martes 27 de julio de 2010
Mi ánimo es una loca adorable de anteojos gruesos
Por Hector Ccahua:
Para ser totalmente honestos
la vida apesta.
Apesta la comida entre los dientes
y la gripe duele
aunque no se entienda.
Para vivir hay que levantarse temprano
bañarse y si se puede
masticar algo mientras
unos trapos de más de ochenta soles
le cubren a uno el cuerpo cada día
más gastado y dolorido
(¿Por qué no se venden cuerpos nuevos a ochenta soles?)
Apestan las letrinas
y si se manchan, apestan más
o esa es la impresión que dan,
y ¿qué hay de las flatulencias y los políticos?
También apestan.
Hay que ap(e)ostar para ganar
ensayar mil veces la firma
y al mismo tiempo ser competitivo si quieres comer bien.
La vida no es como en las telenovelas
las malas son más feas
y por desgracia
no hay ensayos ni horarios programados
Una puta respetable
de grandes y jugosos pechos
apesta infinitamente
como apesta toda la cantidad de plata
que uno paga por el amor
que nunca supo obtener (o retener)
Apesta el sudor de tu esfuerzo
los bares del centro de Lima
y la modestia
la alta sociedad
y más aún la baja y la media (si tal cosa existe)
Apesta la humanidad entera
los demasiado tarde
los quizá
los dios te salve María
las medias verdades
y las medias mentiras
los partos
las quimeras
los empates cero a cero
y las gordas en blue jeans apretados
los no vale la pena
los buenos sentimientos
la igualdad de derechos
las emergencias a las nueve de la noche…
La vida apesta a pereza
a impotencia
a repetición
a incoherencia
a repetición.
Y ¿por qué uno escribe esto?
Probablemente porque
uno no termina de entender
que la vida no es para tomarla en serio
o porque simple y llanamente
uno está anímicamente hasta las huevas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada