando con él, por respeto a la familiaridad y el cariño filial que existía entre las dos. Bruno tomó lo dicho como una insinuación tímida y le aclaró tajantemente que Linda y él no tenían absolutamente nada, dejando en claro con esto que podrían bailar toda la noche si ellos quisieran. Ella le respondió con una sonrisa angélica y empezó a bailar con mayor gracia y sensualidad. Él, víctima en esos momentos del alcohol en su torrente sanguíneo y confundido con la audacia de una de las mayores borracheras en sus cortos veintitrés años, le dijo por último para dejar en claro su situación con Linda la amistad que lo unía con su enamorado, –a quien no conocía– &lt;em&gt;“aunque si Linda tuviera tus pequitas no me importaría que su enamorado fuera mi amigo”,&lt;/em&gt; sentenció Bruno con aquella risita de galán y una torpe coquetería y recibió una mirada felina de la mayor sensualidad existente en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno se acercó donde ella estaba sentada y siguió conversando por un buen rato, creyendo firmemente en la posibilidad de alcanzar los favores de una mujer desconocida en una de sus primeras incursiones en los terrenos del galanteo, pero de pronto sintió las manos pequeñas de Linda en sus brazos y se vio frustrado en su intento, &lt;em&gt;“¡Maldita Linda!”,&lt;/em&gt; repitió en su cabeza tantas veces como cuando creía que ella le había contado sobre sus amoríos a Elizabeth, aquella mujer de pechos prominentes que tanto lo alborotaba; y la odió con brusquedad. Bailaron un buen rato –de mala gana– y siguieron tomando hasta que el delicioso y encantador coctel se desvaneció en las gargantas aún sedientas de diversión de los cada vez más obnubilados invitados polizones. Aquel sería uno de los últimos recuerdos de la fiesta que tendría Bruno registrado en su memoria, a partir de allí todo se volvió confuso, era previsible, tanto alcohol combinado y bebido con tanta algarabía de todas maneras lo empozaría en una laguna de olvido y éxtasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocas horas después y ya en casa de Braulio, (amigo incondicional de Bruno) quien le abriría la puerta de su casa a las siete de la mañana luego de la peor borrachera en la vida de su amigo, habría de auxiliarlo con el mejor de los cuidados proveyéndole trapos húmedos y hielo, sobre todo mucho hielo. &lt;em&gt;“¿Donde carajos te has metido, huevón?”,&lt;/em&gt; le dijo Braulio entre preocupado e irónico con el buen talante que lo caracterizaba y Bruno no respondió nada hasta luego de un silencio conmovedor que le sirvió para no llorar por los recuerdos que ahora lo empantanaban en la más cruel historia de todas sus historias. Empezó su relato al revés pero no pudo evitar los deseos de pedir un espejo. Se reflejó en él y con una sonrisa de lamentación idiota, rememoró de manera desordenada todo cuanto sucedió luego de la segunda jarra del coctel encantador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo haberlo llamado cuando los primeros albores del domingo se asomaban porque era el único número que su convulsionada cabeza lograba identificar de entre tantos otros y sabiendo de su bien intencionada capacidad para ayudar a amigos en desgracia, acudió a él luego de que el guachimán que lo había guarecido, lo despertase y lo ayudara a ponerse de pie, &lt;em&gt;“ya son las seis, compañero, tienes que irte porque ahora salen los patrones y me van a regañar por tener a alguien con la cabeza rota y la ropa ensangrentada tirado en el jardín”.&lt;/em&gt; En efecto, hacía pocas horas aquel guachimán piadoso aceptó casi a regañadientes pero con el más misericordioso de los amores, albergar en el jardín de la hermosa casa que cuidaba el cuerpo desgarbado de Bruno, &lt;em&gt;“por lo menos hasta que amanezca, por favor mister, mire como estoy”, &lt;/em&gt;le rogó Bruno al guachimán misericordioso pocas horas antes al borde de las lágrimas. En el hermoso jardín de una casa bellísima cuidada por el guachimán más compasivo que había conocido en su vida, Bruno durmió casi al instante de pegar la cabeza sobre el severo césped y como si nada hubiera ocurrido cayó en un ensueño profundo y sacramental. En aquel momento no lo supo, pero tuvo el sueño más delicioso y plácido que alguna vez experimentó, un largo descenso por una escalera interminable de peldaños como nubes o algodones dulces que acariciaban sus pies a cada paso, como si levitara. Debe ser así como la mente humana encuentra en la imaginación el refugio perfecto del mundo real lacerante y maltratador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Puta mare, mi vieja se va a morir cuando me vea así,&lt;/em&gt; alcanzó a decir Bruno interrumpiendo el curso de su narración y dejando a Braulio intrigadísimo.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Si no tuviera que ir a chambear, te podrías quedar todo el día aquí, pero ni cagando tus heridas van a sanar en pocas horas,&lt;/em&gt; respondió Braulio.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Ya me cagué, me duele todo huevón, no sabes,&lt;/em&gt; sentenció totalmente resignado Bruno y prosiguió, ¿tienes más hielo?&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Fácil que tienes para una semana o dos,&lt;/em&gt; dijo ahora Braulio y fue en búsqueda del hielo.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Ni lo menciones, ¿Qué chucha voy a decir en la chamba carajo?,&lt;/em&gt; se preguntó Bruno y se lamentó de nuevo recibiendo el hielo que Braulio le alcanzó poniéndoselo de inmediato en el ojo derecho.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Te han hecho mierda compare, ¿donde carajos te has metido pues?,&lt;/em&gt; repitió Braulio aún con la intriga de no saber qué le había pasado a su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo un silencio, exclamó un quejido y prosiguió. Le comentó ahora sobre lo último que se acordaba, de aquel coctel alucinante que al parecer lo había arrastrado a la inconciencia y de cómo luego apareció en el baño de la segunda planta totalmente asustado por sabe dios qué. Braulio empezó a sospechar como iría a acabar la historia pero dejó que el lastimado Bruno terminara de contarla para dar sus respectivas apreciaciones antes de que se fuera a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de los últimos shots que propusieron Manuel, su primo y Dan, Linda decidió no quedarse con la ganas de tener algo más de acción aquella noche y en medio de las celebraciones tomó la mano de Bruno y se lo llevó a la cocina. Habría que verla para entender lo decidida que era Linda. Llegados a la cocina, los besos ardorosos se entremezclaron dulces y lujuriosos y de a pocos volvieron a estar febriles ambos, cómplices en el peligro y encandilando sus cuerpos sin tapujos. Todo esto hasta la repentina llegada de Nilda, la empleada que trabajaba en la casa y la encargada de repartir y preparar el delicioso coctel. Linda se sobresaltó y de un empellón apartó el cuerpo de Bruno, que a esas alturas era un paquete sin conciencia guiado solamente por sus instintos más primitivos y por las pequeñas y suaves manos de Linda. Nilda la miró y no dijo nada y tampoco diría nada, pero ya se sabía que aquel dejaba de ser un lugar seguro para un romance subrepticio. Creyó que ir a su habitación sería muy sospechoso, sobre todo porque tarde o temprano algunos familiares le pedirían su habitación para descansar la borrachera, por tanto desechó la idea rápidamente. Linda, excitada también por todo el alcohol consumido desde las ocho de la noche, decidió arriesgarse y tener a como de lugar un buen polvo con la piltrafa de amante que aún le quedaba, ya había esperado mucho y era lo menos que este podía hacer, complacerla y darle lo que tanto deseaba, nada sería más excitante que ello, eso ni dudarlo. Lo sujetó de la mano y subió las escaleras cuidando de no ser observada por los demás que parecían estar en otra cosa, aún con la música al rojo vivo, trago en abundancia y efímeros romances que iban naciendo furtivamente debajo de la lívida fosforescencia de las luces psicodélicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pie de la escalera se hallaba el baño de la segunda planta, imponente y bien cuidado pero restringido para los invitados porque ya había uno en la primera planta y sería arriesgado para la familia dejar subir a más personas. Allí estaban ahora Bruno y Linda, con tantas ganas de amarse, sumamente borrachos y bastante afiebrados por el aroma uno del otro. Entraron al baño y con avidez irrefrenable se besaron, tocaron y se liberaron de algunas prendas. Linda estaba excitadísima por haberse metido al baño de su casa con su amante sin que nadie se diera cuenta mientras daba pequeños gemidos cuando Bruno besuqueaba su cuello y recorría sus modestos y no muy bonitos pechos. No obstante, ya sea por el poco tiempo que disponían o por no sentirse lo suficientemente excitada, estos jueguitos eróticos no parecían satisfacer a Linda. De modo tal que decidió apresurar la cosa desprendiéndose de su jeancito ajustado con rapidez y hasta con cierta sensualidad e invitando a Bruno que hiciera lo propio y dejando al descubierto el mayor encanto que poseía, su generoso culo. De pronto empezaron una frenética danza, enredando sus cuerpos, inhibiendo gemidos y tratando de hacer el menor ruido posible. Como cuando niño se hace una travesura y se disfruta de cada segundo de no ser descubierto, así estaban Bruno y Linda agazapados en lo que ellos creían una perfecta y clandestina aventura de romance en el baño, realizada con el mayor cuidado y sin que nadie se hubiera dado cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo y para quienes no estaba tan borrachos como lo estaban ellos (uno más que la otra), aquella travesura sigilosa y de cautela máxima, había sido una operación ridículamente torpe y espectada por muchos de los invitados de la primera planta. La suerte ya estaba echada. Si hasta aquellos gemidos y movimientos prudentes dentro del baño se oían como ruidosos aspavientos fuera de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan rápido como el estruendoso sonido de la puerta abriéndose tras de él, cayó el primero de los muchos impactos furibundos que abatirían en el rostro de Bruno aquella madrugada. El puño le pertenecía al iracundo, protervo y visiblemente narcotizado hermano de Linda, quien había entrado a la casa como perro echando espumarajos luego de ser avisado por quien sabe quien que su hermanita, aquella a quien le robaba los objetos de mayor valor para conseguir la droga que su nariz requería para vivir y a quien tan poco apreciaba, se había encerrado en el baño a fornicar con el mayor descaro y justo hoy, en el cumpleaños de su adorada madrecita, la permisible hippie que le mantiene el vicio al hijo haciéndose la desentendida y viviendo solo para su chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puñetazo le abriría una pequeña sutura entre ambas cejas como producto del anillo que el hermano de Linda llevaba en la mano derecha. Rápidamente Linda saltaría a defenderlo y empujaría hasta afuera a su hermano con bastante valentía. Ella saldría con él y buscaría tranquilizar los ánimos. Luego del primer y único golpe que recibió en el baño y después de reponerse y subirse los pantalones, Bruno recién pudo darse cuenta de la situación en la que estaba. Se miró al espejo el rostro ensangrentado y recordó la visión que había tenido en la cocina cuando llamó a su casa, &lt;em&gt;“¡Maldita Linda!”,&lt;/em&gt; pensó y se miró de nuevo al espejo la cicatriz recientemente obtenida. Cerró los ojos y sintió miedo, ¿qué tanto hacía Linda afuera? ¿por qué no venía y lo rescataba de este infierno en el que ella misma lo había metido? Fueron los minutos más largos de su vida y los más abrumados también. Afuera todo mundo ya se había dado cuenta de la desgracia, familiares, amigos, hasta la chica de las pequitas conmovedoras se llegó a enterar por todo el alboroto y los gritos, amenazas e insultos que se le dirigía al desgraciado que se ocultaba tras la puerta del baño. Aquello era un revuelo total. ¿Dónde estaba aquel hijo del demonio que osaba fornicar a la fuerza con nuestra amada Linda? ¡Que lo trajeran hasta acá para acabarlo a puntapiés y darle una golpiza que nunca olvidará, que lo trajeran!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno tuvo que dejar su reflejo ensangrentado en el espejo y empezar a sostener la puerta que parecía venirse abajo. Su corazón en algún momento se le saldría por la boca de tanto miedo que sentía, ¿Cuántos habrían allá afuera empujando la puerta? El hermano de Linda, ofuscado de seguro por la cocaína, parecía un demente, apenas lograba abrir un poco la puerta y ya estaba dando de puñetazos al aire. Bruno no lo había notado hasta ese momento, pero la apariencia del hermano de Linda era más bien lastimera, parecía un drogadicto consumado, igualito de feo que su hermana pero desgastado, lúgubre y siniestro, así era su mirada, ¿Cómo semejante criatura le había asestado un golpe?, lo odió de inmediato. Tenía una nariz horrible y chueca, (obviamente no por las cirugías como Linda) y algunos tatuajes sin sentido, amenazaba a Bruno a cada rato y no dejaba de gritar e insultarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel y los demás intentaron llegar hasta el segundo piso, pero la madre de Linda, enterada ya del funesto incidente y hecha un mar de lágrimas, largó irasciblemente a los amigos, &lt;em&gt;“que se fueran de mi casa estos desgraciados que me han malogrado el cumpleaños”,&lt;/em&gt; decía a viva voz, la pobre, sentida y rolliza hippie. Ellos tuvieron que irse y dejaron todo en manos de Linda, no tenían otro remedio ni escapatoria. Mucho después Bruno les haría saber que nunca los perdonaría por no haberse quedado a esperarlo fuera de la casa y evitar así la tragedia que tuvo que vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la madre de Linda llegó hasta el baño, azotó cruentamente el rostro de su hija repetidas veces. El escándalo estaba consumado. La madre la seguía golpeando e insultándola y nadie parecía contener la rabia e indignación de la doña que entraba a un cuadro de histeria indómito. El hermano había desaparecido de repente. Fue raro no verlo allí queriendo tirar la puerta para sacar al hijo de puta que se escondía cobardemente y reventarlo por arruinar la fiesta de su madre y comerse a su hermana en sus propias narices. La madre de Linda quiso apartarla de la puerta y ver quien era el maldito, pero Linda valientemente se inmoló y no la dejó pasar, fue un lindo gesto de amor que Bruno en su mezquina existencia nunca supo reconocer. Linda lloraba desconsoladamente y con las mejillas rojas y los cabellos alborotados le pidió a su madre que cesara en su furia para que la pueda escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie supo como consiguió calmar a su madre pero lo hizo. Linda abrió la puerta y encontró a Bruno asustadísimo en un rincón, ya resignado a su suerte. &lt;em&gt;“Ya pasó todo”,&lt;/em&gt; le dijo Linda con una voz serena pero temblorosa aún, &lt;em&gt;“ya puedes irte. Perdóname, estoy muy avergonzada, no te imaginas, perdóname por favor”,&lt;/em&gt; le dijo Linda y lo sujetó de la mano para llevarlo hasta afuera. Bruno la miró y no dijo nada. Solo quería salir de allí e irse corriendo a su casa, nada más que ello, que lo dejaran y si era posible nunca más lo verían, pero que lo dejaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió y recibió miradas obstinadas y severas de los pocos que bajaban las escaleras, a un lado estaba la mamá de Linda sentada y sollozando en silencios prolongados. La miró y le pidió disculpas por todo lo que había pasado, que por favor le permitiera irse y que lo sentía por arruinar su cumpleaños. &lt;em&gt;“Mi cumpleaños”,&lt;/em&gt; dijo entre lamentaciones la mamá de Linda, se tomó la cara con ambas manos y empezó a llorar con mayor fuerza. &lt;em&gt;“Lo siento señora, no fue mi intención”,&lt;/em&gt; respondió con los ojos muy abiertos Bruno aunque la verdad quería decirle que fue su hija la que había provocado todo ello, que ella lo había subido y que ella era la de la idea de encerrarse en el baño, pero ¿quien le iba a creer? ¿acaso no pudo decir que no? Él era igual de culpable que Linda, por tanto se calló y dejó que la madre hablara. &lt;em&gt;“Solo quiero que te largues y nunca más quiero verte la cara”,&lt;/em&gt; le dijo con una furia incontenible. &lt;em&gt;“Se lo prometo, señora, nunca más me verá la cara”,&lt;/em&gt; respondió Bruno sumamente aliviado sin notar que aquello sonó bastante cachaciento en el momento, por lo que la madre de Linda levantó la mirada y con ojos grandotes y doloridos lo miró aún con mayor rabia, &lt;em&gt;“lárgate, huevón”,&lt;/em&gt; fue lo último que se le oyó decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno bajó las escaleras lentamente y observó que todo mundo lo miraba, lo miraban con la misma expectación con la que se mira a un muerto, y aquel descenso le pareció interminable. Divisó el rincón donde antes estuvo bebiendo con sus amigos pero ya nadie quedaba ahora. Caminó hacia la puerta y recién allí sintió las miradas de desprecio mucho más acentuadas, sin embargo se sentía seguro, la madre de Linda le había dado la aprobación de irse y además le aseguró que no tomaría represalia alguna. Salió a la calle recordando que el hermano drogadicto hacía rato había desaparecido y pensó que quizás este lo estuviera aguardando en la esquina para ajustar cuentas. Se resignó a la idea de pelear por su vida y apretó fuerte los puños como señal de nerviosismo. Era entendible, después de todo sería la primera vez que iría a pelear en toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Linda había acompañado su salida hasta la puerta y se encontraba sumamente arrepentida y avergonzada. Nada pudo hacer cuando vio correr a Bruno luego de que este divisara a su hermano y a los amigos de su hermano correr tras de él con furiosa indignación. Su madre ya la había sujetado desde atrás y había planeado junto a su hijo la salida del desgraciado para recién afuera de la casa pudiera ser ajusticiado como se merecía. Así ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno apenas puso un pie en la calle, supo que debía correr. Qué ingenuo había sido, un cocainómano, como lo era el hermano de Linda, no iba a enfrentarlo a solas, no, iba a llamar a otros drogadictos iguales a él y cobraría venganza de la afrenta dándole una paliza comunal que nunca olvidaría frente a los ojos grandotes de Linda, para que aprendiera que la casa se respeta. Sí, eso haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Bruno vio al hermano de Linda esperándolo junto con otras sombras alrededor, no lo pensó dos veces y como su espíritu pusilánime se lo ordenaba emprendió una carrera formidable en sentido contrario a él para llegar a la avenida más próxima y allí, si fuera posible se lanzaría por la ventana al primer taxi que viera. Pero la huida sería mucho más corta de lo que esperaba. No bien se volteó y corrió unos cuantos metros, el desgarbado cuerpo de Bruno cayó pesadamente al pavimento sin saber a ciencia cierta qué lo había hecho caer de manera tan estrepitosa. Nunca sabría si fue el mismo estado de embriaguez que lo tumbó o alguien de mayor velocidad que lo alcanzó fácilmente o quizás algún malhechor cómplice escondido entre los arbustos por donde él pasaba. No lo iba a descubrir jamás. Y aunque lo más seguro fue que la parte occipital de su cabeza impactó con una piedra lanzada por sus perseguidores, Bruno no podría asegurar con temeridad qué interrumpió su huida desesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando ya en el piso, el hermano de Linda y los demás lo golpearían salvajemente sin encontrar resistencia alguna. La venganza estaba consumada y la vergüenza familiar había sido enjuagada. Aún así tuvieron a bien patearlo entre todos más tiempo del debido. Bruno solo atinaba con la poca conciencia que le había dejado el alcohol, el susto y los violentos golpes, a cubrirse la cabeza con premura, ya en alguna vez le habían comentado que era lo más importante de proteger en una pelea, la cabeza y la cara, y aunque aquella masacre no era una necesariamente una pelea propiamente dicha, fue lo primero que hizo. Entre insultos, escupitajos y más golpes y patadas, Bruno fue auxiliado por algún anónimo que no supo reconocer más allá de una voz providencial, &lt;em&gt;“hey, ya déjenlo, ya lo cagaron, ya déjenlo en paz”.&lt;/em&gt; Quizás por el temor de haberlo matado, los golpes cesaron y todos los verdugos se alejaron del cuerpo casi inmóvil, ensangrentado y abierto en gajos. Desde la puerta de su casa, Linda era una espectadora privilegiada de tan brutal golpiza y no pudo evitar sentirse desgraciada y culpable al ver al cuerpo de su amante tirado en el suelo y en posición fetal tan magullado luego de más de un centenar de puñetazos y botines impactado en cada pedacito de cuerpo. Bruno se levantó como pudo y emprendió una carrera inútil y conmovedora sin mirar atrás por un segundo toda la sangre derramada y todo aquel espectáculo bochornoso, de dolor y reclamos en la casa de Linda. Bruno huyó y nadie en la casa supo donde fue a parar el espectro que corría sin rumbo aquella madrugada espesa de Setiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Braulio terminó de escuchar la historia de Bruno aterrado por cómo pudo sobrevivir a tan fatídica experiencia, y luego de un silencio acongojado, recorrió con la mirada los resagos de la violenta noche vivida en la humanidad de Bruno. Empezó por el ojo morado y casi inservible donde llevaba el hielo, la cicatriz enorme entre sus cejas, el pómulo hinchado que deslucía todo rastro de familiriaridad en él, su nariz verde e hinchada como un puño de bebe, sus ensangrentadas ropas, sus cabellos enlodados de pasto y sangre, y sin mayores reflexiones le dijo, de buen talante como siempre, la mejor frase que este pudo encontrar para resumir la peor historia de entre todas sus historias y con la cual Bruno empezaría a relatar su historia cada vez que se le preguntara por la peor borrachera de su vida , &lt;em&gt;“eso te pasa por meter el pene donde no debes”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-4756986104709782618?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/4756986104709782618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=4756986104709782618' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4756986104709782618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4756986104709782618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/08/los-borrachos-tambien-lloran-ii-2da-pte.html' title='Los borrachos también lloran II (2da pte)'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SnXDeagmeDI/AAAAAAAABB8/BslKHqw55MM/s72-c/borrachos.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-2030803478994401986</id><published>2009-07-18T09:41:00.000-07:00</published><updated>2009-08-02T09:51:53.860-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='borrachos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector Ccahua'/><title type='text'>Los borrachos también lloran II</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SmH-V67dscI/AAAAAAAAA_k/WzechPis8hU/s1600-h/borrachos1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359844684096975298" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 285px; height: 262px; text-align: center;" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SmH-V67dscI/AAAAAAAAA_k/WzechPis8hU/s400/borrachos1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Nota de autor:&lt;/strong&gt; Segunda entrega que por motivos de extensión será dividida en dos partes. Salud con todos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"La literatura es el mejor juguete que se ha inventado para burlarse de la gente".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Gabriel García Marquez.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo Segundo (Primera Parte)&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llegado el mes de setiembre y habiendo concluido que no se es sanmarquino sin haberse alcoholizado por lo menos alguna vez en el Sky, –un mugre barcito a unas cuadras de la decana de América– Bruno y sus amigos de facultad iban por la quinta ronda de botellas litro 100 de cerveza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Habían empezado las celebraciones a las ocho de la noche un día sábado en el tercer piso de aquel lugar, ya que siendo sábado y siendo las ocho, todo el segundo piso del Sky se encontraba repleto como era costumbre. ¿Qué se celebraba? El estar vivos, vivos y juntos, nada más trivial y más profundo que eso. Bruno estaba sentado en un extremo de la mesa y a su lado se encontraba Manuel, compañero reciente de chupísticas brutales e inolvidables. Aquel día Manuel había invitado a su primo –quien estaba próximo a viajar a Italia– a remojar la garganta con sus amigos de universidad y a despedirlo como dios manda. Todos lo acogieron con la algarabía que se acoge a un borracho sin remedio, pues al ser pariente de Manuel, este tenía que tratarse de un borracho congénito e irredimible. No se equivocaron. El primo de Manuel abasteció a la mesa donde estaban sentados con 5 botellas más de aquel líquido a base de lúpulo y cebada, las cuales de inmediato desaparecieron en las gargantas sedientas de diversión espumante de él, su primo y los demás. Se trataba de un tipo de aspecto mundano, como lo era el mismo Manuel, de mirada penetrante y porte de atleta. No bien se instaló en una silla, divisó a las chicas que acompañaban la celebración intentando buscar alguna mirada de proximidad y/o complicidad. No lo consiguió, pero no se dio por vencido en toda la noche, algo tenía que pasar aquella noche, una de sus últimas en Lima. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al otro lado de Bruno se hallaba Linda –quien estaba muy lejos de hacer honor al nombre, valgan verdades– cruzada de piernas y bebiendo cuanta cerveza se le pusiera en frente. En aquel momento nadie lo sabía, pero Bruno y Linda sostenían un romance, un romance subrepticio que había empezado en una noche de borrachera con el juego de darse besitos tímidos en el ombligo. Ella era una muchachita no muy bonita, pero generosa en caderas y aunque en honor a la verdad, le debía mucho de su voluptuosidad a la gordura que ostentaba, no dejaba de atrapar miradas lujuriosas cuando caminaba. Él en tanto, podía jactarse de poseer cierta belleza masculina, “belleza exótica, claro está”, decía con frecuencia, sin embargo tal belleza era ensombrecida en cierta manera por su desmesurado volumen corporal, ya que lucía una apariencia robusta como rezago de su hambre incontrolable y como recuerdo de una relación formal de hace dos años atrás (la única que tuvo en su vida y la cual le hizo subir más de veinte kilos en tres años y medio). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bruno acudió al baño como era su costumbre cada quince minutos y cuando regresó sintió en medio del camino el alcohol fluir por sus arterias y halló que la disposición de las sillas habían variado. Dan y su enamorada Lía se sentaron al lado de Bruno ahora y los tres empezaron a charlar de música y de cómo en una borrachera anterior Bruno empezó a correr con los pantalones abajo y a orinar mientras caminaba cerca de su facultad producto de la combinación infame y el consumo de tres botellas de ron y dos de vodka en menos de tres horas. Como se reían de Bruno. Por su parte Manuel se hallaba ahora conversando con Martha y Daysi, las mejores amigas de Linda y quienes siempre conversaban de lo mismo: de los primeros años de la universidad, de sus tantos viajes juntas y de aquel famoso libro que irían a escribir acerca de los hombres de sus vidas, de sus venturas y desventuras y sobre todo del accionar de estos en la cama y de sus generosidades o insignificancias. Eran muy amigas las tres. Pocos minutos antes Elizabeth, la más trastornada y genial de ellas y la más bella también, había tenido que irse por motivos que no supo explicar, pero que todos sabían que era por Renato, su enamorado 10 centímetros más chato que ella. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando llegaron al bar a las ocho de la noche, apenas eran cuatro, Manuel, Linda, Bruno y Elizabeth. Los demás habían anunciado que se tardarían en llegar unos minutos más, unos para proveer al estomago de hamburguesas que los hagan resistentes al alcohol, como era el caso de Daysi y Martha y otros para solucionar asuntos pendientes de índole sentimental, como Dan y Lía, quienes habían terminado discutiendo por alguna escena de celos propiciadas por Lía. Unos meses más tarde su relación acabaría por las mismas razones, aunque nunca se supo si Dan le dio razones para dudar de su lealtad, como si lo hizo Lía aquella vez que Bruno la divisó desde un autobús en brazos de otro hombre a las siete de la mañana y con los cabellos mojados en una avenida muy lejos de su hogar, cuando aún se sabía que la relación continuaba. Bruno nunca dijo nada primero porque no creía ser el indicado para contárselo a Dan y segundo porque este no era gran amigo suyo, él era solo un melómano con el cual conversaba ocasionalmente. Creía que su función en la vida no era ser portador de malas nuevas ni ave de mala agüero. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No bien se acomodaron en la mesa del tercer piso y no bien pidieron las cervezas respectivas para empezar las celebraciones, Bruno y Elizabeth empezaron a conversar tan amenamente que sin quererlo desplazaron a Manuel y a Linda a iniciar ellos su propia conversación, sin quererlo Elizabeth, porque si fuera por Bruno, él se quedaría conversando todo el tiempo con ella y así evitar contacto alguno con Linda. Elizabeth le parecía una mujer preciosa y la atraía muchísimo, a pesar de que su excentricidad e inmadurez lo irritaba, Bruno prefería las veces que podía conversar con ella. Por alguna extraña razón ella también le tenía un gran aprecio a Bruno, a pesar de haber estudiado cinco años juntos ellos nunca se hablaron y cuando empezaron a hacerlo, la amistad entre ellos era bastante notoria. No se entendía del todo la simpatía que Elizabeth le tenía a Bruno, ya que este no contaba con la simpatía de muchas personas, la mayoría de ellos coincidían en que era insoportable, burlón, poco sincero, arrogante y mal amigo, cualidades tan ciertas como el pan y la vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuanto daría Bruno porque Linda fuera Elizabeth y no ella. Elizabeth era infinitamente más bella que Linda, no había punto de comparación, ni siquiera con Martha, quien poseía casi el mismo porte que ella, pero que carecía de su gracia y espontaneidad, además de los majestuosos pechos que Elizabeth había heredado de la naturaleza y que lucía con seductora distinción, &lt;em&gt;“aquellas deben ser las tetas más deliciosas de la tierra”,&lt;/em&gt; siempre acababa diciendo Bruno para sí y para los que querían escucharlo. Lastima por él que Elizabeth y sus apetitosos pechos tuvieron que irse, justo ahora que la estaban pasando tan bien y conversando de lo más lindo. Cuando se despedía de todos, Bruno recordó empalagado por la imagen de Elizabeth, las fotos con las que se topó en el celular de ella un día en el que Bruno le pidió prestado su teléfono para enviar algún mensaje, y halló en él las fotos hot, calentonas, ardorosas, provocativas en el sentido amplio de la palabra, en donde ella posaba con sus maravillosos senos descubiertos y se entregaba a la lente de su celular manipulado por Renato, su enamorado, con total sensualidad y erotismo, digno de ser recordado en cada madrugada febril. Bandida Elizabeth, era todo sensualidad, a pesar de esos kilitos de más que de ninguna manera opacaban su belleza de lirio. Elizabeth partió justo en el momento en el que el primo de Manuel estaba llegando, pero se acordó por entusiasmo del licor que ya acordarían alguna fecha para encontrarse, sin recordar la inminente partiría a Italia del primo de Manuel pasadas dos noches, &lt;em&gt;“los parientes de Manuelito son mis parientes, carajo”,&lt;/em&gt; decía ella con tanta picardía y gracia, que daba ganas de amarla a cada minuto con mayor entusiasmo antes de que se fuera. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bruno y Linda hallaban en sus encuentros furtivos la satisfacción de sus necesidades inmediatas más primarias y aunque pasaron momentos agradables juntos, Linda parecía ceder a los caprichos del enamoramiento con bastante notoriedad, en tanto Bruno estaba tan interesado en seguir con aquella relación como en practicarse una colonoscopía. Le disgustaba compartir el tiempo con ella e incluso hasta cierta tirria le tenía porque casi estaba seguro que ella le había contado algo a sus amigas y sobre todo a Elizabeth y siendo así, este no tendría ni la más mínima oportunidad con la mujer que tanto le entusiasmaba las hormonas. &lt;em&gt;“¡Maldita Linda!”,&lt;/em&gt; se decía cuando se imaginaba esa situación; no obstante, alejarse de ella significaba perder a una amante que hasta cierto punto lo brindaba algún placer sexual y sobre todo era considerada con los gastos, los que cubrían mitad y mitad, actitud y gran excepción que no todas las amantes adoptan. Sin embargo cuando todos se enteraron del romance subrepticio, nadie entendió qué le había visto Linda a Bruno o qué encontraba en él que pudiera llamarle la atención, qué había en aquel tipo mala gracia, holgazán, irresponsable y de tan pocas cualidades morales. Nadie llegó a una respuesta con temeridad ni la misma Linda cuando sus amigas la interrogaron e increparon por tan mal gusto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego de que Bruno regresó del baño y luego de notar el cambio en la disposición de sillas, notó además que Linda no estaba junto con ellos, pero que sus cosas y su silla seguían aún al lado izquierdo de la silla que le correspondía a él, no le dio importancia al asunto ni preguntó nada por no levantar sospechas, pero se percató al sentarse que ella también había ido al baño. Cuando ella regresó, le lanzó una mirada de &lt;em&gt;“eres un cojudo”&lt;/em&gt; y una sonrisa cómplice y él entendió en ese momento lo que había planeado Linda, siempre tan astuta y resuelta. Era lo de siempre en Bruno, su compresión no alcanzaba para advertir el lenguaje secreto de la seducción, solo se dedicaba a empinar el codo con desenfreno, ese parecía ser su único talento. Además el plan era muy arriesgado, los demás se darían cuenta y eso era lo que menos quería Bruno. Minutos más tarde Linda le confesaría entre los ardorosos besos que le prodigaba, sus deseos locos por hacer el amor en el baño del bar, deseos que de alguna manera u otra se concretaron aquella fatídica noche. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con bastante sigilo el primo de Manuel se acercó a Bruno, luego de que Linda acompañara a Martha y a Daysi al baño, como las mujeres suelen acompañarse y le preguntó casi en susurros la posibilidad de sentarse al lado de Linda, pues creía tener probabilidades de encontrar alguna oportunidad con ella y sus generosas formas. Bruno soltó una carcajada poco mesurada y lo animó a hacerlo. Tomó las cosas de Linda e intercambió las sillas, él llevó su silla más cerca a la de Dan y Lía y le alcanzó a decir lo primero que se le ocurrió &lt;em&gt;“provecho y buena suerte compare, aunque no la vas a necesitar”,&lt;/em&gt; ganándose de inmediato las miradas reprobatorias de Lía por tremenda canallada. Tal situación lo embargaba de una felicidad infantil, el primo de Manuel podría librarlo de Linda por lo menos aquella noche y eso era bastante, y aunque nunca lo confesó aquella situación también serviría para poner a prueba su ego, ¿sería capaz de soportar ver a su amante en brazos de otro sujeto?, quería comprobarlo y ver si el desinterés que sentía por ella era autentico o solo era una verdad de la boca para afuera. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegado el momento, Linda no dejo de notar las reales intenciones del primo de Manuel y ambos empezaron a conversar de manera amistosa, él era bastante simpático, le cayó bien a todos de inmediato y ahora empezaba a contarle historias asombrosas de su vida bohemia, le encantaba la salsa le decía y un motón de cosas más que despertaban un vivo interés en Linda. Bruno sin embargo para esos momentos estaba más preocupado por la hora, sentía que tanto alcohol consumido no le permitiría llegar a casa –no quería que le pase lo mismo que le sucedió en alguna ocasión a su amigo Willy–, pero tan buena estaba la reunión que ni se percató de los esfuerzos del primo de Manuel ni de las 5 botellas que aparecieron como por artes multiplicadoras de la Divina Providencia para alargar su permanencia en aquel lugar. No quería mirar a Linda, es más, quería hacerle saber a esta de su desinterés, no le importaba lo que hiciera con su vida. Era como darle demasiada importancia a alguien que no la merecía, por lo menos eso creía Bruno. Linda intentaba mirarlo con esos ojos grandotes que tenía, que no eran ni bonitos ni feos, sin conseguirlo. Sin embargo en lo que iba de la reunión la cerveza consumida y las anécdotas que se centraban en las recientes desventuras de Bruno y en el tiempo vivido en la universidad, iban tornando el ambiente más íntimo y todos terminaron por conversar al mismo tiempo y riendo escandalosamente, malográndole los avances al primo de Manuel con Linda. Lo que le sorprendió a Bruno aquella noche fue que a pesar del interés de Linda por las aventuras del primo de Manuel, ella se hallaba bastante recatada, casi como una dama refinada que no se otorgaba demasiadas licencias ni llegaba a ser desabrida o desatenta con su interlocutor. Lucía magnífica Linda tan sobria en sus reacciones, toda una señorita tan diferencia a como en realidad era. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando el mesero del Sky les notificó que las cervezas se habían agotado y que ya no tenían más por vender, Linda anunció con expectante algarabía que ese día era el cumpleaños de su adorada madre y que se había preparado en casa un súper tono, un mega evento, digno de ser recordado por largos años y al cual de todas maneras estaban cordialmente invitados. La madre de Linda era bastante alegre y despreocupada, era de aquellas que no medían gastos si de diversión se trataba. Todos celebraron la invitación con efervescencia, todos menos Bruno que a esas horas ya había planeado su retirada hacía rato, pues con la poca conciencia que le quedaba pretendía llegar a casa sano y salvo y librar a su hígado de más alcohol, por lo menos aquella noche. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los demás lo animaron y trataron de convencerlo de buenas y cariñosas formas primero, sin lograr mucho éxito y más tarde lo fustigaron por ser tan maricón y por no tener los cojones suficientes para aceptar aquella invitación que prometía licor en abundancia. Aún así Bruno, desestabilizado y sonriente, no cedió ante los reclamos y empezó a despedirse efusivamente de todos como solo los borrachos saben hacerlo, con besitos húmedos para las mujeres y nalgadas para los varones. Mientras todos bajaban al primer piso para dirigirse a la fiesta bacanal que Linda había prometido, Bruno decidió que si emprendería el largo camino hacia su lejano hogar, debería tener como providencia la evacuación completa y exhaustiva de su vejiga, por tanto se encerró en el baño largos minutos y miccionó a placer grandes chorros de cerveza procesada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salió sin lavarse las manos, no por falta de lavadero sino por pereza beoda, y encontró a su paso a Linda, quien lo había esperado desde que entró al baño empleando la misma treta de entrar al baño para que los demás bajasen. Bruno se sorprendió de verla, le sonrió y se acercó a ella. No le gustaba para nada aquella mujer, pero de todos modos le correspondía la intención de querer encandilarse mutuamente sin entender por qué. Se besaron apasionadamente como no lo habían hecho en toda la noche por mantener aún en secreto sus encuentros y el beso fue ardoroso. Era el mejor beso que le había dado en todo el tiempo que estuvieron juntos. Ella estaba parada allí, justo frente a él, tan bella y primorosa como el alcohol en la sangre de Bruno le hacia creer. Tan bella se veía que no parecía ser ella, sino otra totalmente diferente, bendito licor, pensaba él, que le confiere belleza a quienes la naturaleza –y en el caso de Linda, las cirugías– se la negaron. La fustigó en tono de burla el jale que tenía con el primo de Manuel en tan poco tiempo y ella se enojó, pero luego rió un tanto halagada por creer que era una expresión de celos de Bruno. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por aquel entonces a Bruno no le molestaba mucho la escasa belleza de Linda siempre que ella lo besara tan fervorosamente como lo hacía y pagara la mitad de lo gastado, lo que le repudiaba era la forma en que ella lo miraba y le sujetaba las manos, la forma tierna en la cual se acurrucaba en sus hombros y suspiraba sin sentido, lo prolongado de los abrazos y gestos de amor meloso, le repudiaba el modo detestable de pedir amor, cariño y protección, mismos que Bruno no podría entregarle jamás, por tratarse de una mujer que no tenía mucho en común y por tratarse de tiempos imposibilitados para el amor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Linda le pidió con la misma pasión con la que lo besaba que no dejase de ir a la fiesta de su amada madre, sin embargo Bruno quería irse cuanto antes porque ya eran las doce y, cual cenicienta, él debía volver a casa. “&lt;em&gt;Vamos que la pasaremos muy bien, no te arrepentirás”,&lt;/em&gt; le decía sensualmente al oído (que de eso sí sabía la muy experimentada Linda), pero Bruno firme como una roca en su determinación, pero tambaleante como una hoja otoñal en el viento en su postura, respondió con un &lt;em&gt;“ni cagando”,&lt;/em&gt; bastante categórico. &lt;em&gt;“A mi madre le encanta Led Zeppelin”,&lt;/em&gt; sentenció ella ahora con menos sensualidad y mayor bribonada, sabiendo en este tiempo que salía con Bruno de sus marcados gustos musicales, y continuó, &lt;em&gt;“y le gusta toda la onda setentera, casi y hasta es una hippie”,&lt;/em&gt; concluyó ella pelando los enormes y no muy bonitos dientes. Bruno abrió grande los ojos, luego los cerró un poco como frunciendo el ceño, metió las manos en sus bolsillos, tambaleó un poco, miró a un punto indefinido en la pared y empezó a imaginar lo bueno que podría estar aquello. Linda insistió un poco más y entre besos encendidos, caricias en el bajo vientre y promesas de buena música y trago en abundancia, lo convenció. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bruno bajó primero los diecinueve peldaños –a duras penas–, para no levantar sospechas y luego hizo lo propio Linda, siempre tan convincente con su performance actoral. Como para no crear especulaciones y conociendo a sus amigos como los conocía, Bruno volvió a despedirse de Manuel y todos los demás con la intención soterrada de escuchar nuevamente aquel &lt;em&gt;“Oe ya pe, vamos. No seas cabrón”, &lt;/em&gt;como en efecto ocurrió y ante lo cual Bruno se apresuró a responder con el &lt;em&gt;“que chucha, vamos pe”&lt;/em&gt; respectivo, sin reparar que su mala actuación de dejarse convencer tan rápidamente podría dejar entrever la influencia de Linda y la demora de ambos en su decisión, pero eso poco importaba ahora. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos ya habían sucumbido a los efectos maravillosos de la embriaguez, incluso Manuel, el más borracho de todos allí presentes, y quien aquella noche le había dicho como seiscientas veces a Bruno las ganas que tenía de sacarle la mierda a alguien sin encontrar a nadie que fuera potencialmente maltratable. En todas sus incursiones al baño entraba con la intención de tropezarse con alguna mirada poco gentil y de inmediato arremeter a puñetazo limpio siempre bajo la excusa de la defensa propia y la venganza de la afrenta. Manuel era un maldito desquiciado desde muy niño y un cabrón hijo de puta cada vez que podía, pero tan gracioso y ocurrente que había encontrado en Bruno al compañero ideal de borracheras insanas y memorables. Alguna vez y en completo estado de ebriedad en medio de una sesión de chupetas ocasionales, Manuel sufrió cruentamente las burlas de Bruno por una frase que esgrimió para resaltar la amistad que los unía, pero que terminó siendo la mayor mariconada dicha alguna vez entre ambos, &lt;em&gt;“a veces siento que tú me comprendes más que mi enamorada, bro”.&lt;/em&gt; Bruno se encargaría que tremenda mariconada no quedara en el anonimato y lo comentó a sus amigos más cercanos solo con el fin de reírse del desliz de su amigo sin saber que Alice, la eterna enamorada de Manuel, la muy autoritaria y dominante Alice, lo reprendería fuertemente por tal infamia y lo sometería a una serie de caprichos que él cumpliría con obediencia impasible siempre y cuando ella no pusiera reparos respecto a alguna exigencia erótica inventada por Manuel. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el camino hacia la casa de Linda, la cual se hallaba a pocas cuadras de aquel bar, el romance entre ella y Bruno ya era un secreto a voces. Linda hacía esto más evidente. Con el fin de alejarse del primo de Manuel –que intentaba por todos los medios obtener sus favores– y acercarse más a Bruno, esta se retrasaba hasta donde se hallaban él y Manuel y amagando alguna trifulca amistosa con este, terminaba tropezando y amparándose en brazos de aquel, quien aprovechaba para robarle alguna caricia o si era posible un pequeño beso en la mejilla, no más que eso, ya que Bruno intentaba por todos los medios mantener en secreto una relación de la cual no se sentía muy orgulloso. Ya en muchas ocasiones y con otros amigos que conocían a Linda, él les confesó su aventura amorosa con el único fin de darse aliento para proseguir con tal empresa y confirmar que era bueno darse un revolcón con alguien que tuviera el culo como lo tenía Linda, &lt;em&gt;“aplicas el método del pescado nomás”,&lt;/em&gt; concluían todos sabiamente en sus consejos. El primo de Manuel, en aquel momento cayó en cuenta que esa mujer de escasa belleza pero de abundantes carnes, no podría ser para él el banquete que tenía previsto como despedida del país. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caminaron unas cuadras hasta llegar al recinto. Era un casa bella por fuera, tenía unos arbustos bastante bien cuidados y en su interior se guarecía un ambiente tan festivo que ya desde dos cuadras atrás daba ganas de estar adentro. Llegados a la casa, las luces psicodélicas daban la bienvenida a los inesperados visitantes, quienes llevaban entre manos y por recomendación de Manuel, dos botellas de ron, trago predilecto de este para alargar celebraciones. Mientras se acomodaban y combinaban en una jarra aquel destructor licor que tan poca gracia le hacia a Bruno, el sonido de Whole lotta love llenaba el lugar de un ánimo encendido y embriagador, “esta fiesta será inolvidable”, pensó Bruno y empezó a tatarear la canción y a dejarse embrujar por el ambiente fascinante de aquel lugar y entre uno que otro paso fallido por la inestabilidad de sus piernas y las torpes habilidades para la danza que poseía, Bruno imaginó el buen momento que de seguro pasaría allí. Definitivamente sería una noche que no podría olvidar nunca en su vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;...Continuará&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-2030803478994401986?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/2030803478994401986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=2030803478994401986' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/2030803478994401986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/2030803478994401986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/07/nota-de-autor-segundo-entrega-que-por.html' title='Los borrachos también lloran II'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SmH-V67dscI/AAAAAAAAA_k/WzechPis8hU/s72-c/borrachos1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6247358028153532141</id><published>2009-06-30T13:17:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T13:43:39.523-07:00</updated><title type='text'>Los borrachos también lloran</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Skp43vc-c8I/AAAAAAAAA94/Er6MeM2CueE/s1600-h/ebrio.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 255px; height: 355px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Skp43vc-c8I/AAAAAAAAA94/Er6MeM2CueE/s400/ebrio.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353224006109393858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Nota de autor: &lt;/span&gt;Esta es la primera entrega de muchos relatos venideros, todos imaginarios e inventados y que nada tienen que ver con la realidad de alguno de los miembros de este blog o amigos cercanos a ellos. Son historias maceradas por el tiempo para ser disfrutadas como anécdotas divertidas a sorbos pequeños. Las historias reveladas aquí –como ya lo dijimos– son fantaseadas y azarosas, asimismo no tiene ningún tipo de conexión ni temporal ni argumentativa, son historias aisladas. Y si a pesar de ello no lo creen así… será una lastima para ustedes por incrédulos.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Capítulo primero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Hector Ccahua:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras bebía la última cerveza de la noche y de aquella celebración, y apenas se sostenía por sus propios medios con las piernas bien separadas para no perder el equilibrio, pensó en lo contenta que se pondría su madre cuando llegase a casa con la olla arrocera que se había ganado hacía pocas horas en el sorteo realizado por el día del trabajo en su centro de labores. Era sábado y todos los trabajadores de aquella academia –que lleva el nombre del poemario que significó el anticipo del vanguardismo literario en Latinoamérica– habían estado celebrando desde el mediodía su condición de empleados con un entusiasmo de feria. No era para menos, se tenía un empleo en estos tiempos difíciles, habían recibido un almuerzo de camaradería bastante generoso y lo mejor de todo: la cerveza era gratis. ¿Qué más se podría pedir en esta vida? Si todo fuera gratis, la humanidad estaría un paso más cerca de la felicidad, eso ni quien lo dude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Willy era su nombre y ahora enrumbaba hacia el paradero donde tomaría la combi que lo llevaría hacia su casa. Eran exactamente las 10 y 50 de la noche y ya la última cerveza ahora solo era un montón de espuma acumulada en el fondo de la botella de 650 mililitros. Era hora de marcharse porque en medio de las celebraciones y el júbilo, Willy se había quedado solo en una mesa repleta de botellas vacías y cabezas dormidas sobre sus brazos que no reconocía de ningún lado, no se había percatado en el barullo de la fiesta que los demás tutores, como lo era él, habían decidido irse a celebrar a otro recinto donde hubiera más trago y menos borrachos, y ahora se encontraba rodeado de rostros desconocidos y que lo miraban con un gesto de risa contenida e hilaridad lastimera por aquella inestabilidad inusitada para caminar que ahora lo sorprendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió tambaleando del lugar y preguntándose donde se habrían ido sus compañeros tutores a seguir celebrando. Tomó su magnífico y costoso teléfono celular de su bolsillo izquierdo (celular adquirido recién hacía un mes atrás y por el cual aún le faltaban pagar 6 cuotas de 200 soles) y empezó a enviarles mensajes misios, que eran los únicos que tenía por enviar, ya que Willy era de esos espíritus ahorrativo en extremo e incomparables a algún mortal – el celular fue solo un hecho aislado y circunstancial– y que además le valían la fama de avaro consumado y servían para la creación de mitos tales como aquel que no le gusta comer plátanos por no botar la cáscara. Sin embargo, y al ver que nadie lo llamaba o respondía sus mensajes misios, decidió con enorme convicción que sería mejor irse a casa a mostrarle a su madre la hermosa olla arrocera que se había ganado hoy. Cuanto había tomado Willy esa noche, cuanta cerveza gratis, a cuantas mujeres no le habría pedido disculpas por el involuntario desliz de sus manos que estando en las caderas de estas terminaban en las zonas más blandas de su anatomía al bailar, el ímpetu del alcohol les decía. Si así fueran todas las reuniones, la vida sería otra cosa, pensaba él mientras se colocaba en los oídos los audífonos de su discman que lo acompañarían hasta el paradero donde habría de tomar su carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ojos achinados como los traía y su andar vacilante fue recibido por un fuerte golpe del viento en la cara – que no sería el único golpe que recibiría aquella noche– y por un instante fue feliz al recordar lo mucho que había bebido y lo poco que había gastado. Luego de aquel ventarrón sorpresivo en el rostro y como por algún conjuro licencioso de la mala fortuna, Willy no pudo controlar más el movimientos de sus piernas y su visión ahora era más borrosa que antes. Pensó que sería bueno caminar hasta el paradero en lugar de tomar una combi para darle tiempo a que la borrachera pase, además solo eran siete miserables cuadritas de la avenida La Marina hasta llegar a la avenida Universitaria para tomar otra combi y lo mejor de todo: ningún centavo saldría de sus bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emprendió entonces su camino con el premio ganado bajo el brazo derecho, los audífonos en las orejas para no aburrirse y el magnífico y costoso celular recientemente adquirido en el bolsillo izquierdo. Se sorprendió de lo difícil que era caminar con una caja en el brazo derecho pues lo hacía tambalear tan exageradamente que ocupada todo lo amplio de la vereda y no lo dejaba ir en línea recta como casi siempre acostumbraba caminar. El zigzagueo lento de su andar además de lo mucho que se movía todo a su alrededor lo hizo caer en cuenta de que estaba más borracho de lo que él imaginaba, así es que sabiamente decidió tomar un atajo, de esos que él tomaba siempre que salía de la academia a su casa, para ahorrarse unos cuantos centavillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el mismo ímpetu y despreocupado orgullo de los borrachos, Willy encontró el atajo a través de un parque de árboles elevados y arbustos abundantes. Tan tranquilo era aquel parque, se decía, que recordó la vez que en la que a estas mismas horas y en compañía de su, por entonces señorita enamorada, él experimentó el encuentro sexual más excitante y rápido en su historial de sesiones amatorias furtivas. De pronto y como un sacudón de la mismísima noche Willy se vio desposeído de su preciado premio –la hermosa olla arrocera– y se vio rodeado de siluetas que no alcanzaba a contar porque cuando creía que eran tres, estos malhechores de la noche se desdoblaban y ahora parecían seis. Con valentía se arrojó a recuperar la hermosa olla arrocera que sería el deleite de su madre (y que por ser gratis, era mucho más preciada) y en lugar de ello se tropezó con un sonoro ruido de vidrio y una extraña sensación en su mano derecha que no supo reconocer en aquel momento. Uno de sus contendores intentaba atacarlo con lo que quedaba de una botella que instantes antes prácticamente se había despedazado en la mano derecha de Willy, este con todo el temperamento de un buen borracho empezó a utilizar su brazo como escudo. Maravilloso estado de ensueño y bendito licor que no le permitía sentir dolor alguno, se decía y luchaba encarnizadamente contra aquellos espectros nocturnos. Para nadie es un secreto que el alcohol provee a sus benefactores de una fuerza arriesgada y la ausencia total del miedo y cierto adormecimiento del sentido común también, bajo aquel influjo se hallaba Willy cuando decidió no rendir las armas y arremeter contra esos fantasmas que cada vez se movía más rápido y más furiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reyerta terminó cuando uno de los espectros sorprendió a Willy por las espaldas y le aplicó una llave magistral que casi lo deja sin cuello y sin aliento. Luchó hasta donde las fuerzas del alcohol se lo permitieron y cayó desvanecido en la vereda despojado de toda pertenencia. Tosió un buen rato por la fuerza del cogoteo y luego se repuso. Quiso saber de qué se trataba la extraña sensación que no reconocía en su mano derecha, pero su borrachera, la falta de aire producida por la estupenda llave que le aplicaron y unas insólitas ganas de dormir, lo llevaron hasta un árbol donde se apoyó y durmió hasta las 3 de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre Willy despertó en su cama a las 5 de la tarde del día siguiente sin recordar si quiera como pudo llegar a casa. Quiso ponerse de pie y empezar a recordar lo que había pasado en todo este tiempo pero no pudo hacer ni lo uno ni lo otro. Cayó pesadamente en el suelo de su cuarto y no entendió las razones de su inestabilidad, ¿acaso seguía bajo los efectos de la borrachera? Gritó desde el suelo un auxilio desgarrador y su madre lo asistió como solo las madres saben hacerlo entre recriminaciones y muestras de preocupación ¿Por qué se había caído? Intentó dar un suspiro para invitar a la remembranza de los sucesos de su aventura y un fuerte dolor le impidió si quiera el respirar cómodamente. Se quitó la camiseta que llevaba y descubrió en sus costillas unos moretones espeluznantes producto de las patadas recibidas por los fantasmas de ayer noche. Se despojó de sus pantalones y descubrió la causa de su caída, sus rodillas y piernas también estaban amoratadas y desolladas. Su madre cariñosamente lo reprendía mientras curaba sus heridas y le ayudaba a recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le comentó que su padre le abrió las puertas a las cuatro de la madrugada y tuvo que pagar un taxi desde la avenida La Marina. Les informó que había sufrido un atraco y luego de maldecir su suerte, su padre lo llevó a su cuarto casi a rastras. Lo tumbó en la cama con la misma ropa ensangrentada y llena de pasto y vomito y lo dejó dormir hasta las cinco de la tarde para que le pasara la borrachera. Sin embargo nadie (ni el mismo Willy) se había percatado de los golpes que llevaba como regalito de sus agresores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta era ahora, ¿Qué había ocurrido la noche anterior? Aquello era todo un misterio para la familia, incluso para el mismo Willy que ahora solo se lamentaba no haberle regalado la hermosa olla arrocera a su madre. Fue forzando la memoria a pesar de las terribles palpitaciones de sus sienes y el sedimento de sus tripas y paladar. Y justamente esa olla arrocera lo llevó hasta el recuerdo del atraco sufrido. Se vio la mano derecha y su recuerdo como una clarividencia del pasado le aclaró todas las dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó primero haber despertado en un parque –luego de la golpiza propinada– apoyado en un árbol añejo y con un frío en el pellejo que lo hacía tiritar, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;fue el frío en realidad, lo que me hizo despertar”,&lt;/span&gt; dijo Willy mientras contaba su historia. El frío de la madrugada debió haber sido superlativo ya que superó el umbral de sensaciones que el alcohol había adormecido. Se puso de pie con menos problemas que antes y no recordó donde estaba ni porque había dormido en un parque si el tenía una casa acogedora y una cama confortable y amplia. Miró a su alrededor y reconoció la avenida La Marina. Se le ocurrió que si estaba allí es que venía de su trabajo, de la academia con nombre de poemario. Se tranquilizó y empezó a recordar la gran celebración que había tenido, cuantas botellas se habría encargado de vaciar él solito, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“cuanta diversión, ¡por dios!”,&lt;/span&gt; se dijo. Sonrió y decidió ver la hora para decidir si tomaba una combi o seguía caminando. Introdujo su mano en el bolsillo izquierdo de su pantalón para buscar su magnífico y costoso celular y no lo halló. Se alarmó, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“mi celular”, &lt;/span&gt;se preguntó y empezó a buscarlo en todos sus bolsillos. A pesar de haber dormido por más de cuatro horas apoyado en el árbol de un parque de San Miguel, frente a la avenida La Marina, los estragos de la bombaza que se había metido y los efectos de la espumante chela gratuita bebida en grandes cantidades, aún seguían firmes como un roble en su sistema sanguíneo y la confusión de un sueño incomodo y frío también confundían sus respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No halló su celular en sus bolsillos y su estado de confusión se entremezcló con una tristeza hondísima, la misma que sienten los tacaños más extremos cuando pierden algo que aún no han terminado de pagar. Miró aquella avenida y pensó que quizás no sea tan tarde por el constante ajetreo y la vida que tenía a esas horas las calles. Le preguntó la hora a una señora que pasaba por allí y le ofrecía cigarrillos y caramelos y ella le informó lo que no creyó que fuera verdad, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“son las tres de la mañana, jovencito”, &lt;/span&gt;le dijo la señora, quien se fue rauda luego que Willy introdujo su mano al bolsillo trasero de sus pantalones para sacar dinero y comprarle unos cigarrillos y no encontró nada en ellos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“mi billetera”,&lt;/span&gt; dijo para sí y empezó a buscar en el césped lo que nunca halló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó que también llevaba audífonos en las orejas y en la cintura un canguro donde guardaba su discman y que ahora tampoco estaban, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“mi discman”,&lt;/span&gt; se cuestionó enseguida. Buscó en sus bolsillos su discman o sus audífonos, aún cuando fuera como consuelo, y adivinen…nada de nuevo. Sin billetera, ni celular, ni discman, se percató recién que algo había ocurrido mientras se había quedado dormido. Se tomó la frente con la mano derecha como una lamentación y se hizo un pequeño corte. Había dolor, lo cual era signo inequívoco que el alcohol iba diluyéndose. ¿Qué había en su mano que lo había cortado?, se preguntó. La miró y su mirada se tropezó con una mano incrustada de vidrios. Ahora todo estaba claro. Había sido victima de un atraco, probablemente el peor de su vida. Con estos funestos recuentos de los hechos y el dolor que empezaba a sentirse como ligeras molestias al caminar y respirar, hizo lo que todo buen borracho haría en aquellos momentos, sacar lo de adentro, exteriorizar sus sentimientos sin menores cuidados. Se arrodilló y dejo fluir su sentir materializado en un vomito espeluznante y amarillento, en un buitreo intenso donde toda su rabia, frustración y desazón por la mala noche que el destino le había reservado, se esparció en el pasto donde había dormido minutos antes y en alguna proporción en sus propios pantalones y zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre Willy, borracho, herido, ensangrentado, mugriento de pasto y vomito, desposeído de sus bienes más preciados y sin un centavo en los bolsillos, enrumbó hacia el paradero donde tomaría la combi que lo llevaría a su casa –si habría alguna a esa hora, y peor aún, si alguna de las que había, lo quisiera llevar gratis–. Quiso llorar por su mala fortuna pero se la aguantó como los machos, pues ya había llegado al paradero y el llanto le impediría empezar sus descarnados ruegos para que lo llevasen gratis hasta uno de los últimos paraderos del trayecto. Nunca antes le había molestado que le dijeran borracho, pero aquella madrugada fría, desvalido de todo cuanto podría sacarlo de esa situación, le indignó recibir tal calificativo de boca de los cobradores de combi inclementes que le negaban el favor de llevarlo a su casa a esas horas. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para eso tomas, borracho”, “no levantes a ese borracho”, “esta borracho, va a hacer problemas, avanza nomás”,&lt;/span&gt; y tantas otras frases de inmisericordia fueron dirigidas hacia el pobre Willy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más remedio, decidió tomar un taxi y con el dolor de su corazón pagar en su casa el dineral que le cobraría, pero una situación extrema como aquella requería medidas extremas. No obstante, primero tenía que dejar de tambalear, abrir bien los ojos, esconder la mano ensangrentada y luego intentar hablar con claridad. Tomó el primer taxi, pero lo tuvo que abandonar dos cuadras más adelante pues el taxista violentamente lo echó cuando Willy le comentó su desgracia y le dijo que le pagaría llegando a casa. Era un riesgo que el taxista no quería asumir, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“borracho de mierda”, &lt;/span&gt;le dijo el hombre y arrancó enseguida. La misma suerte corrió con otros 3 taxistas, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“¡qué desconfiados son los taxistas carajo!”, &lt;/span&gt;parecía decirse Willy. Cansado de aquella situación y con el temor de quedarse completamente calato a esas horas y por lugares poco familiares para él, paró el siguiente taxi y no preguntó nada. Abrió la puerta, se subió enseguida y le dijo con la lengua de trapo que llevaba, el destino hacía donde deberían ir. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Son 20 lucas”,&lt;/span&gt; le dijo el taxista ni corto ni perezoso, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“en mi casa te pago, por favor, me han robado”,&lt;/span&gt; respondió Willy con voz suplicante y enseguida le mostró la mano ensangrentada como prueba infalible de su desgracia. El conductor casi sin inmutarse por el estado tan lastimero de su circunstancial pasajero, le dijo al mismo tiempo que lo veía con ojos amenazantes, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“si no me pagas, te voy a dejar calato en la calle, huevón”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre Willy llegaría a su casa únicamente amparado por la buena fortuna. Intentó mantenerse alerta por evitar cualquier arremetida del chofer, pero nuevamente el alcohol consumido se apoderó de su conciencia y lo arrastró hasta un sueño pesado y profundo, sueño que fue interrumpido rudamente por el taxista que le avisó que ya estaban por llegar y que le indicase por donde tendría que ir. Así llegó Willy a su casa aquella madrugada y así recordaría la vez que se bebió cuantas chela gratis se le cruzaba en el camino. Nunca aceptó lo que le dije, pero creo, sin seguridad de afirmarlo, que todo aquello le pasó por borracho y por tacaño.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6247358028153532141?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6247358028153532141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6247358028153532141' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6247358028153532141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6247358028153532141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/06/los-borrachos-tambien-lloran.html' title='Los borrachos también lloran'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Skp43vc-c8I/AAAAAAAAA94/Er6MeM2CueE/s72-c/ebrio.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6844753466763231216</id><published>2009-06-18T15:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T15:11:41.761-07:00</updated><title type='text'>De lo que sabe y de lo que no</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Sjq7fcRwjMI/AAAAAAAAA4A/xb1rWIrYxuE/s1600-h/procaz.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348793656296901826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 368px; CURSOR: hand; HEIGHT: 241px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Sjq7fcRwjMI/AAAAAAAAA4A/xb1rWIrYxuE/s400/procaz.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por &lt;strong&gt;Hector Ccahua:&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No esta bien pasarse el tiempo hablando de temas superfluos o irrelevantes que no conduzcan a nada productivo. Tampoco está bien pasarse todo el tiempo, como es la mala costumbre de muchas personas en este espacio (escritores y lectores), sin tomar en serio las cosas, satirizar o burlarse de las demás personas por el simple gusto de joder. La ironía, como bien lo decía Freud, es el mayor mecanismo de defensa del ser humano, una forma de camuflaje si quieren, utilizado como medio de autoprotección del mundo circundante, y si lo dice Freud, yo lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tal razón, quiero hacer de conocimiento público, además de mi admiración por el psicoanálisis y toda su mierda casi siempre ininteligible, mi voz de protesta frente a la trivialidad y la falta de compromiso social, cultural e histórico de este espacio cibernético, que cree que el sarcasmo los va a conducir a buen destino. Exhorto a mis camaradas a tener un poquito más de seriedad y vergüenza, propia y ajena, en sus letras y en su forma de vida. Basta ya de tomar todo a la ligera y de creerse los jodiditos, los irreverentes, los incendiarios. ¡Las personas merecen respeto señores! O acaso es divertido divulgar y ventilar las historias personales de amigos cercanos y/o amantes o ex -amantes a través de “creaciones literarias”, o quizás usted señor no se haya dado cuenta que llamar tetón al presidente de su país no sea tan gracioso como parece, lo mismo para quienes se burlan de los sentimientos y pensamientos de los demás por ser conservadores o defender buenas costumbres o quienes intentan crear poesía subversiva y poner al nivel de un pedo o un cague a diosito u osan escribir sobre lo más sagrado que en la vida se tiene, como es la sacrosanta madre, ¡¡por dios!! La poesía señores, no tiene otro fin que no sea hablar del amor, de los buenos sentimientos, de lo que nos hace seres superiores en la naturaleza, que quede claro, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente, todo tiene un límite. A partir de la fecha imploro que seamos todos, nuevas personas, busquemos ser personas productivas, responsables, comprometidos con nuestra nación (de la cual debemos sentirnos orgullosísimos). A partir de ahora basta ya de guerra entre peruanos, debemos amar a nuestra patria, no criticarlo ni pedir la salida de algún ministro, empujemos el carro hacia delante y en la misma dirección, ya no más marchas ni protestas, ya no más desigualdades ni rencores. El país esta creciendo ¿acaso no se dan cuenta? El Perú, al margen de las matanzas entre policías y ciudadanos de quinta categoría, la extrema pobreza, la falta de empleo, el caos vehicular, la inseguridad ciudadana, el resurgimiento el terrorismo, la mala educación, la corrupción, el centralismo, la ineficacia del sistema de salud pública y uno que otro etcétera más, es un país de una de las economías más sostenibles en el continente ¿acaso usted no tiene un celular o un mp3 que lo valide? Yo tengo los dos. No importa que no clasifiquemos al mundial, lo importante es que el Perú merece y necesita con urgencia personas serias y comprometidas con el desarrollo y no chistosos pobre diablos de espíritu burlón e irreverente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa misma línea hoy pretendo hacer partícipe a usted, sí a usted, de un hecho trascendental (porque la literatura tiene que ser y tratar de temas trascendentes parta ser literatura), la importancia del lenguaje cotidiano y el aporte lingüístico del Perú a las letras españolas y al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, o sea la DRAE. El compromiso con la cultura y el afán de compartir la información intelectual de nuestros días impulsan estas líneas y (como ya lo dijimos antes) buscan cambiar el rostro de este lugar en la web por uno más serio, respetable y consecuente con la realidad nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tal motivo a continuación se resumen y sistematizan las aportaciones más novedosas de peruanos ilustrísimos que con el único fin de contribuir al crecimiento y perfeccionamiento de nuestro hermoso idioma, el español, nos hacen partícipes de estos chispazos de genialidad y desfachatez literaria. Aportes que servirán, y no lo dudamos, para poder expresar con total claridad mediante las palabras, su sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecemos. Si usted es de los que quiere hacer saber a sus congéneres acerca de su pericia en el campo de las artes amatorias y ejemplificar su accionar en el plano carnal de una manera refinada y elegante puede utilizar frases como las siguientes: &lt;em&gt;“la voy a dejar como piñata en fiesta de huérfanos” o “le voy a hacer la de la metralleta talibana”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Si usted es de los que tiende al narcisismo y quiere causar una impresión por su nivel de sapiencia y exquisito gusto para hacer saber que posee un miembro viril más que respetable las opciones a utilizar (por más que no lo tenga) son: &lt;em&gt;“te voy a cachetear sin manos” “mi casco alemán” “mi coca cola de 3 litros” “mi huasamandrapa” “mi brazo de bebé chinchano”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacer referencia al acto sexual contamos ahora además de los ya conocidos coito y &lt;em&gt;“me voy a un entierro”,&lt;/em&gt; a los novedosos y súper aristocráticos &lt;em&gt;“le voy a dar una aceitada” “voy a remojar el payaso” “me la voy a chispotear” y sus derivados “me la voy a cepillar” “se la voy a zampar seca”. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones quien se haya preguntado si exista alguna otra nomenclatura para definir a un felatio con total precisión, aquí le presentamos algunas alternativas que de seguro harán que reciba más de una mirada de admiración por su erudición: &lt;em&gt;“gologolo” “una corneteada” “soplar la vela” “una cascabeleada” “cantar en el karaoke”. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por último, si usted estaba en búsqueda de algún sinónimo ignoto y de enorme sofisticación para realzar la belleza, perfección y redondez de un derrier de infarto puede utilizar a partir de hoy: &lt;em&gt;“¡que buen chiclayo!” “¡que tal rabanal!” “¡tremendo chipote chillón!”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Los más perspicaces lectores habrán notado que la mayoría de frases se circunscriben al plano netamente sexual, lo cual creemos es totalmente casual, sino que lo diga Freud, a quien tanto admiro y tan poco entiendo. Asimismo, descaradamente estos términos se ciñen al género masculino únicamente, cosa que creemos injusta, pero si existe alguna fémina que tenga algún otro aporte de índole feminista y lo quiera compartir por escrito, – que aunque lo dudamos por eso de que las mujeres no saben escribir – será bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En síntesis, usted ahora cuenta con nuevas formas de expresión que puedan enriquecer su idiolecto y acrecentar a la enésima potencia su repertorio léxico con estas frases de estructura compleja y de profunda significancia. Esperemos que los de la DRAE en la siguiente edición puedan de una buena vez introducir estas expresiones como peruanismo y elevarnos a un estatus de eruditos de la palabra hablada. Así señores intentamos hacer partícipe a usted, sí a usted, de las novedades intelectuales que pocos mencionan pero que cuentan con gran importancia en el mundo de las letras. Y así dejar de lado de una vez por todas las ironías y sarcasmos para ocuparnos de cosas serias e importantes. Cómo se le va a llamar tetón al presidente de la republica, ¡¡por dios!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Vayan los agradecimientos a Alex “el abuelo”, insigne personaje y miembro honorífico de Sorbos colillas y letras, quien es el responsable intelectual de muchas de las expresiones aquí vertidas y quien las promueve sin ningún goce de haber y con total desprendimiento y solidaridad en cada chupeta que se presenta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6844753466763231216?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6844753466763231216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6844753466763231216' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6844753466763231216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6844753466763231216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/06/de-lo-que-sabe-y-de-lo-que-no.html' title='De lo que sabe y de lo que no'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Sjq7fcRwjMI/AAAAAAAAA4A/xb1rWIrYxuE/s72-c/procaz.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7558804218092095334</id><published>2009-06-05T10:57:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T11:05:56.173-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector Ccahua'/><title type='text'>La noche que te vi</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SileQAbpg0I/AAAAAAAAAvw/LN2TKhh6Isw/s1600-h/piernas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343906061938688834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 243px; CURSOR: hand; HEIGHT: 247px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SileQAbpg0I/AAAAAAAAAvw/LN2TKhh6Isw/s400/piernas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hector Ccahua:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Te voy contar un sueño que tuve&lt;br /&gt;la noche que te vi las pantorrillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé un universo verde&lt;br /&gt;encendido apenas por la parsimonia de tus ojos&lt;br /&gt;y el incienso de tu aroma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vestías un vestido blanco purísimo&lt;br /&gt;y enrumbabas a la boda&lt;br /&gt;de un total desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaste a mí y me pediste&lt;br /&gt;que te acompañara&lt;br /&gt;y yo accedí&lt;br /&gt;como buen caballero que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomaste mi mano y sin hablar&lt;br /&gt;tu amable risa&lt;br /&gt;acomodó un delicioso beso&lt;br /&gt;en mis labios&lt;br /&gt;se trataba de un beso infinito&lt;br /&gt;tibio, candoroso&lt;br /&gt;tan lila&lt;br /&gt;que en definitiva&lt;br /&gt;era un beso tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto hasta el aire&lt;br /&gt;se paralizó y&lt;br /&gt;nos deslizamos&lt;br /&gt;a un profundo matorral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tumbados en el suelo&lt;br /&gt;me miraste&lt;br /&gt;y dijiste algo&lt;br /&gt;que no entendí,&lt;br /&gt;yo de todos modos dije sí&lt;br /&gt;y debió ser bueno pues&lt;br /&gt;me prodigaste otro beso&lt;br /&gt;con la misma humedad&lt;br /&gt;de la agonía de tu nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu onírica desnudez&lt;br /&gt;despertó en mí&lt;br /&gt;esas ansias antropofágicas&lt;br /&gt;tan bien camufladas&lt;br /&gt;de camino al matorral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así&lt;br /&gt;súbitamente&lt;br /&gt;en lugar de abrirte las piernas&lt;br /&gt;te abrí el pecho y&lt;br /&gt;devoré tu corazón&lt;br /&gt;en lugar de comerme tu sexo&lt;br /&gt;para llevarme de ti&lt;br /&gt;no solo los ardores de tu pubis&lt;br /&gt;sino tu amor ensangrentado&lt;br /&gt;en las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego desperté&lt;br /&gt;extasiado por el sueño&lt;br /&gt;y decidí llamarte y contártelo,&lt;br /&gt;pero creí que pensarías&lt;br /&gt;que soy un monstruo,&lt;br /&gt;un pervertido,&lt;br /&gt;un caníbal sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cualquier forma&lt;br /&gt;quería que sepas&lt;br /&gt;lo que tus pantorrillas&lt;br /&gt;pueden inspirar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7558804218092095334?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7558804218092095334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7558804218092095334' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7558804218092095334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7558804218092095334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/06/la-noche-que-te-vi.html' title='La noche que te vi'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SileQAbpg0I/AAAAAAAAAvw/LN2TKhh6Isw/s72-c/piernas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-3566327059762153611</id><published>2009-05-12T11:07:00.000-07:00</published><updated>2009-05-12T11:17:48.050-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crónicas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector R. Ccahua'/><title type='text'>Crónicas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Sgm8AgUD1jI/AAAAAAAAAuA/ih3tCNASk0Y/s1600-h/indignacion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335001950457157170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 186px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Sgm8AgUD1jI/AAAAAAAAAuA/ih3tCNASk0Y/s320/indignacion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hector Ccahua:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;Cada tanto tiempo me da por ignorar la realidad en la que vivo, aquella maraña de desvergüenzas e insólitas vivencias que llenan de frustración la vida mía. La ignoro y me afinco en el mundo de las fantasías, que es donde puedo hacer todo lo que la realidad me impide hacer y de paso, donde me siento más cómodo. Y sí, efectivamente es un mecanismo de escape, uno que me mantiene las ganas de emprender cualquier cosa, un artificio que me da un respiro, un espaldarazo de aliento, un soplo de vida, que hace que olvide la realidad que me toca vivir a diario. Sin embargo hoy no pude abstraerme en mis fantasías y caí pesadamente en el pavimento frío y doloroso del mundo concreto que se ensañó con mi conciencia y la zarandeó furibunda y sin piedad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Andaba yo de regreso a casa un domingo en la noche, que por coincidencia era día de la madre. Caminé al paradero como de costumbre, con los mismos pasos y las mismas ropas de ayer y los mismos miedos de ser atracado a cada esquina. Pensé que hoy, como tantos días atrás, no había hecho nada productivo más que abrazar a mi madre y demostrarle nuevamente que yo no era el hijo que ella se merecía. Tuve la suerte de encontrar una combi parada en medio de la pista recogiendo pasajeros y ocasionando un tráfico atroz y un ruido infernal de cláxones inmisericordes. Subí a la combi masticando mi indignación por el ruido y me pareció injusto que un vehículo tan deficitario pueda hacerse responsable de la vida de tantas personas abordo y que estas tengan que doblarse en dos o tres para acomodarse, si así se le puede llamar a ocupar un sitial en tal vehículo. Me senté al fondo como siempre lo hago para evitar perder mi privilegiado asiento frente a alguna mujer embarazada o con niño en brazos. Era también de esperarse que el dichoso carro espere estar repleto para recién emprender su rumbo, tal como lo hizo pasado diez largos minutos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De un tiempo a esta parte suelo buscar la cara del chofer con la mirada para poder maldecirlo dentro de mí y lanzarle mil y un conjuros y blasfemias. Así lo hice y me sorprendí al ver el rostro de aquel tipo desgarbado, de pómulos prominentes y una juventud más bien envejecida, me pareció haberlo visto antes hasta que lo recordé. Era el mismo tipo que días antes informaba a los choferes de combi en el paradero donde estuve parado hace minutos, uno de esos famosos “dateros” que tanto abundan en la ciudad hoy en día. Lo recordé porque días atrás protagonizó una encarnizada lucha con otro datero por el territorio virgen que significaba aquella esquina. Su rostro aún presentaba algunas marcas de la pelea sostenida hace pocos días. Mi traicionera memoria fue clemente con ese tipo y evoque por tanto que se tratada del mismo ladronzuelo y drogadicto que rondaba las calles de mi casa poco menos de un año atrás y era el terror de los parques a partir de las diez de la noche. Me pareció increíble estar sentado en el mismo carro con tal delincuente al volante y me pregunté como era posible aquello. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal hecho no hacía más que reafirmarme la idea que vivía en un país de informalidades e improvisaciones, en resumen, una tierra absurda donde quienes nos despojan de las pertenencias también se encargan de nuestras vidas frente a un timón. Pensé por un momento bajarme de la combi y esperar otra que por lo menos tenga a un conductor con un prontuario menos alarmante y así no poner en riesgo mi vida. Pero el frío que ya empieza a envolver a Lima implacablemente y la flojera de estar parado por largos minutos a la intemperie, me hicieron desistir de mis deseos, al fin y al cabo no sería la primera vez que pongo mi vida en serio riesgo, pensé y me enrumbé a casa resignado a morir en un accidente automovilístico o siendo víctima de un robo por parte del choro que fungía de chofer. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A mitad de camino, la intervención de una policía de transito en su motocicleta y confinada en aquellos pantanosillos ajustado - que seguramente sería el delirio mío aquella noche fría y del adolescente de miraba afiebrada sentado dos asientos adelante– demoró mucho más mi llegada a casa. Mientras la mujer policía le pedía al chofer todos los documentos y le recriminaba las faltas al reglamento de transito que había cometido desde donde ella lo había interceptado, yo cruzaba los dedos para que lo multe fuertemente y le quite la licencia de conducir – si la tenía, claro esta-. Pese a mis ruegos desmesurados la policía partió dejándole solo un buen sermón y una advertencia al chofer, &lt;em&gt;“ya lo sabe señor Choque, que sea la última vez”,&lt;/em&gt; le dijo al tiempo que se acomodaba en su motocicleta. Al parecer nadie en la combi se percató del hecho, pero yo no pude saltarlo por alto, “¿Cómo carajos un chofer puede llevar semejante apellido?, ¡por dios!”. Choque, un chofer que se apellide Choque, qué tipo de presagio malévolo o azaroso significaba aquello, me preguntaba mientras temía más por mi vida. Estaba perdido, pensé y convencido que si aquella noche llegaba a casa sano y salvo, iba a ser de puro milagro e iba a comprobar que en efecto, nací bajo una buena estrella. Que un chofer se apellide Choque es como si un médico firme sus informes bajo el nombre de Matasanos o un abogado se llame Modesto, es decir, era inconcebible, ridículo y absurdo. Seguí buscando dentro de mi cabeza otras alternativas tan descabelladas como aquella, jugaba con estos ejercicios en mi mente para distraer la angustia de mi muerte, que de seguro estaría próxima. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto ya no tuve la necesidad de hacer más esfuerzos para olvidarme del tema. Delante de mí se había colocado una señora con su pequeño hijo de aproximadamente cinco años. La señora también me parecía conocida, la había visto vender caramelos en distintos vehículos de transporte público, siempre bajo el mismo argumento, su marido la había abandonado con un hijo y por tanto se encontraba en un estado de pobreza tal que se veía obligada a subir a los carros a incomodar nuestro placentero viaje con su verbo florido y sus gomitas sabor a frutas. Tenía una voz áspera y el pellejo bien pegado a los huesos, su cabello era corto y ondulado a la fuerza y su mirada poseía aquella demencia típica de las mujeres parlanchinas, bullangueras e hipócritas. Su hijo era más bien un niño de hoyuelos risueños, un despojo de sonrisas, encantador y algo pícaro. Quiso sentarse solo en un asiento, pero eso significaría un pasaje más, por tanto la madre cariñosamente lo agarró del brazo y entre susurros lo sentó en sus rodillas y le dijo, &lt;em&gt;“Párate mierda”.&lt;/em&gt; Hasta allí no había problemas, seguramente yo había oído mal y nadie más se percató del hecho. Pasado unos minutos, el pequeño volvió a reclamar el lugar donde creía debería sentarse y empezó el show. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El pequeño había cambiado de estado de ánimo, ahora se encontraba malhumorado, acalorado e irascible, quería su asiento al lado de la ventana a como dé lugar y luchaba por él con admirable pundonor. Golpeaba a la madre fieramente para que esta se saliera de su sitio y gritaba chillonamente por su capricho. Muy compungido por el desdén de su madre, decidió arremeter contra sí. No dudó en sacrificarse así mismo para desadormecer el instinto maternal de su progenitora. Por tanto empezó a rasguñarse la cara frenéticamente, a jalarse los cabellos y a propinarse puñetazos violentos, acompañando su inmolación con sendos alaridos que empezaban a irritarme, a mí y a todas las demás personas encorvadas y hacinadas en la combi. La madre muy sabiamente había preferido ignorarlo y miraba por la ventana y comentaba para sí la desvergüenza de los borrachos de esas horas y las adolescentes de prendas breves pululantes por las calles. La desesperación del chiquillo iba de a pocos contagiando a su madre y la situación se tornaba insostenible. A cada golpe del niño, la madre se reprimía las ganas de levantar la mano y golpearlo con igual o mayor fuerza por el mal momento que le hacía pasar. Levantaba el puño, lo enseñaba en tono amenazante al pequeño y lo apretaba fortísimo y sus ojos se hacían enormes y desbordaba ellos el odio más execrable que yo haya podido ver en las pupilas de una madre hacia su hijo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La combi se convirtió en un loquerío. Los gritos del mocoso estaban por alterar mis nervios, cuando en esos ajetreos, una señora de semblante amable y rodillas inflamadas - que de seguro había pasado un buen agasajo por el día de la madre por el buen humor que ostentaba -, se acercó al pequeño de una manera conmovedora y angelical y le dijo &lt;em&gt;“no mi amor, eso no se hace, no se debe golpear a los demás ni llorar de esa manera”.&lt;/em&gt; Nadie me creerá pero el niño tranquilizó su llorosa pena y dando un respiro, respondió el gesto amoroso de la señora de rodillas inflamadas con un pellizco incandescente en el cuello de esta y le dijo con una voz casi diabólica: &lt;em&gt;“!Cállate!”&lt;/em&gt; estremeciendo con su clamor todo el vehículo. &lt;em&gt;“Muchacho del demonio”,&lt;/em&gt; le respondió ella mientras miraba a la madre de su joven agresor, quien seguía mirando por la ventana y hablando sola, &lt;em&gt;“que niño tan malcriado”,&lt;/em&gt; le dijo ahora a su circunstancial vecina de asiento y ella asintió. La madre al ver todo el escándalo ocasionado por su hijo, tomó otra sabia decisión. Sacudió a su hijo del brazo y luego de dos o tres bofetadas y amenazas espeluznantes, tranquilizó a su muchacho. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“¡Santo remedio!”,&lt;/em&gt; me dije y seguramente todos allí en la combi pensaron también en ello. Y hasta cierto punto, tal hecho podría argumentar sesudamente lo positivo y aleccionador del castigo físico a los niños y de seguro muchos padres y madres adoptarían aquel razonamiento para maltratar a sus hijos a diestra y siniestra. Sin embargo la tesis nuestra fue derruida a los pocos minutos cuando el pequeño endemoniado reanudó la trifulca con su madre por el asiento anhelado con mayor vehemencia y desesperación. Ya nadie quiso entrometerse y menos cuando el pequeño empezó a insultar a cualquier persona que osara mirarlo. &lt;em&gt;“Cállate”,&lt;/em&gt; chillaba, gruñía y se retorcía completamente atribulado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El niño había sido poseído por el alma de un perro rabioso incontenible. Mi ojo clínico me impulsaba a lanzar una teoría y a jugarme por un diagnóstico preciso para el mal que aquejaba a aquel pequeño,&lt;em&gt; “esta enfermo de madre”,&lt;/em&gt; pensé y hasta hoy lo reafirmo. En definitiva si algo había de malo en el niño, esto sería su madre. Enseguida pensé en el futuro que le esperaba al niño de hoyuelos risueños y me sobrevino una pena conmovedora y una preocupación insufrible. Al niño le aguardaba un futuro atroz y desolador. El ser que le había dado la vida cinco años atrás, ahora le prodigaba la muerte, una muerte lenta y trágica, que arrastraría consigo no solo a su retoño sino también a quienes vivieran cerca de él. Terminaría siendo un desadaptado social más y la mayor incógnita sería saber si iba a ser la droga o la delincuencia su primer estadío. Si algo se podía hacer para evitar el trágico destino del pequeño, esto sería definitivamente extirparle la madre. Fue inevitable pensar que el choro que fungía de chofer, el joven envejecido, el tan mentado señor Choque - que iba a asesinarme o a robarme metros más adelante en el trayecto de la combi -, habría tenido quizás una niñez tan igual o peor que este niño, con una madre tan o más sórdida que aquella. Seguramente así fue. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La madre lo zarandeó y lo abofeteó con abominable desparpajo y se sentó un asiento adelante a regañadientes para dejarle libre el asiento que el niño quería, &lt;em&gt;“que no estés quieto ahora nomás, mierda”,&lt;/em&gt; le decía con esa voz áspera y punitiva. Y luego agregó casi mordiéndose los labios de cólera, &lt;em&gt;“vas a ver en la casa, desgraciado”. &lt;/em&gt;El niño se calmó. Estaba cansado y sudoroso por el esfuerzo realizado pero satisfecho por el triunfo, no obstante, no dejaba de insultar a la señora de rodillas inflamadas cada vez que esta lo miraba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de bajarme de la combi, pude apreciar como la madre del pequeño discutía con el cobrador, un tipo obeso y sudoroso de escasa inteligencia y mucha picardía por el precio del pasaje. La madre se negaba a pagar el pasaje aduciendo que ya le había cobrado hace rato, cuando la verdad era que aún nadie había pagado el pasaje. Lo pagó luego de ser desenmascarada en su mentira. Me bajé antes que la madre y su hijo y al pisar tierra, agradecí no haber muerto en el viaje ni haber sufrido robo alguno, pero me invadió de nuevo la pena primero en la infancia del choro que fungía de chofer y del niño endemoniado, que a estas horas debe haber sufrido la paliza que su madre le había reservado por el espectáculo en la combi. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegué a casa y empecé a escribir la crónica de cómo un día no pude evitar sentirme triste y preocupado por la realidad en la que vivo y en la que me espera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-3566327059762153611?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/3566327059762153611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=3566327059762153611' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/3566327059762153611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/3566327059762153611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/05/cronicas.html' title='Crónicas'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Sgm8AgUD1jI/AAAAAAAAAuA/ih3tCNASk0Y/s72-c/indignacion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7568959265005223151</id><published>2009-05-07T14:52:00.000-07:00</published><updated>2009-05-07T14:59:56.015-07:00</updated><title type='text'>Poema de un amor desesperado</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SgNY7jFMWcI/AAAAAAAAAs4/EWH5W-NJM9w/s1600-h/desesperacion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333204163789347266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 194px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SgNY7jFMWcI/AAAAAAAAAs4/EWH5W-NJM9w/s320/desesperacion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hector Ccahua&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;¿Si me gustan los pericos?&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Nada en lo absoluto. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Me gusta el licor y los cigarrillos &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;dormir hasta el mediodía &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y jugar con mis genitales &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pero, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¿los pericos? &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Nada en lo absoluto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Me gustan los buenos chistes&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;el lomo saltado &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y soñar con un `ménage a trois´ &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pero no los pericos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Me gustarían si se pudieran comer &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;o fumar &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;o beber &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;o en todo caso &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;si estos me acercaran &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;más a ti.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7568959265005223151?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7568959265005223151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7568959265005223151' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7568959265005223151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7568959265005223151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/05/poema-de-un-amor-desesperado.html' title='Poema de un amor desesperado'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SgNY7jFMWcI/AAAAAAAAAs4/EWH5W-NJM9w/s72-c/desesperacion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-9220006112702881055</id><published>2009-04-22T15:19:00.000-07:00</published><updated>2009-04-24T16:08:15.838-07:00</updated><title type='text'>Corazón delator</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Se-Y3lRCPoI/AAAAAAAAAsA/7L06mKioajw/s1600-h/untitled.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327644964866375298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 242px; CURSOR: hand; HEIGHT: 257px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Se-Y3lRCPoI/AAAAAAAAAsA/7L06mKioajw/s320/untitled.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Mariaelena le gusta verme dormir por largos minutos luego de entreverarnos en las sábanas y hacer el amor – si así se puede llamar a lo que nosotros hacemos de tiempo en tiempo – y yo le doy gusto cada vez que puedo. Ella dice que puede ver en las personas la paz que albergan en sus almas mientras descansan - o algo así que nunca entendí - y yo le pregunto a cuantas personas de sexo masculino, que no sean parientes suyos, ha visto dormir para sostener tal afirmación. Ella se ríe y como me lo suponía, no me contesta. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me dice que no parece que fuera Escorpio, porque mi dormir es muy calmo, &lt;em&gt;“los Escorpio tienen el sueño intranquilo, siempre están con la mente ocupada, pensando en su próxima fechoría”,&lt;/em&gt; me dice con esa fascinación suya por el horóscopo y los signos del zodiaco. &lt;em&gt;“Esas son tonterías”,&lt;/em&gt; le respondo y le refuto la idea diciéndole que nada tiene que ver mi cumpleaños o mi signo con mi calmo sueño, &lt;em&gt;“del mismo modo que soy Escorpio, soy mala persona, pero amo dormir y por nada del mundo haría del mejor momento de mi día un espacio de intranquilidades o culpas inútiles”.&lt;/em&gt; Ella ríe y se burla de mis palabras, &lt;em&gt;“ay amor, tú no tienes ni una pizca de mala persona, lo sé, yo te conozco y tú, mala persona no eres. No podrías matar ni una mosca”,&lt;/em&gt; me dice y yo solo la escucho con simpatía. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, últimamente no he podido satisfacer el gusto de Mariaelena por verme dormir, en parte por la mala fortuna y la infeliz coincidencia de que nuestros encuentros han convenido con mis periodos de insomnio (lo cual hace que ella sucumba ante el sueño antes que yo), y al mismo tiempo, y en mayor medida, porque ahora resultan ser menos frecuentes las veces que nos vemos, pues mi precaria y miserable economía por estos días, me impiden planificar cualquier salida con ella. La crisis ha devastado no solo la bolsa de Wall Street, sino también mis bolsillos. Por ello no me atrevo a llamarla como antes e invitarla a salir. Ella me dice que no hace falta dinero para salir y divertirse, y yo me callo las ganas de decirle que por lo menos yo sí necesito de dinero para pagarme los tragos que me ayudan a no aburrirme de las cosas que me cuenta, que siempre son las mismas: sus conflictos amorosos con un amante suyo al cual conozco en mediana medida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mariaelena no es buena conversadora pero posee un bello rostro, un cuerpo ondulante y la sonrisa fresca que compensa su aburrida charla y hacen que le perdone cualquier cosa. A veces ella exagera con el maquillaje, pero es como se siente más cómoda. La primera vez que salimos le comenté las ganas que tenía de ver su belleza al natural, es decir, sin tanto artificio labial o pintura adornando su cara y ella me respondió con enorme picardía que la vería sin maquillaje cuando nos bañásemos juntos; tal respuesta me entusiasmo de inmediato pero fue efímera su duración al escuchar la frase completa que mi morbosa complacencia había interrumpido, &lt;em&gt;“…cuando vayamos a la playa”.&lt;/em&gt; Nunca fuimos a la playa, pero sí pudimos compartir la ducha y bañarnos juntos, y pude ver que su belleza no necesitaba de maquillaje alguno para encandilarme. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando salíamos y bebíamos más de la cuenta, no sabía si ella se volvía más parlanchina o era yo quien encontraba fascinante cualquier cosa, lo cierto es que ella tenía muchos temas recurrentes, que de vez en cuando eran satirizados con cariño por mí. Me hablaba de sus clases de la universidad, de cómo su profesor le coqueteaba con descaro, de lo difícil que era ser tutora en la academia donde trabajaba. Ella siempre me decía que le parecía admirable lo que yo hacía, ayudar a las personas con sus problemas, y yo le respondía, que era agradable hacerlo, siempre y cuando me pagasen por hacerlo. Esta actitud siempre me la reprochaba y no entendía que se trataba de bromas malevas y burlescas que yo hacía para reírme de ella y su cucufatería. Como añadidura, Mariaelena siempre terminaba preguntándome por Rocío, mi ex enamorada. Ella se sorprendía que hubiera terminado conmigo luego de más de tres años si decía amarme tanto y yo le respondía que lo sorprendente era que yo la hubiera dejado ir tan fácilmente si en realidad yo la amaba tanto como decía. En alguna ocasión me mencionó las ganas que tenía por conocer a Rocío y entre copas alguna vez también me dijo que sería buena idea salir en pareja, Mariaelena y yo y Rocío y su enamorado y hoy conviviente. Con gran placer la mandé a la mierda avalado por la confianza de sus besos y los tragos que tenía encima. Suficiente eran las burlas de mis amigos más allegados como para que ella, una chica que no gozaba de mi total confianza, quisiera ridiculizarme frente a Rocío y a su morenaje, que como decían mis siempre bienintencionados amigos, de seguro se la cepillaba todos los días, acreditado por la vida de conviviente que ahora llevan. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A veces era difícil entenderla, y según me confirman algunos amigos, y en especial muchas amigas, las mujeres tienden a joderle la paciencia a uno por simple diversión. Tal era el caso de Mariaelena. Ella me decía que le encantaba hablar en inglés, que siempre lo hacía con sus amigos más cercanos y que le servía para practicarlo y para que no se le olvidara, pero entiendo que lo hacía para llamar la atención y sobrealimentar su ego. Le decía que no me agradaba hablar en ingles y mucho menos en la calle, &lt;em&gt;“I really hate speaking English, specially on the bus”,&lt;/em&gt; y ella se burlaba de mí, de mi ingles masticadazo y de mi pésima pronunciación. Ciertamente era petulante Mariaelena y no se ruborizaba al demostrarlo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé como pude involucrarme con ella, no lo lamento, pero aún me sorprende. Ella parecía tener otras prioridades respecto a sus romances y potenciales pretendientes, no parecía que fuera a interesarse en alguien como yo, un tipo sin mayores éxitos ni aspiraciones más que sobrevivir a la vida. Con ella pude tener el final que no logré (muy a mi pesar) con Mónica, una mujer de 31 años que doblegaba mis deseos de no tener una relación seria y de la cual vivo cautivado por la lejanía que me prodiga; sin embargo como buen oportunista que soy, pude obtener los favores de Mariaelena y acabar en sus brazos y ella en los míos viéndome dormir. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las cosas entre nosotros iban bien y salvo las ultimas salidas, yo estaba feliz de haberme topado con una mujer tan amorosa y pasional, la cual en definitiva engalanaba mi corta y muy poco exitosa vida de soltero empedernido. Espero que Mariaelena no me haya guardado rencor por algunos sucesos de nuestras últimas salidas, y me haya perdonado la ocasión en la que tuvo que correr con todos los gastos de la noche. Recuerdo que lo que más le molestó fue tener que entregar su DNI al señor del hotel donde nos fuimos a pasar el resto de lo que quedaba de noche, “¿qué habitación le damos?”, preguntó aquel hombre un tanto aturdido por el sueño de madrugada seguramente, “solo déme una habitación que no tenga cámaras, por favor”, le dije. Al parecer mi chiste no le causó ni la más mínima gracia, ni a él ni a Mariaelena, por lo cual el camino hasta la habitación fue de un silencio atosigador. Luego de acomodarnos Mariaelena me reprochó tener el DNI vencido a pesar de que había transcurrido cerca de un año después de la fecha de caducidad. Su enojo era comprensible, ella no quería dejar ninguna huella del delito cometido, era bastante cuidadosa en ese aspecto, yo entendía su preocupación y aceptaba que era un irresponsable irremediable, pero a mí me parecía una exageración como para enojarse o acumular rencores. Luego de ello y pasado el enojo, supimos aprovechar el poco tiempo que nos quedaba juntos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mariaelena es una mujer muy bella y me gustaría seguir en contacto con sus formas hasta que ella me lo permita. En realidad la pasaba muy bien con ella, me causaba mucha gracia cuando nos dedicábamos canciones cursis o nos mandábamos mensajes de texto de madrugadas. Ella decía que haría de mí una persona menos desinteresada y más responsable y a mí me encantaba decirle que perdía su tiempo en tal empresa y que ella debería dejar de ser tan acartonada, que debería relajarse más y no tomar todo tan en serio. A veces insistía en llevarme a la iglesia evangélica donde ella asistía, pero gracias a sus escasos dotes persuasivos, continuamente le ganaba la partida. Siempre le decía que las malas personas como yo no podrían asistir, ni mucho menos pertenecer a una iglesia o religión, &lt;em&gt;“el cielo no ha sido creado para nosotros”,&lt;/em&gt; le decía en tono de burla. Quizás no me insistía mucho en aquel tema pues sabía (y si no lo sabía, ahora se lo hago saber) que había gran inconsistencia entre su encomiable fe en todos los fundamentos cristiano - evangélicos y su estilo de vida de tres romances simultáneos. Ella decía que en ocasiones se sentía mal por no decirle la verdad a su novio y a aquel otro chico con el que salía también a hurtadillas, y yo le aconsejaba que no era mentir lo que ella hacía, sino que manipulaba la verdad y controlaba la información que les brindaba, que eran cosas totalmente diferentes. Ella reía y me besaba y al parecer las culpas se disipaban fácilmente de su conciencia, &lt;em&gt;“sin cuerpo, no hay delito”,&lt;/em&gt; le decía con frecuencia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo de confesar que me gustaba más cuando permanecía en silencio, no solo porque no tenía nada interesante que decir, sino porque era cuando más bella lucía. Su respiración era suave y sus ojos marrones profundos se perdían en un ensueño contrito, a veces desesperado del cual me gustaba rescatarla. Cuando esto pasaba ella me miraba y se reía suavemente, todo en ella era suave, y aquellos ojos marrones profundos se achinaban y me agradecían el rescate con un amago de beso que terminaba siendo un suspiro cercano. Luego ella se despedía de mí y siempre tenían que pasar más de treinta días para volver a vernos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La última vez que la vi no terminamos nuestra conversación del todo bien, fue un feriado largo, pero no recuerdo cual de todos fue. Me llevó a su casa y me comentó su preocupación, alguna desgracia acontecida en su familia. No pude ser de gran ayuda para ella porque mi mayor motivación era llevarla a la cama y disfrutar de su lozanía en lugar de representar el papel de su terapeuta. Me marché de su casa impulsado por el aburrimiento y por las odiosas palabras que me dirigió tan ferozmente. Era cierto todo lo que me decía, que era un insensible y que al parecer ella no me importaba en lo más mínimo, pero también era cierto que un amante circunstancial como lo era yo, no podía cumplir aquel papel que ella tanto requería en aquel momento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya llevo varios meses que no sé de ella y espero que se encuentre bien en todos los aspectos. Quisiera pensar que no me responde los llamados o los mensajes que le envío porque su novio – el ingeniero civil que la despojará dentro de pronto y quien trabaja en la serranía - lleva buen tiempo en la ciudad (y es que cuando esto acontecía, perdía por buen tiempo contacto con ella), en lugar de creer que ya no quiere hablar más conmigo. Quizás cuando lea esto – que creo es poco probable por las veces en que me decía que nunca revisaba las boberías que escribía y se burlaba de mí y decía que era un escritor aficionado con poca gracia – pueda entender que sí me interesa mucho y que le tengo gran estima. Y si esto sucediera probablemente también creería que su confianza fue traicionada, pues mi amada Mariaelena tiende a ser conservadora, mojigata y muy reservada en lo referente a su vida privada. Si esto llegara a acontecer y ella leyera estas líneas, espero pueda tomarlo de la mejor manera y si decide no hablarme más y olvidarse de mí, podré utilizar como excusa aquel alejamiento y complementarlo con la funesta experiencia de mi muy estimado amigo Aurio Sigfredo, quien me enseñó a mí y a todos los que nos reunimos con él, de la peligrosidad que conlleva mantener una relación con una mujer con otros compromisos. Por tanto, si ella decide alejarse de mí completamente, podré decir: al cabo que ni quería… y me alegraré haber terminado mi romance con ella siendo una mala persona y un amante desleal, traidor y delator, en lugar de terminar con el ojo morado y avergonzado frente a mis demás amigos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-9220006112702881055?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/9220006112702881055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=9220006112702881055' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/9220006112702881055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/9220006112702881055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/04/mariaelena-le-gusta-verme-dormir-por.html' title='Corazón delator'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/Se-Y3lRCPoI/AAAAAAAAAsA/7L06mKioajw/s72-c/untitled.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6667621191300328179</id><published>2009-01-31T15:48:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T16:00:34.458-08:00</updated><title type='text'>Abatimiento</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SYTlkgBIVZI/AAAAAAAAAkw/Mc0ZCk66S0M/s1600-h/desesperanza.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 209px; height: 279px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SYTlkgBIVZI/AAAAAAAAAkw/Mc0ZCk66S0M/s320/desesperanza.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297611476927272338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Hoy estoy devastado&lt;br /&gt;como una ciudad abandonada,&lt;br /&gt;mas que abandonada&lt;br /&gt;en ruinas me encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre todos los días&lt;br /&gt;este día dejé de ser hombre&lt;br /&gt;para volverme roca&lt;br /&gt;y golpear&lt;br /&gt;la complicidad del delito&lt;br /&gt;en mi pecho&lt;br /&gt;y en el de los demás&lt;br /&gt;y como roca&lt;br /&gt;puedo decir&lt;br /&gt;me sentí devastado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es cuando advierto&lt;br /&gt;tanto gemido&lt;br /&gt;tanto lamento&lt;br /&gt;tanto dolor añejo,&lt;br /&gt;y este dolor&lt;br /&gt;parece atraparme,&lt;br /&gt;pero huyo frenéticamente,&lt;br /&gt;solo soy una huella&lt;br /&gt;solitaria,&lt;br /&gt;una mentira de agua turbia&lt;br /&gt;un río dolorido,&lt;br /&gt;una enorme roca&lt;br /&gt;que se hace polvo&lt;br /&gt;[un punto y aparte]&lt;br /&gt;Solo soy carne&lt;br /&gt;fermentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estoy consumado&lt;br /&gt;como cenizas del infierno&lt;br /&gt;cernidos al olvido&lt;br /&gt;y pisoteado me encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no se si me encuentro&lt;br /&gt;o aún sigo perdido&lt;br /&gt;en tus penas&lt;br /&gt;que son penas lacerantes&lt;br /&gt;que socavan la melancolía,&lt;br /&gt;penas secretas&lt;br /&gt;de cruenta dolencia&lt;br /&gt;que parecen alcanzarme,&lt;br /&gt;y digo parecen&lt;br /&gt;porque la roca&lt;br /&gt;aparenta no sentir nada,&lt;br /&gt;pero como roca&lt;br /&gt;puedo decir&lt;br /&gt;me sentí devastado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estoy moribundo&lt;br /&gt;como la noche cuando el sol enciende&lt;br /&gt;incandescente y cercenado de vida,&lt;br /&gt;así me encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hoy tuve miedo&lt;br /&gt;de mí&lt;br /&gt;y mi inhumanidad,&lt;br /&gt;acaso y mi tos y&lt;br /&gt;este insomnio&lt;br /&gt;sean justo castigo&lt;br /&gt;para mis manos torpes&lt;br /&gt;y mis escuetos auxilios&lt;br /&gt;porque hoy&lt;br /&gt;me sentí&lt;br /&gt;tan inútil&lt;br /&gt;tan inservible&lt;br /&gt;tan poco hombre&lt;br /&gt;que hacen que confirme&lt;br /&gt;que hoy&lt;br /&gt;fui solo&lt;br /&gt;una roca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[O aún menos que eso,&lt;br /&gt;un ser insignificante&lt;br /&gt;en miniatura,&lt;br /&gt;casi sin tamaño&lt;br /&gt;ni consistencia&lt;br /&gt;ni fortaleza&lt;br /&gt;que solo escucha&lt;br /&gt;pero no alivia&lt;br /&gt;y que por sobre todo&lt;br /&gt;no merece las gracias&lt;br /&gt;ni esas caricias dolientes&lt;br /&gt;que recibe por hacer nada]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6667621191300328179?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6667621191300328179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6667621191300328179' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6667621191300328179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6667621191300328179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2009/01/abatimiento.html' title='Abatimiento'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SYTlkgBIVZI/AAAAAAAAAkw/Mc0ZCk66S0M/s72-c/desesperanza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-5673521692723422909</id><published>2008-12-31T17:20:00.000-08:00</published><updated>2008-12-31T17:42:44.911-08:00</updated><title type='text'>Romance</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SVwdBfIUhuI/AAAAAAAAAj4/CqmE8ir2qkQ/s1600-h/morena+_extraviada.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 266px; height: 263px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SVwdBfIUhuI/AAAAAAAAAj4/CqmE8ir2qkQ/s320/morena+_extraviada.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286131973999593186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;ACTO PRIMERO: AMOR Y LUJURIA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La noche estaba próxima y traería consigo como todos los miércoles a su compañera de sábanas, por lo menos en estos últimos 2 meses, uno de los pocos ávidos amores que le sobrevivían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llamaba Lucía, la había conocido como nunca antes se imaginó conocer a una amante, en el autobús mientras se dirigía a la universidad, no era partidario de hablar con nadie en el carro pero el destino se encaprichó que fuera así.  Fueron suficientes dos encuentros para que intercambiaran datos personales, números y demás contactos para asegurar que uno no se perdiese del otro por si algún día no se vieran las caras más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella estaba a punto de llegar y a él le entusiasmaba la idea de rasgarle aquella blusita que tan bien hacían lucir sus modestos pechos con los dientes. Era una suerte vivir solo, los hoteles alrededor del centro de la ciudad eran carísimos y ninguno de los dos podría solventar tremendo lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo al llegar, Lucía se mostraba angustiada por lo que detuvo los besuqueos de su amante intempestivamente.&lt;br /&gt;- Aguarda un ratito amor.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa &lt;span style="font-style: italic;"&gt;nerita&lt;/span&gt;? – preguntó él alarmado y descontento a la vez.&lt;br /&gt;- Estuve preocupada por ti todo el día – contestó inquieta&lt;br /&gt;- Y eso ¿por qué? Sabes que los miércoles son los días más felices para mí porque te veo – dijo él amorosamente&lt;br /&gt;- Sí pero ayer tuve un sueño terrible, tú sabes que no creo en ese tipo de cosas pero te soñé muerto y me asusté muchísimo, ay amor, fue horrible.&lt;br /&gt;- Los sueños son solo eso, no hay por qué alarmarse, preciosa.&lt;br /&gt;- Te vi degollado, tirado en la calle, sin auxilio, nadie te defendía, fue horrible – contaba mientras su llanto aumentaba en intensidad.&lt;br /&gt;- Ya mi amor, como ves estoy bien y enterito, no te preocupes, son solo sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abrazó con gran ternura y los calores lujuriosos fueron reemplazos por tiernos besos, él la tranquilizaba con mucho trabajo pues los sueños irrumpen el sosiego incluso de los más escépticos y son plagas difíciles de exterminar del todo. Acabado el impase sentimentalista de temor por el ser amado hicieron el amor salvajemente como todos los miércoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-weight: bold;"&gt;ACTO SEGUNDO: DESCONCIERTO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Lo que más le gustaba de esta nueva relación era que ella estaba ocupada la semana entera con su trabajo y el cuidado de sus hermanos, ya que no soportaría verla más de un día a la semana. A ella seguramente lo que le agradaba era la comodidad de una cama amplia y un desayuno por lo menos respetable al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que salió con ella le sorprendió la naturalidad de su belleza (casi no se maquillaba) era casi una diosa de ébano, una morena de rostro perfumado y cuerpo cercano a la perfección. Él trataba sutilmente de impresionarla por tratarse de un estudiante próximo a dejar las aulas universitarias y ella una simple estudiante de instituto, pero Lucía parecía estar más interesada en las actividades que él hacia en sus tiempos libres, en sus hobbies que no eran la gran cosa tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ella se fue del apartamento, se despidió menos temerosa que cuando llegó pero igual le encargo que se cuidase. Le encantaba que ella fuera tan cariñosa y atenta, imago quizás de su madre muerta años atrás. Lo besó apasionadamente con aquellos grandes labios y enseguida preguntó:&lt;br /&gt;- Amor ¿Qué es lo que somos? -  esta pregunta le cayó como un baldazo de agua fría.&lt;br /&gt;- ¿Qué somos? – respondió titubeante él&lt;br /&gt;- Ya me lo responderás en la noche cuando regrese – interrumpió ella – ¿no te molesta si hoy también vengo no amor?&lt;br /&gt;- (Aún más confundido de lo que estaba respondió) cla cla claro amor, como me iría a molestar, ven nomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se retiró Lucía, mientras él quedó muy confundido, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿qué somos? que no me joda y ahora va a venir dos días a la semana…tamare… &lt;/span&gt;y algo enojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-weight: bold;"&gt;ACTO TERCERO: REFLEXIONES&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La muchacha era humilde, era la secretaria de un empresario textil que intentaba enamorarla cada vez que podía, motivo por el cual quería cambiarse de trabajo y buscar algo más digno. En más de una ocasión él la animó para que fuese modelo, atributos no le faltaban, además él podría jactarse ante sus amigos que su amante es una modelo, nada más y nada menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora le preocupaba que Lucía pretendiera dar “el siguiente paso” y pensaba en la manera de cómo arreglar las cosas con ella. Si las cosas se le iban de la mano tendría que prescindir del fabuloso sexo que tenía con ella por el bienestar de ambos y su endeble economía, no hay que olvidar que las relaciones amorosas formales son más costosas que tener una amante circunstancial de un día a la semana, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;que jodidas son las mujeres ¿que somos?, jajaja ¡homo sapiens pues cojuda! eso somos, le hubiera respondido,&lt;/span&gt; pensaba él mientras se alista para salir rumbo a la universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El buen sexo fue la principal razón por la cual se involucró con Lucía y a pesar de no satisfacer sus gustos físicos totalmente, lo complacía en la cama como ninguna otra antes lo había hecho. Hace dos meses él le propuso por primera vez ir a su apartamento envalentado por unos cuantos tragos y por la misma razón ella aceptó tal propuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella tenía un cuerpo delicioso pero él prefería hacerlo con la luz apagada (siempre desde aquella vez lo hacían así), lo que en un principio a ella le sorprendió, pero no se opuso. Luego de la primera vez quedo la duda de porque hacerlo con las luces apagadas:&lt;br /&gt;- Eres raro chico, ¿Porque te gusta hacerlo a oscuritas? – preguntó ella cariñosamente&lt;br /&gt;- ¿Por qué? Es más rico así pues, puedo sentir tu aroma, escuchar tus gemidos, palpar todo tu cuerpo con mis manos…&lt;br /&gt;- ¡Ohh que romántico!! Jajaja&lt;br /&gt;- Así es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;nerita,&lt;/span&gt; ve acostumbrándote nomás – rió él también  -  pero no me digas que ¿a ti no te gustó hacerlo así?&lt;br /&gt;- No, si, me encantó pero no deja de ser raro.&lt;br /&gt;- Si un poquito, esas son mis razones pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la universidad estuvo pensando la mejor manera para dar por terminada la relación si ella le insistiera en tener una relación formal, eso sería el primer paso para que más adelante le pida convivir y aquella idea lo aterraba, convivir a sus 26 años le parecía una locura y una injusticia, los amigos y las juergas se lo reclamarían, además ella no era la mujer ideal para él, f&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ue bello mientras duró, pero que se le hace, además es mejor así, no quiero estar atado a una relación, sé que me sofocaría…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;ACTO CUARTO: ODIO Y DESPEDIDA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Llegada la noche del jueves Lucía llegó muy contenta y con un bolso de supermercado y él intentó ponerle buena cara, le atraía mucho y aquella noche lucía mucho más bella que de costumbre, pero no podía sacrificar más de lo que ya estaba haciendo.&lt;br /&gt;- Hola amor, te he extrañado harto hoy, ¿tú me extrañaste?&lt;br /&gt;- Claro preciosa como no – respondió presuroso – ¿qué son todas esas cosas?&lt;br /&gt;- Fui de compras y pensé que sería buena idea cocinar juntos ¿Qué te parece?&lt;br /&gt;- Me parece bien, pero no se cocinar ah, por si acaso.&lt;br /&gt;- Ah, no te preocupes, yo te enseño -  contestó con mucha confianza ella y prosiguió -  vamos amor, juguemos a que estamos casado – y sonrió enseguida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto le produjo a él una sensación de incomodidad estomacal casi infernal, ciertamente se sentía invadido por aquella mujer casi desconocida, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;esto esta yendo muy lejos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el día se propuso no darle tregua y encararla de frente.&lt;br /&gt;- Hoy estuve pensando en tu pregunta de la mañana – le dijo él.&lt;br /&gt;- ¿Así? Que bueno, quiero oír tu respuesta – contestó alegremente&lt;br /&gt;- Creo que la pasamos bien juntos y de alguna manera nuestro romance se basa en la distancia, no sé con certeza que somos, pero preferiría volver a como estábamos antes.&lt;br /&gt;- (Ella cambió su semblante) ¿Cómo antes? – preguntó - ¿Distancia?&lt;br /&gt;- Sí, es complicado pero no lo tomes mal, solo quiero decir que quizás necesitemos más tiempo para conocernos pero respetando nuestros espacios.&lt;br /&gt;- ¿De que estas hablando? No te entiendo, solo me quedé una noche más, no te estoy pidiendo que te cases conmigo.&lt;br /&gt;- Lo sé, lo sé, pero me sorprendió un poco en la mañana… y creo que sería justo para ambos mantenernos como antes o separarnos de una vez por todas.&lt;br /&gt;- Eres un huevón, solo quise pasar más tiempo contigo porque mis hermanos están en casa de mis tíos y haces un escándalo por eso, eres un huevón. Y ni siquiera tienes el tacto suficiente para decirme que solo quieres tirar conmigo y nada más. – tomó su bolso y su casaca y se dirigió a la puerta sumamente enojada como la situación ameritaba.&lt;br /&gt;- No, espera, no tiene que ser así… tú me gustas mucho pero…&lt;br /&gt;- Vete a la mierda, eres un huevón, nunca más me hables… - lo interrumpió y azotó la puerta con gran indignación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del portazo, él quedó solo en su apartamento, perdió a su amante pero se quedó por lo menos con los alimentos básicos para dos semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-weight: bold;"&gt;ACTO FINAL: ORGULLO Y RESENTIMIENTO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Una semana después la culpabilidad, compañera al final cualquier batalla donde se sabe que se ha jugado sucio, lo hizo su presa, quiso llamarla pero su número ya no era el mismo. La buscó en su trabajo y allí le informaron que había renunciado y que no sabían su paradero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto sirve aunque no parezca para decrementar la culpa, así sucedió se sintió más tranquilo ya que al menos la buscó, no la halló para pedirle disculpas, pero la buscó, capítulo cerrado, eso era todo de su parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo sus noches ahora eran solitarias, prefería pensar que era el precio de la libertad y aunque hubo más de una ocasión en que pensó que exageró, las reflexionen ahora no cambiarían las cosas, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tan solo era una noche más, pasar más tiempo juntos, no me pedía que me casara con ella. &lt;/span&gt;El orgullo definitivamente es el principal problema cuando a la hora de aceptar que se esta equivocado uno tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces el destino nos tiene reservado una que otra sorpresa y como si se tratase de una telenovela muy forzada que nos convierte en el ridículo personaje de dicha trama, Lucía y él se toparon en el bus un miércoles por la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habían terminado del todo mal y lo cortés no quita lo valiente, así es que decidieron hablarse bajo una sombra de resentimiento de parte de ella y rezagos de culpa por parte de él.&lt;br /&gt;- Hola Lucía – la saludó con cierto recato&lt;br /&gt;- Hola – respondió ella con gran recelo.&lt;br /&gt;- ¿Cómo has estado?&lt;br /&gt;- Bien.&lt;br /&gt;- Hace tiempo no sabia de ti&lt;br /&gt;- Estuve en mis cosas pues – aún de manera fría.&lt;br /&gt;- Sabes, lamento como terminó todo lo nuestro, te estuve buscando para poder conversarlo y nunca te hallé sino hasta ahora.&lt;br /&gt;- La verdad es que yo no quiero hablar de ese tema. – refutó ella de manera algo más alterada.&lt;br /&gt;- Para mí tampoco es cómodo pero solo quería decirte eso&lt;br /&gt;- Bueno ya lo dijiste ¿en que cambian las cosas?&lt;br /&gt;- Creo que aún podríamos saber uno de lo otro ¿no?&lt;br /&gt;- ¡No!! es una mala idea, yo no quiero saber más de ti y no quiero que tú sepas de mí – esto lo dijo furibunda.&lt;br /&gt;- No seas tan dura conmigo, solo quiero ser tu amigo…&lt;br /&gt;- Sabes, no me interesa ahora, lo único que podría decirte es que descubrí que tu “romántica forma de hacerlo” (siendo muy sarcástica en la frase) simplemente era una forma de ocultar tras la oscuridad lo pequeño de tu pene. – dijo esto con gran tirria y una sonrisa siniestra.&lt;br /&gt;- ¿Que? -  preguntó él abrumado&lt;br /&gt;- ¡Que la tienes chica y por eso apagas las luces para tirar, huevón! – vociferó en el autobús (quizás como venganza retardada)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avergonzado por el bochorno que su ex amante le hacía pasar en frente de todos los pasajeros y luego de algunos segundos de asombro e indecisión, resolvió hacer lo que su orgullo varonil le dictaminó.&lt;br /&gt;- Puede ser, pero en la oscuridad te ves menos negra, querida, y no es que sea racismo ni mucho menos ah, sino que la cuestión es la estética, tú comprendes ¿no? -  musitó esto para ella y se despidió con una gran sonrisa siniestra también pero a la vez avergonzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se bajó del carro y nunca más supo de ella, ni siquiera supo si lo que dijo la indignó o le fue indiferente. Ya no quiso lidiar con la culpabilidad. Terminó su romance siendo un tipo de pequeño pene y prejuicios racistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Hector R. Ccahua&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-5673521692723422909?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/5673521692723422909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=5673521692723422909' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5673521692723422909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5673521692723422909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/12/romance.html' title='Romance'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SVwdBfIUhuI/AAAAAAAAAj4/CqmE8ir2qkQ/s72-c/morena+_extraviada.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-548948481967268639</id><published>2008-12-08T12:37:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T12:58:59.112-08:00</updated><title type='text'>Alegrémonos, ya es navidad!!!</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/ST2KU4qS-II/AAAAAAAAAiQ/D4DA-etLBX0/s1600-h/esferas1024.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 242px; height: 180px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/ST2KU4qS-II/AAAAAAAAAiQ/D4DA-etLBX0/s320/esferas1024.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277526429759895682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se acerca una fecha importante en nuestro calendario y no podemos ser ajenos a tal acontecimiento, el año ha pasado rapidísimo, en un abrir y cerrar de ojos y los días no son más que hojas que se dejan arrastrar por el cada vez más inclemente tiempo y así sin más ni más ya es navidad. Y no hay mejor forma de esperar la navidad que recordando las más entrañables, todos tenemos por lo menos alguna navidad que recordar sea buena o mala, pero la tenemos, son fechas especiales pues, nadie lo puede negar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando niño recuerdo haber vividos navidades maravillosas, las esperaba con mucho entusiasmo es cierto, quería reventar cientos de cohetones y asustar a los mariquitas de mis amigos que no se atrevían a prender la mecha ni de la más inocente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chispita mariposa&lt;/span&gt; talvez porque a los 5 años ellos no tenían los cojones que yo si tenia a mis 7, pero como sea eso no era excusa, eran mariquitas y punto. Recuerdo también todos los ajetreos que a mi edad aún no podía refutar como lo haría ahora en parte porque tales ajetreos gozaban de mi simpatía en cierta manera y en parte porque era un niño poco entregado a reflexiones que fueran más allá de indagar la relación existente entre el niñito Jesús y Papa Noel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encantaba la navidad porque los regalos más generosos iban dirigidos al engreído de la casa y primer nieto de la familia, o sea a este pechito, y porque mi familia no peleaba por aquellos días sorprendentemente, sonará ridículo pero todo era amor y confraternidad que a veces añoro con una profunda pena. Es increíble pero cuando niño la felicidad parece estar compuesta por la cantidad de personas tengas al alrededor y lo feliz que ellas también parecen estar. Las cenas eran especiales también, todos hacinados en una misma mesa, compartiendo las delicias provenientes de las amorosas manos de una mujer dotada con una sazón extraordinaria por la naturaleza y no importando el calor y el bochorno provocado por nuestros mismos cuerpos y el clima tropical de diciembre, todos disfrutábamos de nuestra espumosa taza de chocolate caliente y un buen pedazo de panetón como la costumbre manda. Grandes épocas caracho!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas sufrían también transformaciones inverosímiles a nivel de comportamiento, por lo menos dentro de mi vecindario, los más faltosos y conflictivos vecinos y las vecinas más viperinas del lugar sacaban lustre a sus más refinados modales y ánimos festivos para saludar como se debe a quienes los agasajaban con un “¡Feliz navidad vecino!”. Las calles parecían también sucumbir a esta suerte de magia y lucían en sus ventanas destellantes colores y adornos alusivos a tan ilustre fecha, después de todo era el nacimiento del niñito Jesús, me decía pero aún me preguntaba que tenía que ver ello con los arbolitos, renos, medias rojas, chimeneas y la nieve, sobre todo la nieve. En fin, era navidad, eso poco importaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los característicos cohetones le dan un ambiente muy festivo a las navidades cuando niño, además de darle un delicioso olor a pólvora en cualquier rincón de la ciudad y luminosidad en los cielos poco acostumbrados a tales sucesos (salvo alguna fiesta patronal o cuando la selección peruana gana algún partido, o sea recontra raro), pero pueden también tornarse peligrosos y amargar una feliz velada. Así ocurrió en una navidad en el que casi le causo una quemadura de tercer grado en el pecho a mi quejumbroso hermano por aquella fascinación piromaniaca que se apoderaba de mí a finales de diciembre, menos mal que nada paso, nada que un buen sermón matizada con mensaje navideño de parte de mis padres no pudiera solucionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la navidad se apartaba de mi niñez (los niños tiene el perdón que su condición de hijos les da para creer en sandeces y esperar que sus más intensos deseos se materialicen en estas fechas) las cosas iban perdiendo su encanto, se desteñía la magia, probablemente porque ya nadie le regala nada (que realmente le interesase) a quien seguía siendo el primer nieto de la familia pero había dejado de ser hace rato el más engreído de la casa y porque las reuniones familiares en navidad eran cada vez más melancólicas y menos los miembros hacinados en la misma mesa. En la adolescencia por ejemplo la navidad era insípida, ya no eran muy atrayentes los ajetreos habituales y aquellas costumbres eran ahora más bien ridículas (nacimientos, arbolitos, rezar al pie de muñequitos, besarlos, etc.). La familia como siempre tenía a bien utilizar cualquier tipo de chantaje emocional manipulando el poco fervor religioso que aún se anidaba en mí, consiguiendo su propósito muy eficazmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo una navidad en particular, faltaban pocas horas para recibir la noche buena – nunca entendí esta frase tan trillada – y me encontraba solo en casa viendo tele y buscando algo que no tenga que ver nada con la navidad mientras que el resto de la familia o compraba regalos de ultima hora para aliviar su sentimiento de culpa o iba a visitar a algún pariente llevando un panetón también para menguar la culpa (la navidad ahora me parece diseñada para que las personas atenuemos nuestros más incandescentes “pecados” acumulados en el año con alguna “obra de bien”), lo cierto es que la ocasión fue propicia para sintonizar el único canal que no pasaba nada relacionado a la navidad: Venus, maravilloso canal de televisión argentina que (a partir de la fecha) alegraba mis días como adolescente entregado a explorar los placeres que su propia mano podía proporcionarle, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Que pendejo mi tio, se lo tenía guardadito&lt;/span&gt;, me decía mientras me masturbaba casi compulsivamente esperando la noche buena o que alguien llegara a interrumpir mi cita con las actrices porno que tan bien lucían aquella noche, lo que pasara primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del gusto casi siempre llega el disgusto y este se manifestó con una culpabilidad impetuosa, después de todo era aún un adolescente que aún creía en el nacimiento del niñito Jesús y la culpa me carcomía, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;como era posible que hubiese hecho eso justo en la noche de navidad, que mala persona soy, no merezco nada ni siquiera el chocolate de mi mamama, soy malo y diosito me va a castigar por no honrar esta fecha y masturbarme justo en navidad, &lt;/span&gt;realmente me sentía muy mal, culpable hasta los huesos, pero no podía controlar las ganas de correrme una pajita pues, las hormonas estaban en un estado efervescente en aquellas épocas y lo dicho, la ocasión era propicia… aquella fue una navidad magra y llena de culpa, obviamente mi familia lo notó, pero supe disimular todo …es la pena de no tener cerca a mis papas, les dije a los interesado en mi estado emocional, era mejor una mentirilla de esas en lugar de confesar la verdad, si ya había “pecado” nada iba a empeorar la situación y menos con una mentirilla que gozaba de cierta veracidad, extrañaba a mis padres pero mi congoja se debía a aquella pajita navideña que me propiné.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego llegaron navidades muy parecidas entre sí, familia melancólica llorando a sus lejanos miembros, rituales religiosos más ridículos cada vez, deliciosa comida, robos en las vísperas, gente a montones por las calles infestando la ciudad como ratas, comprando compulsivamente en supermercados, tiendas, grifos, mercados, puestitos ambulantes, lo que fuere: ropas, juguetes (sobre todo juguetes), cohetones y cohetecillos, adornos inservibles, chucherias, panetones y un largo etcétera de cosas navideñas. Por mi parte las cosas estaban un poco más claras, no había relación entre Papa Noel y el nacimiento de Jesús definitivamente y sobre todo el fervor religioso se había esfumado gracias a todos los cielos de mi organismo por cuestión de sentido común básicamente, disfrutaba de mis pecadillos a escondidas y no quería renunciar a ello, me era muy placentero para dejarlo y detestaba el sentimiento de culpabilidad que se formaba en mis adentros luego de consumar dichos pecadillos, por lo cual era momento de renunciar a una de esas dos cosas. Opté por la alegría de vivir, por buscar lo placentero y dejar las culpas para quienes querían albergarla dentro de sí, y por la consistencia, soy hipócrita con las personas usualmente pero no quería mentirme a mi mismo, seria absurdo y me sentiría estúpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La navidad a partir de la fecha sirvió como la excusa perfecta para reunirme con mi familia y disfrutar aún de las delicias preparadas por mi mamama (así llamo a mi abuelita o así me enseñaron a llamarla), ya no me condeno a tomar chocolate caliente en medio de tanto calor ni a armar nacimiento alguno, pero no puedo evitar sentir melancolía por los viejos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco puedo evitar tener sentimientos ambivalente frente a estas fechas, claro que se me escapa a las 12 de la noche del 25 de diciembre un efusivo ¡Feliz navidad! a las personas que más quiero, presencialmente o por teléfono, pero ahora detesto los cohetones que espantan a mis perros y contaminan más el aire de esta ciudad de por sí contaminada (aunque el olor a pólvora me sigue resultando inquietantemente placentero), detesto la gente en las calles y el incremento de choros pululantes y al acecho que las fechas navideñas provocan (ellos sí que pasan una buena navidad caray) y la proliferación de chocolatadas, fiestas navideñas en comedores populares, entrega de regalos, ropa y demás cosas usadas en asentamientos humanos y otro largo etcétera de “obras de bien” que a mi manera de ver las cosas son una huachafada y un acto de hipocresía por más que no quieran aceptarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras más se aleja la navidad de la niñez adquiere su verdadera forma o la forma que nosotros le hemos dado en estos días, una manera más de demostrar la injusticia social, la hipocresía religiosa y la estupidización masiva por ello agradezco infinitamente al destino o a lo que fuere no creer en el cristianismo ya que si yo fuese católico o evangélico o protestante o testigo de jehová u otro practicante asiduo de la enorme lista de religiones existentes que aceptan a la navidad como festividad religiosa, me sentiría inevitablemente idiota, ridículo y grotescamente burlado de que la fiesta que supuestamente simboliza la llegada del mesías e hijo de dios al mundo, se haya convertido en una fiesta donde el consumismo, al cual contribuimos y del cual somos parte todos y que contradice en esencia lo que el cristianismo desea profesar, sea el principal motor de tal festividad a nivel mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que desdicha! Gracias al destino o a lo que fuere, no es este mi caso, gracias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho se dijo, se dice y se dirá respecto a la navidad, pero la opinión de los demás poco me importa, lo cierto es que se trata de una fecha muy melancólica para este pechito como ya lo decía e indignante en muchos de sus aspectos, pero sigue siendo especial eso ni dudarlo porque es la excusa perfecta para pasarla con las personas que más quiero y celebrar la vida, así es que feliz navidad pues a todos los lectores, pásenla como quieran pasarla (pero no hagan cosas que pueden joder tanto a personas tan quejumbrosas como jhony pacheco) pero nada hay más importante en estas fechas recordar que si se sale a las calles se voltee a cuidar las espaldas propias y evite que le roben, recordemos que la navidad no distingue ni razas ni oficios y todos buscaran de la manera que saben pasar una buena navidad, a cuidarse se ha dicho…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-548948481967268639?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/548948481967268639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=548948481967268639' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/548948481967268639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/548948481967268639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/12/alegrmonos-ya-es-navidad.html' title='Alegrémonos, ya es navidad!!!'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/ST2KU4qS-II/AAAAAAAAAiQ/D4DA-etLBX0/s72-c/esferas1024.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7933559535487768411</id><published>2008-11-09T18:18:00.000-08:00</published><updated>2008-11-17T18:10:01.139-08:00</updated><title type='text'>Pura Ficción</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SReaK_klpxI/AAAAAAAAAhg/SYvhxooLF4g/s1600-h/rezando.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 179px; height: 172px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SReaK_klpxI/AAAAAAAAAhg/SYvhxooLF4g/s320/rezando.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266847802887350034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Doña Julia va al psicólogo un día, su hijo no está nada bien en el colegio y a ella nada le alarma más que su retoño no le haga caso, Buenas días `Doctor´, dice esperando alguna frase gentil del `Doctor´, Buen día señora, responde, aunque no es un buen día para él, el psicólogo tiene un dolor de estómago terrible que aún no puede aliviar como se merece y que probablemente lo llevará al baño por un largo rato, pero ya es muy tarde, ya le sonrió a doña Julia y le tendió la mano, ahora se dispone a escuchar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema `Doctor´ es con mi hijo, él tiene 12 años y no me hace caso, ha cambiado mucho conmigo, ya no me obedece y todo el día me tiene renegando. Sus notas están bajísimas, no estudia y prefiere jugar en la calle en lugar de devorarse los libros como se dice, yo voy a sacar a mi hijo del colegio sí o sí, ese colegio es una porquería, han pasado ya tres bimestres y mi hijo sigue con sus ceros y sus rojos en la libreta, cuando estaba en primaria era otra cosa, nunca fue muy bueno en las notas, pero por lo menos los profesores se preocupaban más por él. La vez pasada me encontré con el subdirector en el mercado y le dije todo lo que pensaba, porque yo soy muy sincera… ah eso sí, digo las cosas de frente, Eso se nota a leguas, se dice el psicólogo, y fácil que la ha cagado en más de una ocasión por ser tan sincera doña…piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El colegio se trataba de una porquería de colegio en realidad como decía la doña, la podredumbre se iniciaba desde la cabeza y se expandía cual malaria perniciosa por todos los rincones de dicha institución, profesores, personal administrativo, estudiantes ni que decir, hasta el pobre conserje que también hacia las veces de barrendero, mandadero, chupamedias, chasqui y guachimán, todo por el mismo sueldo, el cual ni siquiera justificaba una sola de las funciones que él desempeñaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doña había tenido a su hijo por más de 9 años en ese colegio porque le tenía un gran aprecio a la directora pues su hija mayor fue alumna suya y porque tenía un plus de esos que la doña no pasaría inadvertidamente, se trata pues de una institución con bases firmes de arraigado cristianismo católico recalcitrante que harían que cualquier Papa muerto se ensalce en su nicho por el buen trabajo hecho por ellos y la historia en los corazones de estos, como llamarlos… devotos de su fe y su teoría de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este colegio tenía como política institucional pulverizar a cualquier ente que osase contradecir a su máxima autoridad: la directora, aún por más que esta no tenga ni la moral, ni el conocimiento, ni la audacia, ni la vocación, ni la inteligencia suficiente para comprender que la educación no solo es decir amén a sus designios, designios dicho sea de paso empapados de una cucufatería digna de la lima colonial. El sub-director del cual la doña habla, es el primogénito de la ilustre dama que acabamos de mencionar, como se debe de suponer, este bienhechor docente heredó las más viles artimañas de su religiosa madre y le agregó las suyas propias, sin embargo se trataba de un “hijito de mamá” que para sobrevivir había aprendido a hacer todo lo que ella muy amablemente le recomendaba, no obstante este tan carismático personaje se vengaba, seguramente de todos los años de agobio constante de su amada madre, robando el dinero de la pensión y jaraneándose a escondidas con toda madre de familia, soltera, en vías de divorcio, abandonada por su pareja o falta de afecto que estuviera dispuesta a subirse a su deportivo (deportivo que había sido costeado por su madre obviamente)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doña prosiguió con su catarsis, Le dije que su colegio era una porquería porque no se preocupa en mi hijo, además nadie me ha llamado para avisarme lo mal que está, si yo fuera el profesor le llamaría para informarle que su hijo no esta estudiando no es cierto?, le advertí claramente que no estaba dispuesta a que mi hijo llevase algún curso en el verano, no, eso sí que no, esa es responsabilidad suya le grité, así es que usted ve como me soluciona esto, mala suerte la suya de encontrarme en el mercado, esto último se lo dijo de manera reflexiva y sarcástica la doña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tremendo escándalo habrá armado esta tía, jaja pobre sub, lo cagaron, piensa a escondidas el psicólogo olvidándose por un instante de hilarante burla su penosa situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora lo que más me molestó de ese hecho `Doctor´ es que el subdirector corrió donde su mamá a quejarse, y esta agarró a mi hijo en la formación del día siguiente, claro, porque yo me lo encontré el jueves de la semana pasada y el viernes ocurrió lo que le cuento. Lo sacó al frente y le hizo pasar tremenda vergüenza frente a todos sus amigos recriminándole porque se quejaba de su colegio. Eso me enojó bastante, pobre mi bebé no sabía de lo que hablaba la vieja esa, y encima lo amenazaron a la próxima con bajarle los pantalones en la formación y darle de correazos (así acostumbran a disciplinar a los alumnos allí)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El psicólogo interrumpe el monólogo de la doña para mostrar su indignación, Pero señora, eso es antipedagógico y humillante, cómo los padres de familia pueden permitir esa forma de disciplina tan arcaica y obsoleta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pues, por eso lo voy a sacar de ese colegio, nadie más que yo puedo castigar a mi hijo, ni su padre, habrase visto!!. Lo cierto es que ese día llegó a casa y me culpó de todo lo que había pasado, y se volvió más rebelde, ya no quiere ni asistir a la catequesis, eso si fue el colmo, yo le exigí que vaya y él me decía que eso era una porquería y que le aburrían los jueguitos que hacían allí, imagínese!!! Allí yo me alteré, la palabra de dios no es una ninguna porquería le dije y le mande un cocacho, es que estaba enojada `Doctor´, porque déjeme decirle que yo soy muy creyente y la palabra de dios nos dice que tenemos que tratar bien  a nuestros hijos pero que también debemos reprenderlos (aquí la señora alza el brazo y lo baja furibundamente sobre la palma de la otra mano como quien incrusta un machete en un pedazo de tronco), porquería son esos dibujos satánicos que haces y las notas que me traes, le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que tales “reprendidas” le dará al pobre chibolo, piensa el psicólogo que a estas alturas está más concentrado en controlar los espasmos que torturan su pobre estómago y deseando que haya algún terremoto o algún grito de incendio para salir corriendo de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, pero este chiquito no me ha gozado bien, incluso su misma hermana le cuenta como la castigaba yo años atrás cuando ella se atrevía a esconderme los exámenes, recuerdo una vez cuando ella estaba en cuarto o quinto de secundaria y nunca llegaban las notas de los exámenes a la casa y yo le preguntaba si ya le habían entregado los exámenes, ella me decía, no mami, nada aún, pero yo sabía que algo me estaba ocultando, usted sabe, las madres tenemos esa intuición que nunca falla (sí nunca falla y si falla nunca lo aceptan de igual manera) así es que fui al colegio a quejarme y a preguntar por las notas, el profesor me dijo que ya les había entregado a todos los alumnos las notas. Al regresar a mi casa, la esperé como si nada hubiera pasado, me saludó y yo le dije que se bañara mientras le servía su comida, ella se fue a la ducha y yo detrás de ella, ya para esto había comprado un  “san martín”, la sorprendí en la ducha y le pregunté nuevamente, hija no te han entregado todavía los exámenes, no mamá, me respondió; sabe `Doctor´ yo puedo aguantar un cero, pero no soporto la mentira, en la Biblia dice No Mentiras y la Biblia es la palabra del Señor, así es que le reventé la espalda a punto de los sanmartinazos, luego de pegarle me sentí un poco mal, porque creo que se me pasó la mano, ya que perdió un diente por culpa de los golpes, pero santo remedio eh… a partir de esa fecha nunca más me ocultó absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El psicólogo tenía el rostro compungido en parte por tremenda historia y en parte por el gruñir de sus tripas, Mierda! esta vieja es una desquiciada y como habla, quiero cagar carajo!! Porque no se calla!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no se si es la adolescencia que ya le pegó a mi hijito, pero me preocupa `Doctor´, me preocupa, a veces yo creo que su cambio se debió a que en una ocasión él me vió en la cama con mi esposo acostados (la doña se ruboriza como toda señora de buenas costumbres y ferviente catolicismo que se respete cuando hablan de sexo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El psicólogo al ver tan conmovedora escena del rostro enrojecido y los sudores pudorosos se olvida por un momento de su propio padecer y decide aplacar esos calores y aligerarlos para bienestar de la doña, La sexualidad es totalmente normal señora no se preocupe y el sexo en el matrimonio es una forma de mostrar el amor que uno siente por la otra persona…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno si no? Tiene razón, pero no dejo de sentirme culpable por ese hecho, mi bebé entró sin avisar, es que todos dormimos en una misma habitación y no pudo evitarlo, mi esposo le habló, no se que le habrá dicho, cuando se lo pregunté me dijo que eso era cosas de hombres y que a mí no me interesaba. Yo creo que a partir de ese hecho él está más rebelde conmigo, mire, yo todos los días me voy a la iglesia en las tardes y a mi regreso no lo encuentro en casa o lo encuentro viendo televisión, pero no haciendo su tarea ni estudiando, siempre tengo que decirle, oye estudia, has la tarea, alista tus cosas y el siempre me responde, ya mamá, ahorita lo hago, espérate un rato… ya estoy cansada de hablarle, le entra por una oreja y le sale por la otra, no me entiende por nada del mundo, a veces tengo que meterle un correazo o un jalón de orejas para que me haga caso, pero no vaya a creer que yo le pego siempre ah, no, solo cuando ya me cansa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doña siguió hablando por más de media hora sobre sus fracasados intentos de hacer que su hijo le hiciera caso y que pusiera más empeño en sus estudios y que sobre todo se convenciera que era inaceptable la temprana renuncia que pretendía hacer a la tan ferviente fe e imprescindible catolicismo que la familia mantenía desde tiempos inmemoriales y que tan bien cumplían en la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el psicólogo tenía su propio calvario, su vía crucis, su padecimiento y este no era ni espiritual ni tenía que ver con algún conflicto de fe, las entrañas necesitan ser evacuadas y desechar las sustancias poco importantes de su organismo, quería cagar como nunca antes lo había deseado, pero la doña no paraba de hablar  y a él no se le ocurría ninguna forma elegante como para decirle que de una vez se calle y se espere un buen rato para que tenga tiempo de meterse el cague más placentero que alguna vez haya acontecido en su historia de evacuaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagrosamente el celular de la doña retumbó en su bolsillo y el psicólogo vió en esta una hermosa ocasión de lanzarse a correr al baño, Bendita sea la tecnología, se decía y saboreaba el instante en que la doña buscaba su celular para contestarlo, Ay que cargoso, quien será, mejor le voy a colgar nomás, en que estábamos?, le pregunta al psicólogo, Quizás sea importante señora, conteste nomás, le decía a la doña, mientras creaba mil y un injurias hacia la desfachatez de la señora, por favor conteste, conteste!!!! No `Doctor´, me parecería una falta de respeto hacia usted, No se preocupe señora, por el amor de dios conteste nomás!!!, le decía este con un semblante lastimado por las torceduras de panza que tenía pero aún con la suficiente y bien fingida educación que le había permitido ocultar tan bien sus verdaderos deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doña contestó el celular por la insistencia del psicólogo y este se enrumbó al baño como alma que lleva el diablo explicando antes que regresaría en un segundo a la doña. Su demora no duró un segundo sino le tomó 20 minutos, los cuales el psicólogo disfrutó como pocas cosas disfrutó en su vida y apenas alcanzaron para cumplir con todos los requisitos que el ritual de las evacuaciones merece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues el psicólogo regresó más aliviado y doña Julia prosiguió como si nada hubiera pasado. Debemos ser agradecidos que estas historias solo sean solo una invención y no encontremos en la realidad colegios tan insanos, directoras tan intransigentes, sub-directores tan canallas, doñas tan religiosas, tan maltratadoras y tan habladoras y psicólogos tan cobardes que no puedan decir que no son `Doctores´ sino psicólogos y que sobre todo, no teman decir que tienen ganas de cagar y que se les espere para poder realizar una mejor labor. Agradezcámoslo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7933559535487768411?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7933559535487768411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7933559535487768411' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7933559535487768411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7933559535487768411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/11/pura-ficcin.html' title='Pura Ficción'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SReaK_klpxI/AAAAAAAAAhg/SYvhxooLF4g/s72-c/rezando.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7162091260068962543</id><published>2008-11-03T14:02:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T14:11:04.350-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones'/><title type='text'>Reflexiones de un viernes como cualquier otro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SQ92PTUKB5I/AAAAAAAAAgQ/l-uPf7IoJ2Q/s1600-h/tedio.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 170px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SQ92PTUKB5I/AAAAAAAAAgQ/l-uPf7IoJ2Q/s200/tedio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264556494674331538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy se acaba la semana (gracias a todos los cielos!!!) pero aún así es lo único que me alegra, no siento más emoción que haber sobrevivido una vez más y por mis propios medios a la rutinaria vida a la que me veo sometido por estos días. Y así como ruego se acabe rápido este día, imploro también que concluya el año velozmente, para verme liberado de este régimen cuanto antes. Quizás se deba a que aún en mis fantasías persiste ese dicho de que el año venidero suele ser una nueva oportunidad o un iniciar las cosas con nuevos bríos, no lo sé, quizás se deba a eso, lo cierto es que creo o por lo menos espero superar mi estado actual de adormecimiento cuando no tenga nada que hacer y me vuelva a sentir inservible e improductivo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro “quizás” de los que se me ocurren últimamente está relacionado con mi repentina abstinencia, no recuerdo del todo bien pero me parece haber empezado a sentirme como me siento luego de la primera semana sin alcohol. Cierto es que decidí darle un respiro a mis empinadas de codo, a mis noches de borrachera y sus consecuentes ridículos y sobre todo a mi hígado por voluntad propia, ya que `bueno es culantro pero no tanto´; sin embargo creo muy fervientemente que existe algún tipo de relación causal entre ellos dos, aún por más mínima que sea. En fin, de repente sea el momento para averiguarlo, total, es mejor hacer el intento ahora que después cuando los años y el cuerpo no me lo permitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que de un tiempo a esta parte sentirme entusiasmado resulta cosa difícil y tarea ardua de fingir, lo que me lleva a reflexionar sobre mi existencia con profunda seriedad. A veces creo que sólo necesito a una buena mujer a mi lado para sentirme bien, otras me exhorto a interesarme más en mis estudios y desarrollo profesional y en ocasiones me digo que sería una buena salida comprometerme en algún negocio que produzca algún dinerito que me permita vivir cómodamente y que me mantenga entretenido. Luego caigo en cuenta que no tengo ni la más mínima habilidad ni entereza ni disposición para ninguna de las tres opciones mencionadas, lo que me lleva a otra reflexión aún más profunda: me ha tocado vivir una vida afortunada!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene que ser eso ya que de otra manera no hubiera podido sobrevivir estos casi ya veinticinco años. Y es que sé hacer bien tan pocas cosas, que a cualquiera le sorprendería que hubiera alguien tan inepto y que aún así no haya puesto en riesgo su vida (por lo menos gravemente) y la de los demás. Y es que soy afortunado por que me tocaron unos padres maravillosos que me quisieron mucho y aún estando lejos me hacían sentir amado e importante, sobre todo amado; y me enseñaron con su ejemplo que cosas no debo hacer y sobre todo me enseñaron a entender que los hijos son algo con lo que no quiero lidiar nunca en mi vida. Y es que he debido tener fortuna para sobrevivir a todos los años de escuela, a los maestros y en especial a las maestras, a los pendejitos del salón, a los amores frustrados y sobre todo sobrevivido a cantar el himno y rezar todos los lunes y fechas cívicas, ah y a los desfiles también. Y es que aún más afortunado tengo que sentir el hecho de que mi nombre haya figurado en la lista de Ingresante a la universidad y ni que decir del hecho  que el mismo figure en la placa de egresados… de cualquier manera eso es ser afortunado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora y sin saber hacer casi nada bien, debo ser agradecido con la vida por hacer de un tipo sin mayores virtudes uno que le ha tocado vivir cosas que quizás no estaban reservadas para él, pero que como buen oportunista las aprovecha y luego se va sin más ni más. Así pues no tendré quejas de ningún tipo y podré hacer gala de mi buena fortuna, ya que nadie me reclamará mi falta de coraje para afrontar las cosas, ni desdén ni mi desorganización para mis tareas u obligaciones, ni mi irresponsabilidad y falta de entusiasmo para enfrentar la vida, porque no soy más que un tipo con buena suerte que le tocó vivir lo que no le correspondía y como tal, no se le puede exigir nada, absolutamente nada más que vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo espero que mi fortuna no cambie o deje de acompañarme, ya que aún planeo vivir unos cuanto años más y definitivamente la necesitaré. Por lo pronto paso los días esperando que ella se manifieste y me saque de este adormecimiento que ocupa mis días y mis noches, mis viernes y mis lunes y que no me deja disfrutar la vida del todo. Es viernes y no encuentro más emoción de que la semana haya acabado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Hector R. Ccahua&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7162091260068962543?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7162091260068962543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7162091260068962543' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7162091260068962543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7162091260068962543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/11/reflexiones-de-un-viernes-como.html' title='Reflexiones de un viernes como cualquier otro'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SQ92PTUKB5I/AAAAAAAAAgQ/l-uPf7IoJ2Q/s72-c/tedio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-4656532942869352513</id><published>2008-11-01T17:06:00.000-07:00</published><updated>2008-11-03T13:31:52.214-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hector R. Ccahua'/><title type='text'>Insólito amor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SQzyWYCXU_I/AAAAAAAAAfo/6A2PQUaV4Cw/s1600-h/poesia.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 193px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SQzyWYCXU_I/AAAAAAAAAfo/6A2PQUaV4Cw/s200/poesia.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5263848530712679410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El recuerdo del amor se me hace sublime&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;cuando los fulgores y los besos&lt;br /&gt;se ciernen eternos en un papel&lt;br /&gt;y descansan sus promesas&lt;br /&gt;en el tiempo, en la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues el amor eterno no existe&lt;br /&gt;más allá de una hoja de papel que provoca&lt;br /&gt;el recuerdo de alguna noche&lt;br /&gt;furibunda de sexo&lt;br /&gt;o un abrazo a la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la resaca de una noche amatoria&lt;br /&gt;será fugaz en la mente de las gentes&lt;br /&gt;y esos residuos del viento&lt;br /&gt;tan o cuán veloces&lt;br /&gt;llegarán a la nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso tributo a ti&lt;br /&gt;oh mi bello y castaño recuerdo&lt;br /&gt;de una noche de insólito amor&lt;br /&gt;y besos robados,&lt;br /&gt;el amor que por ti sentí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un amor bohemio&lt;br /&gt;de pupilas cercanas y amagos de beso&lt;br /&gt;que asemejan la vida a un juego&lt;br /&gt;y que ponen en tus piernas mis manos&lt;br /&gt;y acercan mis besos a tus besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y porque no deseo olvidar que te amé aquella noche&lt;br /&gt;ni despedirme de ese olor&lt;br /&gt;ni relegar la imagen del arrugar de tu frente&lt;br /&gt;escribí estas palabras&lt;br /&gt;para hacer de mi amor extraño por ti, poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-4656532942869352513?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/4656532942869352513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=4656532942869352513' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4656532942869352513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/4656532942869352513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/11/el-recuerdo-del-amor-se-me-hace-sublime.html' title='Insólito amor'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SQzyWYCXU_I/AAAAAAAAAfo/6A2PQUaV4Cw/s72-c/poesia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7298062662384325758</id><published>2008-10-14T19:45:00.000-07:00</published><updated>2008-10-14T19:48:37.231-07:00</updated><title type='text'>Poema para un llanto desolado</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SPVZung9bhI/AAAAAAAAAew/34koVF03ytI/s1600-h/el+adios.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SPVZung9bhI/AAAAAAAAAew/34koVF03ytI/s200/el+adios.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257206797441003026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Tuve miedo de perder lo querido&lt;br /&gt;tanto que insensibilicé mi llanto antes de tiempo;&lt;br /&gt;es cierto, tuve tanto miedo&lt;br /&gt;que me quedé en silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras te escribo&lt;br /&gt;evoco tus pies y tu sexo&lt;br /&gt;tu compañía y tu feroz candor&lt;br /&gt;que bastaban para hacer de mi voz, tu voz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento no haber dejado yo algo en ti,&lt;br /&gt;ni mis versos, ni mi sexo, ni mi voz;&lt;br /&gt;lo lamento tanto&lt;br /&gt;que podría desentenderme del tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque has de saber&lt;br /&gt;que siempre fui tuyo y tú mía&lt;br /&gt;que a veces te amaba y odiaba con locura&lt;br /&gt;y que nunca te quise perder del todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún cuando te escribo&lt;br /&gt;una sensación extraña me impide&lt;br /&gt;me frustra, me castra&lt;br /&gt;las ganas de decir que no te lloré por puro orgullo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero te amé como a pocos amé y amaré&lt;br /&gt;y aunque torpes intentos de amor mostré&lt;br /&gt;era todo lo que podía dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero perdones mi imperfección&lt;br /&gt;(que más da, yo perdoné la tuya)&lt;br /&gt;y mi precipitación a perderte&lt;br /&gt;no supe amar como tu lo querías&lt;br /&gt;ni llorar frente a la gente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digamos pues que me regalo este poema&lt;br /&gt;en firme intención&lt;br /&gt;de gritarte &lt;span style="font-style: italic;"&gt;te amo&lt;/span&gt; por ultima vez&lt;br /&gt;y consolar mi desolado llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7298062662384325758?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7298062662384325758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7298062662384325758' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7298062662384325758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7298062662384325758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/10/poema-para-un-llanto-desolado.html' title='Poema para un llanto desolado'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SPVZung9bhI/AAAAAAAAAew/34koVF03ytI/s72-c/el+adios.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-1822163233407999431</id><published>2008-10-09T15:11:00.000-07:00</published><updated>2008-11-03T13:33:13.709-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='combis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='transporte publico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hijos de puta'/><title type='text'>Catarsis</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SPVcDC59qwI/AAAAAAAAAfI/3VkndJycljM/s1600-h/combi.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SPVcDC59qwI/AAAAAAAAAfI/3VkndJycljM/s200/combi.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257209347414272770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las mañanas de estos últimos días tiene que ser producto de un mal aventurado sueño en el que me he estado envolviendo sin darme cuenta. Pero eso es harina de otro costal por así decirlo, lo que perturba más aún dichas mañanas, extiende la modorra y las alimenta con grandes dosis de mal humor, rabia e indignación es nuestro bien ponderado sistema de transporte publico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me animaría a decir que luego del terrorismo y la corrupción política, el transporte público se ha convertido en uno de los más grandes males de la sociedad peruana. Y es que solo basta darle un vistazo a quienes son los encargados de nuestro diario transitar las calles para darse cuenta del tremendo rollo que todo esto trae consigo. Y digo que es un problema porque las personas que hacen uso diario de este servicio y quienes no lo hacen también lo padecen, ya que uno no se libra del problema solo por tener su carrito, no, porque se los va a topar en las carreteras sí o sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se enferma, se trastorna y en ocasiones arremete. Los transportistas en mi percepción son los principales culpables del caos vehicular y sobre todo de la mala atención a la que nos vemos sometidos y el infortunio de llegar a nuestro destino de mal humor o indignado como ya lo dije; estos “hijos de puta” como cariñosamente los llamo, pues son más responsable de la situación de lo que se podría pensar, porque para ser totalmente justos, las pistas, los combustibles, las autoridades, los policías (ay los policías), los transeúntes y el parque automotor contribuyen también a todo el caos reinante, pero no son el principal problema desde mi muy modesto punto de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nuevamente remito al lector a la realidad para constatar el severo problema en el que nos vemos inmersos, los hijos de puta estos (de puta deben ser hijos, ya que el oficio no les permitía compartir mayor tiempo con ellos para darles una educación por lo menos consistente o quizás ni siquiera hayan tenido madre) cuentan entre su repertorio con la más execrable desfachatez criolla para cagar a la gente en todos los aspectos, desde los pasajes y la manera insolente de trato, hasta la mal intencionada manera de conducir y el irrespeto total por las vidas ajenas que tienen como responsabilidad. Pero como se le puede pedir responsabilidad a sujetos en su gran mayoría (porque como se sabrá ya, no se trata de generalizar, ni echar en un mismo costal a todos, sino de describir con lo que se convive a diario, que inevitablemente es la gran mayoría) muy probablemente tengan a la anomia como explicación de su comportamiento habitual en sus horas de trabajo y en su vida hogareña, así como un egoísmo casi endémico del cual sí son víctimas y no victimarios, pero del cual también se aprovecha hasta el hartazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El transporte público y en especial los muy hijos de puta de los transportistas son los causantes de ulteriores perjuicios a la población en general, ya que además del mal rato que significa pasar el tiempo en una unidad, sea cual sea el formato del vehículo, se tiene que convivir con un tráfico terrible en casi cualquier punto de la ciudad, causado, además de lo dicho, por la falta de respeto total a las normas viales de parte de nuestros ejemplares transportistas y, hay que decirlo también, por gran parte de los parroquianos que conducen un auto o unidad vehicular que manejan de una manera absolutamente bestial por no decir menos. Asimismo el público usuario, o sea cada uno de nosotros que aún no tenemos el dinero suficiente para comprar un auto (aunque ya explique que ni aún así nos libraríamos del todo del problema) nos vemos obligados a movilizarnos en esta maquinaria vil y enfermiza porque no nos queda de otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejemplos los hay muchos, basta con recordar algún desencuentro dentro de algún microbús, combi, coaster (si así se escribe), taxi o taxi colectivo y hasta mototaxi en el cual hayamos estado esta semana y hayamos experimentado ya sea de manera directa o indirecta, siendo nosotros los que hayamos discutido o incluso reclamado un justo derecho violentado, o sido los espectadores de un bochornoso incidente entre el hijo de puta del cobrador con algún universitario que no deberíamos estar dispuestos a soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inevitablemente surge la pregunta, ¿Por qué el transporte público tiene que estar a cargo de estos reverendos hijos de la gran puta madre? Y se me ocurre una única respuesta casi de inmediato y que luego de analizarla suena aún más coherente, y es que cada pueblo o sociedad se merece lo que tiene como autoridad, gobernante, profesionales, policías, políticos y en este caso transportistas públicos. Nos lo merecemos y que esto quede claro, el transporte no es más que el fiel reflejo de una sociedad hasta el reverendo culo, de la cual soy parte, pero cuanto daría por no serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Soluciones por allí? Yo tengo algunas propuestas, pero lamentablemente atentarían los derechos humanos de estos hijos de puta, así es que como este texto se trata de una catarsis solamente, lo dejaré allí, en suspenso. Me siento en la obligación de remitir al lector a escuchar una maqueta autogestionada de un grupo de rock peruano de los ochenta, poco conocido como es obvio para los oídos más delicados, la maqueta se llama Primera Dosis y el grupo Narcosis y queda como tarea escuchar la muy actual canción El Microbús, para darse una idea de que este problema no es solo de ahora, sino que tiene un tiempito ya de joderle la vida a propios y extraños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-1822163233407999431?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/1822163233407999431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=1822163233407999431' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/1822163233407999431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/1822163233407999431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/10/catarsis.html' title='Catarsis'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_rQwwsCSGPTQ/SPVcDC59qwI/AAAAAAAAAfI/3VkndJycljM/s72-c/combi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-8817231494712694976</id><published>2008-10-02T19:40:00.000-07:00</published><updated>2008-10-02T19:42:22.634-07:00</updated><title type='text'>Frustrado suicidio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Si una noche de estas&lt;br /&gt;las venas reventaran&lt;br /&gt;sobre las sabanas,&lt;br /&gt;tan así de pronto,&lt;br /&gt;y el corazón de grietas estuviera,&lt;br /&gt;vería de que están hechas&lt;br /&gt;las fibras del quejido,&lt;br /&gt;esperando que lo visto del todo fulminara&lt;br /&gt;y aplacara mi latido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo aplacaría o&lt;br /&gt;quizás lo angustie más de lo debido&lt;br /&gt;pues la verdad punzante y despiadada&lt;br /&gt;se muestra con el tiempo&lt;br /&gt;…pero que pasaría?&lt;br /&gt;volvería a mi cuerpo?&lt;br /&gt;me sentiría útil?&lt;br /&gt;podría levantarme sin desidia?&lt;br /&gt;u odiarme menos lograría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si por así decirlo,&lt;br /&gt;el dolor de saberme herido&lt;br /&gt;mi decisión remordiera&lt;br /&gt;y remordiera también mi muerte,&lt;br /&gt;los tambores tendrían que esperar&lt;br /&gt;un tiempo más&lt;br /&gt;para anunciar mi ida…&lt;br /&gt;encontraría acaso en mis venas reventadas&lt;br /&gt;el valor de la vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si contara las batallas ganadas&lt;br /&gt;las sonrisas&lt;br /&gt;las burlas&lt;br /&gt;los parias…&lt;br /&gt;sensato sería pensar&lt;br /&gt;si antes lo hice,&lt;br /&gt;ahora también&lt;br /&gt;podré hacerle frente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pírricas serían de todos modos,&lt;br /&gt;insuficientes de cualquier valor,&lt;br /&gt;insustanciales&lt;br /&gt;para responder si&lt;br /&gt;es la vida la que se va escapando de mí nuevamente&lt;br /&gt;o soy yo el que huyo de ella&lt;br /&gt;con frenesí inefable&lt;br /&gt;sabiéndome de antemano&lt;br /&gt;fracasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;No lo se ahora,&lt;br /&gt;y todas frente a mí reposan,&lt;br /&gt;porque empezaron tantas preguntas de pronto?&lt;br /&gt;La sangre fluye&lt;br /&gt;y quiero a mi muerte,&lt;br /&gt;pero estas preguntas&lt;br /&gt;créanme remordimiento y miedo,&lt;br /&gt;miedo de saberme herido y vivo…&lt;br /&gt;No lo sé ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo solo&lt;br /&gt;jugar a tentar la agonía&lt;br /&gt;ya que no me sirve raciocinio alguno&lt;br /&gt;ahora que mi sangre fluye incansablemente,&lt;br /&gt;puedo solo&lt;br /&gt;no morir hoy día&lt;br /&gt;y limpiar el desastre causado,&lt;br /&gt;lavarme las heridas&lt;br /&gt;y fingir sonrisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas si ante todo,&lt;br /&gt;pudiera defecar tranquilo&lt;br /&gt;las obscenidades con las que nací…&lt;br /&gt;sabría que he vivido,&lt;br /&gt;y mis marcas&lt;br /&gt;resentidas&lt;br /&gt;serían el consuelo&lt;br /&gt;de mi no muerte&lt;br /&gt;alguna noche de estas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-8817231494712694976?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/8817231494712694976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=8817231494712694976' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/8817231494712694976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/8817231494712694976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/10/frustrado-suicidio.html' title='Frustrado suicidio'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-5279047239800917278</id><published>2008-09-18T15:18:00.000-07:00</published><updated>2008-09-18T15:19:13.386-07:00</updated><title type='text'>Despedida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;La lengua se movía vigorosamente&lt;br /&gt;dentro de sí,&lt;br /&gt;relamía su recato quebrantado&lt;br /&gt;y su sudor… ay su sudor&lt;br /&gt;recorría las ardientes llagas&lt;br /&gt;que la pasión se había encargado&lt;br /&gt;de marcar en su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca más preciso&lt;br /&gt;pudo un suspiro acaecer,&lt;br /&gt;su beldad cabalgó con ternura&lt;br /&gt;y entendió que el amor&lt;br /&gt;era hacer lo incorrecto&lt;br /&gt;mas no lo supo hacer del todo bien&lt;br /&gt;y como jinete fracasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó entonces a saborear&lt;br /&gt;elixires raros de por sí,&lt;br /&gt;su rubor mezclose&lt;br /&gt;con una compasiva sensualidad&lt;br /&gt;tibia y temblorosa,&lt;br /&gt;hacía de sus cabellos su escondite&lt;br /&gt;y fracasaba nuevamente en su labor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que es el amor sino&lt;br /&gt;darse por entero al ser amado?&lt;br /&gt;y un nuevo intento pretendió,&lt;br /&gt;su avergonzada mirada apenas lo miraba&lt;br /&gt;mientras sus manos exploraban&lt;br /&gt;territorios propios y ajenos&lt;br /&gt;que albergaban delirante calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria al fin se dijo,&lt;br /&gt;recorrió su piel por entero&lt;br /&gt;llegando al mismo punto siempre,&lt;br /&gt;quiso entrar en ella,&lt;br /&gt;pues su amor demostraría&lt;br /&gt;quiso ser uno con su amada,&lt;br /&gt;pues amar es darse por entero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no dejó que su amor fuera uno&lt;br /&gt;y él maldijo ahora su recato&lt;br /&gt;su ternura,&lt;br /&gt;y sus torpes besos…&lt;br /&gt;fracasado intento de amor&lt;br /&gt;y despedida nada satisfactoria pensó&lt;br /&gt;…pero la siguió amando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-5279047239800917278?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/5279047239800917278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=5279047239800917278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5279047239800917278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5279047239800917278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/09/despedida.html' title='Despedida'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6290359393847921008</id><published>2008-09-08T19:54:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T19:55:51.863-07:00</updated><title type='text'>Cursileria adolescente (MAR)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Y correr a ti&lt;br /&gt;como en quimeras,&lt;br /&gt;a ti&lt;br /&gt;para nadar en ti&lt;br /&gt;y en cada brazada&lt;br /&gt;pretender abrazarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y correr a ti&lt;br /&gt;bella, bruja, hechicera&lt;br /&gt;burbujeante nariz rosada,&lt;br /&gt;larga sonrisa,&lt;br /&gt;piernas perfectas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y correr a ti&lt;br /&gt;y encontrar el enigma&lt;br /&gt;y zambullirme como no&lt;br /&gt;y entreverarme&lt;br /&gt;en tus azules palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y correr a ti&lt;br /&gt;para dejar de ser orilla&lt;br /&gt;o intentarlo al menos&lt;br /&gt;para bucear y penetrar en ti&lt;br /&gt;o ahogarme en el intento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y correr a ti&lt;br /&gt;fascinante insolencia&lt;br /&gt;sentirme en tu piel&lt;br /&gt;en tu aliento&lt;br /&gt;en tu cabello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y correr a ti&lt;br /&gt;como en quimeras,&lt;br /&gt;a ti&lt;br /&gt;para hacer de ti y de mi&lt;br /&gt;ocaso interminable&lt;br /&gt;de ansiada brisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6290359393847921008?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6290359393847921008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6290359393847921008' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6290359393847921008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6290359393847921008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/09/cursileria-adolescente-mar.html' title='Cursileria adolescente (MAR)'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-131270952464725379</id><published>2008-08-28T16:41:00.000-07:00</published><updated>2008-08-28T16:42:53.911-07:00</updated><title type='text'>Miseria</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Yo soy el dios&lt;br /&gt;extirpado del terruño,&lt;br /&gt;soy la lagartija…&lt;br /&gt;crucifijo execrable!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el morbo altísimo&lt;br /&gt;de tanto dolor,&lt;br /&gt;y tanta madera…&lt;br /&gt;castigo miserable!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrodillad rastrero&lt;br /&gt;mientras corrijo el tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy el dios&lt;br /&gt;quien va llorando versos&lt;br /&gt;aquel pobre barro pensativo&lt;br /&gt;y ahora blasfemo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy la verdad&lt;br /&gt;carente de sangre&lt;br /&gt;divieso recalcitrante&lt;br /&gt;cenizas del (supremo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerrad los ojos&lt;br /&gt;pendenciero orgullo embustero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy el dios&lt;br /&gt;apedreado, imperfecto, perecedero&lt;br /&gt;lascivo y enfermo&lt;br /&gt;que vive y deja vivir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy del tiempo a veces,&lt;br /&gt;de la intransigencia&lt;br /&gt;y el chauvinismo&lt;br /&gt;que a veces muere o deja morir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adorad tirano&lt;br /&gt;la miseria humana del averno es y a él va&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-131270952464725379?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/131270952464725379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=131270952464725379' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/131270952464725379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/131270952464725379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/miseria.html' title='Miseria'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-5545689214291124920</id><published>2008-08-22T20:11:00.000-07:00</published><updated>2008-08-23T13:43:30.367-07:00</updated><title type='text'>Tiempo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Ayer te vi&lt;br /&gt;surcando senderos y resplandores,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;caprichosa tu figura escondiose&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;en esas fuentes de albor candente,&lt;br /&gt;transformose de mil maneras&lt;br /&gt;manteniendo su esencia;&lt;br /&gt;mil veces tú&lt;br /&gt;con tanta sonrisa&lt;br /&gt;te escondiste y emergiste del sigilo;&lt;br /&gt;ahora te vas?&lt;br /&gt;…Aun no logro convencerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve esperando hoy tus pasos&lt;br /&gt;mas nunca llegaron antes que la desesperación,&lt;br /&gt;ideé algunas verdades&lt;br /&gt;verdades inseguras aún,&lt;br /&gt;pero testarudas como la arena del mar,&lt;br /&gt;que se aferran&lt;br /&gt;a mis pies descalzos&lt;br /&gt;a mis huellas&lt;br /&gt;o a mi melancolía&lt;br /&gt;acaso pensando en ti&lt;br /&gt;o en lo que en mí tú desdibujaste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana llegará&lt;br /&gt;cuestionando la nariz respingada&lt;br /&gt;y la mirada perdida&lt;br /&gt;decidirá tal vez dejar de especular&lt;br /&gt;y acaso se empapará de arena y sal&lt;br /&gt;mas aún si es peligroso&lt;br /&gt;intentar alcanzar sus sendas&lt;br /&gt;o tocar sus muslos,&lt;br /&gt;ataré sus movimientos a los míos&lt;br /&gt;para aguardar al viento&lt;br /&gt;y humedecer mi melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-5545689214291124920?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/5545689214291124920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=5545689214291124920' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5545689214291124920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/5545689214291124920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/tiempo.html' title='Tiempo'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6641176347773015572</id><published>2008-08-21T20:01:00.000-07:00</published><updated>2008-08-21T20:02:15.891-07:00</updated><title type='text'>Los ojos no engañan</title><content type='html'>Iba caminando cauteloso, cuidando sus pasos en la espesa noche y agitado como nunca, Donde dices que la oíste, preguntó a su pequeña acompañante mientras cogía su mano con el mismo temor que ella a su muñeca. Seguía avanzando a través de aquel pasadizo casi interminable en aquella noche ayudado por las paredes cómplices del espanto; llegaron al pie de las escaleras, se detuvieron y respiraron, la noche era oscura como sólo en los sueños de angustia absoluta se espera que sean, Tengo miedo, musitó temblorosa la pequeña voz, él esperaba que algo impidiera su descenso por aquella escalinata tenebrosa, algo, cualquier cosa, mientras su agitada respiración ahora se intercalaba con entrecortadas exhalaciones. Descendió ya que nada se lo impidió, Cuidado con caerte nena y no hagas mucha bulla, no terminaba de decir esto cuando sintió su mano trémula aún más trémula, la pequeña tiritaba cada vez más intensamente y empezaba su ahogado llanto, Tranquila mi amor, ya verás que no hay nada ni nadie allí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un quejumbroso alarido secundaba ahora el pequeño llanto y se hacia más fuerte a cada paso, Tranquila querida, quédate aquí, veré que pasa, a de ser un gato que llora nomás, espérame aquí. Valiente descendía los maderos que le faltaban hacia la puerta semiabierta ubicada a la derecha de las escalinatas en la mitad del recorrido buscando aquel sonido lastimero que parecía provenir de todos lados, caminaba pero esperaba nunca llegar a la puerta o que algo le impidiese hacerlo, cualquier cosa, no importara cual, una luz encendida o alguien que le dijera que estaba loco por estar despierto a estas horas, lo que fuera. Volteó y aún alcanzaba a ver a su pequeña acompañante peldaños más atrás petrificada con sus manos temblorosas y su sollozo contenido, parada allí por el pánico de no saberse segura en otra habitación a solas o porque el miedo ya se había apoderado de su ser completamente. Nuevamente nada impidió que llegara a la puerta y más que la cruzara, Shhh gato infernal, lárgate de aquí, gritó, quizás por convencer a la pequeña (y asimismo) o porque aún tenía la esperanza de escuchar un `miau´ que le devuelva la seguridad y la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El quejido ahora rozaba sus oídos y estremecía su piel como nunca, Quien anda allí, que es lo quieres!! El sudor en el rostro, las palpitaciones galopantes a cien por hora y el temblor de sus piernas y manos era algo que ya no podía controlar, mientras el llanto lastimero cobraba más forma, ¿Donde está mi guagua?, ¿estas son sus ropas? ¿Quién me lo ha matado? ¿Héctor, hijito, donde estas guagüita?, su llanto era conmovedor mas no por ello dejaba de ser tenebroso. Ya con poca valentía seguía avanzando por la oscuridad, su escepticismo hacia este tipo de cosas lo impulsaba hasta donde sus temblorosas piernas se lo permitían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzó a pesar del sudor frío y de su palpitante corazón que parecía sólo esperar ver lo que temía ver para emerger por su boca desesperado, ya no decía nada pensando quizás que si no preguntaba nada tampoco oiría nada, esto no sucedió y un sobresalto lo sorprendió, hizo a un lado aquel tejido que cubría un viejo ropero y su mirar encontró el verdoso brillo de sus ojos, ¿Tú? la miró y retrocedió al mismo tiempo cubriendo su temblorosa boca con su mano aún más temblorosa para ahogar los gritos de espanto que le salían desde las vísceras, ¿Dónde está mi Héctor? ¿Quién me lo ha matado?, asustado como nunca quiso huir de la habitación pero no lo hizo, ¿Qué hace ella en mi casa? retrocedió hasta llegar a la puerta y dejó a aquella alma lastimera lamentándose tristemente, su llanto era conmovedor y tétrico a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La piel marchita y el rostro castigado por las miserias eran exactamente los mismos a los que recordaba, Pero ¿qué hace ella en mi casa? se preguntaba y corría mientras recordaba a aquella mujer y sus desgracias y a aquel hospital psiquiátrico en el que la conoció, con mugres chompitas y miradas tan o más lastimeras que las actuales, llorando por un hijo que nunca tuvo y rezando para que los demonios que la violaban noche a noche desaparezcan de una vez por todas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrió despavorido tratando de escapar de ese llanto tan dolido que parecía provenir de todos lados, su instinto de sobrevivencia impulsó sus piernas, corrió con fuerza y sujetó a la pequeña y se la llevó lejos, ahora él era quien ahogaba su llanto y sentía un miedo asquerosamente patético, como él nunca había sentido, lloraba y corría con más fuerza, cayéndose y levantándose y lamentando su suerte, lloraba y su llanto era fundado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escapó de aquel espectro aquella noche, pero siguió corriendo y llorando, lamentando aún su suerte… no era para menos, su mayor temor en realidad se había convertido, le fue demostrado que él no tenia razón, que lo que él no creía pudiera existir existía y esto echaba por tierra su creencia y su verdad. Debía empezar a creer en lo que nunca creyó y siempre renegó, se sintió defraudado de aceptar que estuvo equivocado y miserable de cambiar su actitud, quiso creer lo contrario o quiso no creer nada, pero sus ojos no lo engañaban… se sintió miserable y defraudado, como si de su personalidad algo escapara y con esto se volviera uno más del montón…ahora temía que se le demostrara algún otro yerro en la concepción de la vida que él se había formado, lo temía tanto y lloriqueaba, quería su vida de vuelta y no sentirse tan desgraciado, deseaba su seguridad, aquella que lo impelía a la vida, pero ya no podía… su vida se le fue cambiada, no es nada fácil derrotar a las ideas con las que creció y menos desterrarlas de su filosofía de vida… así quedó lloroso y vencido después de aquella noche cuando sus ojos le demostraron que estaba equivocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6641176347773015572?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6641176347773015572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6641176347773015572' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6641176347773015572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6641176347773015572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/los-ojos-no-engaan.html' title='Los ojos no engañan'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7162649704949098389</id><published>2008-08-14T20:19:00.001-07:00</published><updated>2008-08-29T14:52:06.175-07:00</updated><title type='text'>Obsequio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Maldita tú&lt;br /&gt;fastidio de inquietudes escondidas,&lt;br /&gt;de piernas febriles&lt;br /&gt;y rollizos vestíbulos,&lt;br /&gt;de miradas sofocantes&lt;br /&gt;y calores insípidos;&lt;br /&gt;liviandad repulsiva&lt;br /&gt;aún hoy más repulsiva,&lt;br /&gt;desecho de lujuria&lt;br /&gt;y emulación de sensualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldita la sangre y los harapos&lt;br /&gt;y nefasta la memoria que no olvida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldita la mesura doblegada,&lt;br /&gt;la inconsistente vergüenza&lt;br /&gt;y las farsas,&lt;br /&gt;lujuria repugnante&lt;br /&gt;aún hoy más repugnante&lt;br /&gt;de labios patéticos&lt;br /&gt;y desavenencias varias,&lt;br /&gt;de dolor hacinado&lt;br /&gt;en mis pupilas inflamadas,&lt;br /&gt;maldita tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldito el ardor y la modorra&lt;br /&gt;que en mí tu sangre cuajó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldito tu sudor,&lt;br /&gt;tu saliva&lt;br /&gt;y tus sustancias,&lt;br /&gt;irrefrenable bullicio de madrugada&lt;br /&gt;de madrugada sollozante&lt;br /&gt;que incineró el perdón&lt;br /&gt;y vomitó tu nombre con asco&lt;br /&gt;ve y regresa&lt;br /&gt;de donde nunca debiste salir&lt;br /&gt;feminidad inmunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldita la piel y las manos&lt;br /&gt;y la hipocresía de no escupir tu cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7162649704949098389?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7162649704949098389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7162649704949098389' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7162649704949098389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7162649704949098389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/obsequio.html' title='Obsequio'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-6642253304189571512</id><published>2008-08-13T12:04:00.001-07:00</published><updated>2008-08-13T12:04:34.734-07:00</updated><title type='text'>Todo por un cabro</title><content type='html'>No cabe la menor duda que una chela en mano es el inicio de la maquinaria, incomprensible aún para este humilde servidor, de pensamientos retrógrados e inconsecuentes muchas veces, pero que entretienen en lo que dura una conversa y más aún en el recorrido hacia el hogar si uno decide ir lejos a alcoholizar su ser, sumando a esto el hecho de vivir en el poto de la ciudad, como es mi caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo bien en que horas la embriaguez se había apoderado de mi cabeza, ya que aquel líquido infame en ocasiones es cruel y flagela sin permiso la memoria y la lastima más de lo que ya está; lo que sí recuerdo con exactitud fue que estaba ya en un taxi rumbo a mi casa. De pronto, vino a mí aquella noche un pensamiento extraño, extraño por tratarse de temas poco importantes según mi sentir. Sucedió cuando desde el taxi, divisé a uno de esos personajes nocturnos que adornar la ciudad con su belleza masculina enclaustrada en escotes y extraños pantalones entallados de usual uso femenino… era un cabro como los hay muchos, caminaba el muy maricón con tacones altos y maneras coquetas sonriéndole a todo parroquiano que se le acercara o para burlarse o para negociar algún encuentro furtivo en algún recoveco como los hay muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente y gracias a todos los cielos tremendo mariconazo no fue quien llamó mi atención por sus formas, no, ni mucho menos por lo lastimera que pueda ser su vida; viendo a aquella loca por las calles se me vino a la mente y sabe dios (o algún psicoanalista) por qué pensar en el momento en que este sujeto decidió salir del closet. Iba esbozando una sonrisa burlesca, mientras me percataba desde la ventana de aquel taxi que me llevaba a casa, la gran cantidad de travestis, cabros y maricuecas regados por la ciudad y pensaba cuantos más se hallaran en sus casas ahora mismo, quizás no tan escandalosos como este, pero de que hay, los hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea nuevamente rondó por mi cabeza y se hizo más clara cuando le sumé un hecho visto por televisión horas antes… Un padre lloraba a su hijo muerto a manos de unos pandilleros mientras le decía al reportero habido de morbo: “ningún padre debe sobrevivir a su hijo, ¿sabe usted? porque no hay golpe más duro para un padre que enterrar a su propio hijo”. Quizás aquel infeliz sujeto haya tenido mucha razón, pero la muerte es parte de la vida pensé y me dije sabiamente y froté mi nariz en forma arrogante, (y luego continué con mi raciocinio) pero que hay de esos hombres a quienes la naturaleza o sabe dios (o algún psicoanalista) qué, los había provisto de un hijo que prefería las caricias masculinas en lugar de la tibia piel femenina? Al fin y al cabo si se muere un hijo, muerto está y hasta quizás a mejor vida haya pasado, pero ¿qué haces con un hijo maricón que está vivito y coleando (sino culeando)? me pregunté y me seguí preguntando ¿Como debe uno reaccionar ante tremenda catástrofe? ¿A dónde van las esperanzas de tu hijo futbolista, rompecorazones y gran orgullo de masculinidad? ¿Cómo hacer frente a la desilusión? ¿Qué comentar a tus amigos sobre tu retoño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche-madrugada que llegué en taxi a casa me quedó una reflexión muy profunda, la muerte es como siempre fue desde que la humanidad apareció, una despedida agónica, fría, justa pero incomprendida, de dolor, de tristeza y de desesperanza… pero me dije como en toda la noche, un hombre podrá sobreponerse a la muerte aún del ser más querido, mas si su hijo le sale maricón el golpe podrá tumbarlo de seguro, pues no conozco hombre que se respete y aun se guarde en la tolerancia, que no se vea conmovido por tener un hijo de raras mañas, pero no hay certeza de que en pie se ponga ante tal atentado, asentí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A de ser la nueva muerte que le toque sobrevivir a un padre repetí en mi cabeza, a de ser la muerte misma que defrauda y desesperanza, a de ser la muerte en vida tener un hijo maricón concluí. Mientras intentaba recordar como había llegado al taxi inevitablemente pensé que todos los pensamientos surgidos aquella noche fueron gracias a un cabro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-6642253304189571512?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/6642253304189571512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=6642253304189571512' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6642253304189571512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/6642253304189571512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/todo-por-un-cabro.html' title='Todo por un cabro'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-9167714838648701543</id><published>2008-08-09T10:51:00.000-07:00</published><updated>2008-08-09T11:00:51.608-07:00</updated><title type='text'>Me gustas más cuando te vas</title><content type='html'>Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque oronda tu silueta baila al compás del vistazo trepidante.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque tus contornos insinuantes y tus pasos desafiantes se alejan orgullosos de su tersura inalcanzable.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque así me queda tiempo de imaginar tu desnudez sinuosa, subversiva e insociable.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque haces de tu arqueado revés territorio caprichoso que incita y erradica.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque  sé que no volteas y puedo por ello dibujar tu espalda y tu cintura y ver como se ensanchan tus formas que aún de lejos no satura.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque tu marcha se hace tibia, adormece la piel y abulta las propias debilidades del que te mira.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque pienso primero y digo después: “vaya que maravilla de culo” con formidable delicia.&lt;br /&gt;Me gustas más cuando te vas&lt;br /&gt;porque  la sensualidad parece sólo ser exclusividad de tu parte de atrás…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-9167714838648701543?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/9167714838648701543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=9167714838648701543' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/9167714838648701543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/9167714838648701543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/me-gustas-ms-cuando-te-vas.html' title='Me gustas más cuando te vas'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-8622839757043815117</id><published>2008-08-06T11:56:00.000-07:00</published><updated>2008-08-06T12:23:15.910-07:00</updated><title type='text'>Cuando encuentras a quien no quieres encontrar</title><content type='html'>&lt;p  style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;La vi un martes refugiada en la noche, tan perfecta como la imaginaba, tan sencilla como la recordaba, tan fugaz como la lamentaba. La vi a las 10 adolorida; he acumulado mucho ácido láctico me dijo y esbozó una pequeña sonrisa mientras se acariciaba esas perfectas piernas que solo he imaginado en mis noches más afiebradas… yo quería decirle cuanto me alegraba de verla y cuanto extrañaba su mirada y el azul de sus palabras; empecé a hacerle preguntas absurdas para no hacer notoria mi excitación, pero en vano fue todo mi esfuerzo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="font-family: arial;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: center;font-family:arial;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center; font-family: arial;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Mientras me respondía contrariada, yo solo atinaba a verla y a contemplar el movimiento de sus labios, con el disimulo necesario que la situación ameritaba. Frunció el seño, arrugó la nariz y dijo: Ay ese cigarro! (maldito fumón habrá pensado pues ya en anteriores encuentros fugaces, como los de siempre, ella me encontró confundido con el humo del tabaco); sonreí tímidamente mientras buscaba en mi cabeza la mejor y más bizarra forma para que se quede más tiempo frente a mí…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Como de costumbre el tiempo fue insuficiente, una seña de su madre metros más allá le comunicaba que ya era tarde y que debían volver a casa. Ella partía y yo huía antes que me dijera adiós, dandole la espalda y recordando los tiempos mozos en los que yo la amaba con miradas y ella compartía su silencio conmigo. Toma un taxi le dije de espaldas y de manera medio irónica, por su dolor de piernas ya mencionado... ya no alcancé a oír su respuesta pues ya estaba recordando mis recuerdos con ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;Hector R. Ccahua&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-8622839757043815117?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/8622839757043815117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=8622839757043815117' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/8622839757043815117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/8622839757043815117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/cuando-encuentras-quien-no-quieres.html' title='Cuando encuentras a quien no quieres encontrar'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-126288779854565288</id><published>2008-08-05T14:07:00.000-07:00</published><updated>2008-08-09T10:56:19.974-07:00</updated><title type='text'>Después del gusto...</title><content type='html'>El sabor de tu boca&lt;br /&gt;acompañome en las madrugadas&lt;br /&gt;de coraje inmundo,&lt;br /&gt;desvelome en las sombras&lt;br /&gt;de sudores nocturnos,&lt;br /&gt;perpetrome la puerilidad en atardeceres&lt;br /&gt;de alcoholizado aliento;&lt;br /&gt;resistiendo el llanto y los ulteriores avatares&lt;br /&gt;de otra nueva derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la infame exhalación naciente del adiós, la resaca o la farsa,&lt;br /&gt;Es la caldera interior del ser y su alienación&lt;br /&gt;Es el magnifico silencio turbulento&lt;br /&gt;de remotos rostros y suelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constipas la lujuria&lt;br /&gt;Que aguardan en el lecho ajeno, tibio y húmedo,&lt;br /&gt;Reprendes el placer a costa del dolor&lt;br /&gt;Que aun aguarda allí,&lt;br /&gt;Atormentas la cadencia y la armonía&lt;br /&gt;envolviéndole en tu fiebre…y se dice asimismo&lt;br /&gt;profieres agonía a la vida,&lt;br /&gt;no eres más que un embalsamado soldado&lt;br /&gt;de ociosa vida y de muertos al paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el predicamento del suelo, de la madre y de la amante,&lt;br /&gt;Es el espejo sin orgullo ni sonrisa palpable&lt;br /&gt;Es la prisa y el castigo de verte recordado&lt;br /&gt;O aun vapuleado por propias conjeturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los borrosos recuerdos&lt;br /&gt;Como los hay muchos&lt;br /&gt;Poseyendo fragancias de pecado y yerro&lt;br /&gt;Copiosamente van siguiendo a la aventura&lt;br /&gt;Le llamas trasgresión?&lt;br /&gt;…es supervivencia en mi opinión;&lt;br /&gt;te ahogan igual en su culpa, en tu culpa&lt;br /&gt;carcomiendote las  tripas&lt;br /&gt;y piensas como fui capaz de …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es inmenentemente colectividad, represión y humanidad,&lt;br /&gt;Es fuego incendiario y lastimero&lt;br /&gt;Es imagen, susurro, vomito&lt;br /&gt;Huésped de la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hector R. Ccahua&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-126288779854565288?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/126288779854565288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=126288779854565288' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/126288779854565288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/126288779854565288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/despues-del-gusto.html' title='Después del gusto...'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8518952408637006062.post-7330386039844798385</id><published>2008-08-03T12:24:00.000-07:00</published><updated>2008-08-06T12:22:27.344-07:00</updated><title type='text'>Ventanas</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;" &gt;Despedida&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;" &gt;del sol y el mar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;abrazada por su brisa,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;por sus nubes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;y sus aves&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;tan tibia o mas bien fría;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;nostalgia nuevamente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;enalteciendo el lienzo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: verdana;font-family:verdana;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;minutos antes más bello.&lt;/span&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                    &lt;p style="font-family: verdana;font-family:arial;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sabes que vas muriendo&lt;br /&gt;descendiendo cual zeppelín de fuego&lt;br /&gt;me miras y te miro&lt;br /&gt;y mi mirada no recibe más que melancolía…&lt;br /&gt;cada vez menos tibia&lt;br /&gt;o más bien fría,&lt;br /&gt;resbalas en tu horizonte&lt;br /&gt;refrescando las gargantas,&lt;br /&gt;las frentes o los miedos,&lt;br /&gt;cayendo a propósito en ese sueño marino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                      &lt;p style="font-family: verdana;font-family:arial;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como no hacer de ti&lt;br /&gt;una eterna despedida&lt;br /&gt;sin entender tu partida&lt;br /&gt;ni acostumbrarme a tu ausencia&lt;br /&gt;mantenerme en ti y sin ti a la vez&lt;br /&gt;masoquismo a minuto&lt;br /&gt;pero perpetuo al fin y al cabo&lt;br /&gt;sin principio ni fin&lt;br /&gt;del calor que sucumbe o renace&lt;br /&gt;instante pendiente y etéreo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                    &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ya no estas allí,&lt;br /&gt;mas tú sigues ahí, lo sé o lo siento (no sé)&lt;br /&gt;ocultas de mí tus exhalaciones,&lt;br /&gt;tu incandescencia&lt;br /&gt;y un claro/oscuro ocupa su lugar;&lt;br /&gt;reticente del girar el cuello,&lt;br /&gt;de darle un espacio a esa tibieza cada vez más fría,&lt;br /&gt;te dejo y huyo, (ya antes estuve aquí)&lt;br /&gt;y contigo se va mi amor…&lt;br /&gt;ofrenda de este humilde ser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                &lt;p style="font-family: verdana;font-family:arial;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No hay huellas ni ráfagas,&lt;br /&gt;condensado espero el sinsentido,&lt;br /&gt;el sol de la partida tal cual ha partido&lt;br /&gt;con mi amor,&lt;br /&gt;partió y su ida dejome tristeza,&lt;br /&gt;sarcasmo y tirria…&lt;br /&gt;…Así es como la muerte empieza,&lt;br /&gt;día callado, noche callada&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;tributo a la princesa encerrada y custodiada que le escribia a su principe medieval enterrado por su hermana gemela de la cual poco recordaba...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Hector R. Ccahua&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8518952408637006062-7330386039844798385?l=un-paraiso-artificial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/feeds/7330386039844798385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8518952408637006062&amp;postID=7330386039844798385' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7330386039844798385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8518952408637006062/posts/default/7330386039844798385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://un-paraiso-artificial.blogspot.com/2008/08/querido-diario-hoy-empece-ver-las-cosas.html' title='Ventanas'/><author><name>Sorbos, colillas y letras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17954052386305063247</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
